Kemi Badenoch quiere convencer a los británicos de que el Partido Conservador ha cambiado. Dos años después de la histórica derrota electoral que expulsó a los tories del poder, su líder aprovechó este miércoles el cierre del congreso anual de la formación en Birmingham para presentar una nueva etapa basada en una receta reconociblemente conservadora: menos impuestos, contención del gasto público y un Estado fuerte en defensa y fronteras.
Badenoch describió las próximas elecciones generales como “una batalla por el alma de la nación” y situó al Partido Laborista del primer ministro Andy Burnham como su principal adversario. La dirigente conservadora acusó al Gobierno de recurrir al gasto y al endeudamiento para financiar sus políticas y aseguró que esa estrategia terminará empobreciendo al país.
“Gastar dinero que no tenemos en cosas que no podemos permitirnos no es ser amable; es una temeridad”, afirmó. Badenoch también trató de desmontar la imagen cercana que Burnham ha cultivado desde su llegada a Downing Street, especialmente a través de las redes sociales. La conservadora pidió a los votantes que no se dejen convencer por sus vídeos de TikTok ni por su perfil de político corriente del norte de Inglaterra.

El mensaje económico ocupó buena parte de su intervención. Su principal anuncio fue la promesa de eliminar el impuesto de sucesiones aplicado a la vivienda familiar si los conservadores regresan al Gobierno. Actualmente, el gravamen general sobre las herencias alcanza el 40% por encima de determinados umbrales y afecta aproximadamente al 5% de las sucesiones. Badenoch pretende dar un primer paso con las viviendas antes de avanzar, cuando las cuentas públicas lo permitan, hacia la eliminación completa del impuesto.
La propuesta forma parte de una estrategia más amplia para recuperar la identidad económica del partido. Durante el congreso, los tories también plantearon reducir del 15% al 7,5% las cotizaciones empresariales a la Seguridad Social correspondientes a trabajadores de entre 21 y 24 años. El objetivo, según la formación, es facilitar la contratación de jóvenes en un momento en el que alrededor de un millón no estudian, trabajan ni reciben formación.
Un giro hacia las raíces conservadoras
Badenoch ha bautizado su proyecto político como The Right Way (“El camino correcto”), un documento de 95 páginas con el que pretende establecer las bases ideológicas de la nueva etapa conservadora. La referencia histórica es bastante obvia, el nombre recuerda a The Right Approach, el texto con el que Margaret Thatcher preparó el terreno para el programa que llevaría al partido al poder a finales de los años setenta.

Su propuesta combina un Gobierno limitado en aquellos ámbitos donde los ciudadanos pueden tomar sus propias decisiones con un Estado más contundente en defensa, seguridad, fronteras e infraestructuras. En esta última materia, los conservadores han prometido invertir hasta 10.000 millones de libras en el denominado Escudo Britania, un sistema de defensa aérea destinado a proteger instalaciones estratégicas y bases militares frente a drones y misiles.
La reconstrucción conservadora, sin embargo, no pasa únicamente por enfrentarse al laborismo. Badenoch también tiene un problema a su derecha. Reform UK, el partido de Nigel Farage, ha absorbido parte del antiguo electorado tory y a varios dirigentes conservadores, pero Badenoch volvió a cerrar la puerta a cualquier pacto. Aseguró incluso que preferiría afrontar dos elecciones consecutivas antes que entrar en un Gobierno de coalición con Reform.
La líder conservadora fue especialmente contundente al referirse a las discusiones sobre la identidad británica promovidas desde sectores vinculados a esa formación. “Soy negra. Soy británica. Estoy orgullosa de mi país”, proclamó, antes de rechazar las llamadas a “unir a la derecha”. Al mismo tiempo, pidió a quienes abandonaron a los conservadores por Reform que “vuelvan a casa”.

Una recuperación todavía pendiente
El congreso ha permitido a Badenoch reforzar su liderazgo interno después de meses de dudas y divisiones. Su popularidad personal también se encuentra por encima de la de su propio partido, una circunstancia que los conservadores esperan aprovechar para dejar atrás el desgaste de sus 14 años en el poder.
Pero el entusiasmo de Birmingham todavía no se traduce en votos. Las diferentes encuestas mantienen a los conservadores alrededor del 18%-20% de intención de voto, por detrás tanto del Partido Laborista como de Reform UK.
Badenoch reconoció la distancia que aún debe recorrer su formación. Los británicos, aseguró, empiezan a volver a mirar a los conservadores, aunque todavía no son suficientes los que están dispuestos a apoyarlos. Su reto hasta las próximas elecciones será demostrar que la renovación presentada en Birmingham puede trascender las filas del partido y recuperar a los votantes que le dieron la espalda en 2024.

