Un comandante español destinado en Reino Unido perdió sus credenciales y acabó regresando a España después de que surgieran sospechas alrededor de su pareja, una mujer británico-polaca nacida en la antigua Unión Soviética. El episodio provocó investigaciones de la Alianza Atlántica y de las autoridades españolas ante el temor de que pudiera existir un riesgo relacionado con Rusia.
El militar estaba destinado en el Mando Marítimo Aliado de la OTAN (Marcom), ubicado en el cuartel general de Northwood, al noroeste de Londres. Se trata de una posición especialmente sensible ya que desde allí se supervisan, entre otras actividades, los movimientos de submarinos y buques militares rusos y se sigue la denominada “flota fantasma”, utilizada para transportar petróleo ruso sometido a sanciones.
Según ha revelado The Telegraph a partir de documentación judicial, el oficial conoció a Janina White, de 49 años, a través de Tinder en octubre de 2024. Él acababa de separarse de su esposa y la relación avanzó rápidamente. En cuestión de semanas comenzaron a convivir en Ruislip, al oeste de Londres, abrieron una cuenta bancaria conjunta y empezaron a hacer planes de futuro.
White tenía doble nacionalidad británica y polaca, pero había nacido en territorio ruso cuando todavía existía la Unión Soviética, planteando dudas sobre su relación.

Las sospechas dentro de Northwood
La situación comenzó a complicarse en diciembre de 2024. El comandante invitó a White a una celebración navideña que tuvo lugar dentro de Northwood. Posteriormente aparecieron inquietudes relacionadas con su perfil y se pusieron en marcha una investigación de seguridad de la OTAN y otra española.
La mujer también practicaba tiro en un campo de Essex, otro de los elementos que, según las informaciones publicadas, despertó recelos. Sin embargo, White no ha sido acusada de espionaje y rechaza haber trabajado para Moscú. Sostiene, además, que las sospechas se alimentaron por su lugar de nacimiento y considera que fue víctima de discriminación.
Mientras avanzaban las pesquisas, las autoridades restringieron progresivamente el acceso del militar. La situación llegó a un punto decisivo el 19 de junio de 2025, cuando el comandante de Northwood fue informado de los problemas de seguridad existentes. Al día siguiente, el español fue acompañado fuera de las instalaciones y tuvo que entregar su pase. También quedaron suspendidos los permisos vinculados a miembros de su familia y se estableció que White no debía acceder al recinto.
El caso, sin embargo, no impidió inicialmente que la pareja continuara viajando junta. El comandante llegó a llevarla a Oeiras, Portugal, durante un desplazamiento relacionado con su trabajo. White asegura que permaneció fuera de las zonas sensibles y que nunca tuvo acceso a información clasificada.
Finalmente, el 29 de julio de 2025, las autoridades españolas dieron por terminada la asignación del comandante en Marcom. El militar regresó posteriormente a España tras una carrera que, según él mismo reivindicó en un correo interno citado por el periódico británico, acumulaba 35 años de servicio.

Un encuentro con la inteligencia rusa
Tras su ruptura, White ha relatado que durante un reciente viaje a San Petersburgo, donde acudió para visitar a su padre, mantuvo un encuentro con un hombre al que identifica como miembro del Servicio Federal de Seguridad ruso (FSB).
Durante aproximadamente dos horas, el agente le habría preguntado por su antigua pareja, por la forma en que se conocieron y por los rumores que habían provocado la investigación. También quiso saber qué conocía ella sobre las funciones del comandante.
White sostiene que apenas disponía de información. Según su versión, ambos habían establecido desde el principio que el trabajo del militar no se comentaba en casa. Sí sabía, reconoce, que sus responsabilidades estaban relacionadas con submarinos y con el seguimiento de embarcaciones rusas, pero asegura que desconocía cualquier detalle operativo.
El comandante también ha cuestionado el tratamiento que recibió durante el proceso. En comunicaciones internas aseguró haber sufrido aislamiento profesional y denunció las consecuencias que las sospechas tuvieron sobre su carrera y su entorno familiar.
Por su parte, White ha emprendido acciones contra el Ministerio de Defensa británico al considerar que fue discriminada por haber nacido en la Unión Soviética. Mantiene que nunca actuó como agente ruso ni intentó obtener información secreta.

