La recepción y la cena de gala con las que Turquía dio la bienvenida a los líderes de la OTAN reunieron a primeras damas, jefas de Gobierno y dirigentes internacionales. Sin embargo, entre todas las mujeres que participaron en la velada llamaron la atención las ausencias. Además de la ya habitual ausencia de Melania Trump, la esposa del presidente del Gobierno, Begoña Gómez, tampoco pudo viajar a Ankara debido a la prohibición judicial que le impidió viajar a Turquía.
Aunque Gómez ya se había ausentado de las dos últimas cumbres, en esta ocasión sí había solicitado autorización para viajar a Ankara, tras recibir una invitación de Emine Erdogan para participar en la agenda paralela destinada a las parejas de los líderes. El permiso, sin embargo, fue denegado, y Sánchez terminó viajando sin compañía.
Su ausencia quedó patente incluso antes de comenzar la agenda oficial. A la llegada del avión de la Fuerza Aérea Española al aeropuerto de Ankara, el protocolo turco había preparado dos ramos de flores: uno para el presidente español y otro para su esposa. Sánchez recibió el suyo al pie de la escalerilla, mientras un segundo ramo permaneció sin destinataria pese a que el Gobierno español había comunicado con antelación que Begoña Gómez no asistiría al viaje.

Meloni se hizo esperar
Ya en el Complejo Presidencial de Beştepe, escenario de la recepción y de la cena oficial, Erdogan y la primera dama turca recibieron uno por uno a los jefes de Estado y de Gobierno, así como a las parejas que les acompañaban. Antes del inicio de la velada, todos participaron en la tradicional fotografía de familia, que reunió a buena parte de los principales líderes de la Alianza Atlántica.
La presencia femenina fue especialmente destacada porque no solo acudieron las esposas de numerosos mandatarios, sino también algunas de las pocas mujeres que actualmente lideran países miembros de la OTAN. De los 32 Estados que integran la Alianza, únicamente cuatro están encabezados por mujeres: la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen; la primera ministra de Islandia, Kristrún Frostadóttir; la jefa del Gobierno italiano, Giorgia Meloni; y la primera ministra en funciones de Lituania, Inga Ruginienė. A ellas se sumó la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, una de las figuras con mayor peso institucional durante la cumbre.

Precisamente Giorgia Meloni protagonizó una de las anécdotas del recibimiento. La dirigente italiana fue la última líder en llegar al complejo presidencial, incluso cuando Recep Tayyip Erdogan y su esposa ya habían accedido al interior del edificio. Mientras buena parte de la atención estaba puesta en la llegada del presidente estadounidense, Donald Trump, fue finalmente Meloni quien cerró el desfile de invitados y fue recibida por el vicepresidente turco, Cevdet Yılmaz. Una imagen llamativa que se produjo, además, después de los recientes desencuentros políticos que han marcado la relación entre la mandataria italiana y el líder estadounidense.
La llegada de las primeras damas
Los primeros en llegar fueron los anfitriones, que permanecieron a las puertas para recibir personalmente a los líderes y a las numerosas primeras damas y acompañantes que fueron desfilando por la alfombra celeste instalada para la ocasión. Entre ellas se encontraban Brigitte Macron, esposa del presidente francés; Elke Büdenbender, mujer del canciller alemán, Friedrich Merz; Olena Zelenska, esposa del presidente ucraniano; Diana Fox Carney, que acompañó al primer ministro canadiense, Mark Carney; Mirabela Grădinaru, pareja del presidente de Rumanía, Nicușor Dan; Kim Hea Kyung, esposa del presidente surcoreano, Lee Jae Myung; Mareva Grabowski-Mitsotakis, mujer del primer ministro griego, Kyriakos Mitsotakis; y Annik Penders, esposa del primer ministro belga, Bart De Wever. La llegada de las delegaciones estuvo acompañada por la interpretación en directo de una orquesta militar turca.

La recepción sirvió como antesala de la jornada de trabajo de la cumbre de la OTAN, centrada en el aumento del gasto en defensa, la modernización de las capacidades militares de la Alianza y el apoyo a Ucrania.

