El terremoto que sacudió Colombia el lunes 10 de agosto obligó a miles de personas a enfrentarse, además de a los daños provocados por el seísmo, a otra dificultad: la incertidumbre sobre el paradero de familiares con los que no podían comunicarse. En algunas de las zonas más afectadas, como los departamentos del Chocó o el Valle del Cauca, las dificultades en las comunicaciones hicieron que durante horas muchas personas no supieran qué había ocurrido con sus seres queridos. En medio de esa situación, una iniciativa ciudadana comenzó a intentar ordenar parte de esa información.
Sofía Chávez, 28 años, es economista y politóloga y trabaja principalmente en edición de contenidos y análisis político estaba en Bogotá cuando ocurrió el terremoto. Su madre, sin embargo, vive en Cali. Por eso, cuando comenzó a conocer la magnitud de la emergencia, lo primero que hizo fue intentar comunicarse con ella y con sus hermanos pero ninguno respondía.
Al principio no pensó que la situación fuera especialmente grave, “al principio no fue para nada duro”, reconoce. Pero pasó una hora y seguía sin noticias. Mientras en redes sociales comenzaban a circular imágenes de edificios afectados en Cali, Chávez no sabía absolutamente nada de su familia. Fue entonces cuando decidió que no podía limitarse a esperar. “Si no aparecen, tengo que hacer algo”, pensó.

Se sentó a buscar una manera de empezar a registrar a las personas de las que sus familiares no tenían noticias. Así nació la idea de crear una plataforma para localizar desaparecidos. La primera persona que registró fue precisamente su madre. “En realidad la hice por ella. Yo necesitaba encontrarla”, reconoce a Artículo14.
La espera duró otras dos horas hasta que finalmente su madre consiguió comunicarse. Para entonces, Chávez ya había puesto en marcha una herramienta que podía servir a otras familias que se encontraban en la misma situación.
La plataforma comenzó a funcionar aproximadamente una hora después de que tuviera la idea. Chávez pudo hacerlo gracias a su experiencia previa en la creación de productos digitales. Hace casi una década fundó una empresa de votaciones digitales, de la que actualmente continúa formando parte de la junta directiva, y también ha trabajado en proyectos relacionados con la participación ciudadana. Para desarrollar la primera versión de esta herramienta utilizó diferentes tecnologías y herramientas de inteligencia artificial con el objetivo de crear rápidamente un producto mínimo viable que pudiera empezar a utilizarse durante la emergencia.
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Aquella primera versión, sin embargo, no es la misma que funciona ahora. La plataforma ha ido incorporando nuevas funciones a partir de las necesidades que han planteado los propios usuarios. Una de las primeras sugerencias fue añadir un registro para animales desaparecidos, por lo que la herramienta permite actualmente buscar tanto personas como animales que se hayan perdido durante la emergencia.
En el momento de la entrevista, Chávez calculaba que había cerca de una veintena de animales registrados y alrededor de cinco que ya habían sido localizados. Para ella, la incorporación de esta función refleja también la importancia de que personas de diferentes ámbitos colaboren en una emergencia. “Puede que no todos podamos estar allá metidos en los escombros sacando cosas, pero sí podemos poner desde nuestro conocimiento cómo servir”, explica.
El funcionamiento de la plataforma pretende ser sencillo. Una persona que no consiga localizar a un familiar puede entrar y registrar su desaparición aportando sus datos y una fotografía. Ese caso pasa entonces a formar parte de un directorio que permite buscar por nombre, departamento, municipio o ciudad. La herramienta también contempla el proceso contrario: cuando la persona aparece.
En ese momento, cualquier usuario puede iniciar el proceso para comunicar que ha sido localizada, pero antes de modificar definitivamente el estado del caso debe contactar con quien realizó el registro original. La plataforma muestra el número de teléfono de esa persona y permite llamarla directamente desde el móvil. La intención es que nadie pueda confirmar por su cuenta que una persona ha aparecido sin haber comprobado antes la información con quien inició la búsqueda.

El equipo también está trabajando en un sistema de códigos para reforzar ese mecanismo. La idea es que, al registrar una desaparición, se genere un código asociado al caso y que, cuando alguien comunique que la persona ha sido localizada, tenga que ponerse en contacto con quien realizó el registro para obtener ese código. De esta forma, la actualización no dependería únicamente de que un usuario introdujera una información por su cuenta.
La verificación se ha convertido precisamente en uno de los principales retos del proyecto. En una emergencia, recopilar información rápidamente puede ser fundamental, pero una información falsa puede provocar todavía más confusión y angustia entre las familias. Por eso, con ayuda de otros voluntarios, Chávez ha incorporado un proceso de verificación de identidad en la herramienta. El sistema solicita información sobre quién está registrando el caso y pide también indicar cuál es la fuente de la información. El objetivo es conocer el origen de los datos y reducir la posibilidad de registros falsos o de que la plataforma sea utilizada para difundir información falsa.
El proyecto lleva pocos días en funcionamiento y continúa en proceso de mejora. Un grupo de voluntarios internacionales trabaja actualmente en la revisión de los casos registrados para comprobar cuáles de las personas que aparecían como desaparecidas ya han sido localizadas y poder actualizar la información. Para Chávez, esta tarea es fundamental porque una lista de desaparecidos puede perder rápidamente su utilidad si no se diferencia entre quienes siguen sin ser localizados y quienes ya han sido encontrados.

Pero el objetivo del proyecto no termina en los casos registrados directamente en la plataforma. Chávez detectó desde el principio que otro de los problemas era la dispersión de la información. Existen diferentes iniciativas y plataformas que permiten registrar personas o animales desaparecidos, pero los datos se encuentran repartidos entre ellas. Por eso, el siguiente paso que está preparando junto al grupo de voluntarios es crear un directorio que permita reunir esa información en un mismo lugar.
El equipo trabaja en un sistema capaz de recopilar los registros existentes en otras plataformas para centralizarlos. La intención es que una familia no tenga que consultar diferentes páginas para comprobar si existe información sobre un familiar desaparecido, sino que pueda hacerlo desde un único espacio. Para desarrollar esta parte, Chávez cuenta con voluntarios especializados en tecnología. “Personas de diferentes áreas han dado su punto de vista desde su profesión”, mientras ella se ocupa principalmente de la gestión y creación del producto.
No es la primera vez que utiliza la tecnología para desarrollar una herramienta destinada a facilitar la participación ciudadana. Durante las elecciones colombianas de primera vuelta también participó en la creación de un cuestionario interactivo que buscaba ayudar a los ciudadanos a identificar qué candidato se acercaba más a sus intereses a partir de sus respuestas. Según explica, alrededor de 19.000 personas participaron en aquella herramienta, que tuvo una importante difusión en redes sociales.

Ahora su experiencia vuelve a ponerse al servicio de una emergencia, aunque esta vez el origen es mucho más personal. Chávez no empezó a desarrollar la plataforma porque hubiera planeado crear una herramienta para terremotos. La creó porque durante unas horas no sabía dónde estaba su madre y no encontraba ningún lugar en el que pudiera registrar esa ausencia y comenzar a buscar respuestas.
Dos horas después de comenzar la búsqueda consiguió hablar con ella. Pero para entonces había descubierto que su problema podía ser también el de muchas otras familias. El proyecto que comenzó como una forma de intentar encontrar a su propia madre se ha convertido en una iniciativa colectiva que busca organizar la información sobre personas y animales desaparecidos, comprobar qué casos siguen abiertos y facilitar que las familias puedan encontrar respuestas en medio del caos de una emergencia.
Chávez resume la filosofía que hay detrás del proyecto a partir de una enseñanza que, según cuenta, ha marcado su vida: “Nadie sirve para vivir, sino sirve a la sociedad”. Esta vez, su forma de hacerlo fue ponerse delante de un ordenador cuando no podía contactar con su madre y crear, en aproximadamente una hora, una herramienta que ahora intenta ayudar a otras personas a encontrar a los suyos.

