La negociación que arranca este 1 de agosto en Venezuela tendrá a diez representantes de la oposición sentados frente al chavismo, pero buena parte de las claves políticas del proceso pasan por varias mujeres. Dinorah Figuera encabezará una delegación en la que también estarán las exdiputadas Elimar Díaz y Desiré Barboza; al otro lado se encuentra el Gobierno interino de Delcy Rodríguez y, fuera de la mesa, María Corina Machado sigue siendo la principal referencia de la oposición venezolana.
Figuera es, por ahora, la figura central. Presidenta de la Asamblea Nacional elegida en 2015, regresó a Venezuela el pasado 18 de junio después de ocho años de exilio en España y explicó entonces que lo hacía tras recibir una invitación del Departamento de Estado estadounidense. “Estoy asumiendo una invitación que me hizo el Departamento de Estado”, señaló a su llegada a Caracas.
Su regreso permitió reactivar un canal de comunicación que llevaba años prácticamente cerrado. Figuera se reunió con el encargado de negocios estadounidense, John Barrett, y con Jorge Rodríguez, presidente de la actual Asamblea Nacional y hermano de Delcy Rodríguez. De aquellos contactos surgió el compromiso de crear una mesa política y técnica para abordar una posible hoja de ruta institucional. Los terremotos del 24 de junio, que dejaron miles de fallecidos y decenas de miles de afectados, alteraron las prioridades y dejaron las conversaciones temporalmente en segundo plano. Sin embargo, a mediados de julio ambas partes confirmaron que el proceso comenzaría finalmente este 1 de agosto.

Tres mujeres en la delegación opositora
La representación procedente de la Asamblea Nacional de 2015 estará formada por diez antiguos diputados. Junto a Figuera participarán Juan Miguel Matheus, Ramón López, Jorge Millán, Elimar Díaz y Julio César Moreno, vinculados a Primero Justicia, además de Marco Aurelio Quiñones, Macario González, Desiré Barboza y Sergio Vergara, de Voluntad Popular.
De esta manera, tres de los diez integrantes serán mujeres. Elimar Díaz fue elegida diputada por el estado Zulia en las legislativas de 2015. Comenzó su trayectoria política en Un Nuevo Tiempo antes de incorporarse a Primero Justicia, formación en la que ha desempeñado responsabilidades regionales y nacionales.
También procede de Zulia Desiré Barboza, antigua diputada de la Asamblea Nacional y dirigente de Voluntad Popular en ese estado. Su incorporación completa una representación femenina encabezada por Figuera, cuya trayectoria política comenzó en la izquierda venezolana antes de su paso a Primero Justicia.
La dirigente ha insistido en que ejercerá su papel desde una posición “institucional”, desligada de su militancia partidista. El objetivo que ha planteado pasa, entre otras cuestiones, por reconstruir un Consejo Nacional Electoral creíble, renovar el Tribunal Supremo de Justicia y recuperar garantías para la participación política y la libertad de expresión.
María Corina Machado, fuera de la mesa
La gran ausencia femenina, y probablemente la más significativa de toda la negociación, será María Corina Machado. La Plataforma Unitaria le había encargado anteriormente liderar las conversaciones destinadas a buscar una transición, pero Washington terminó apostando por Figuera como interlocutora.

Machado y Edmundo González Urrutia han aclarado que no participaron en el diseño ni en la puesta en marcha del nuevo mecanismo. Pese a ello, aseguraron que tampoco serán un “obstáculo” para cualquier avance. Entre sus exigencias figuran la liberación de los presos políticos, la recuperación de las instituciones democráticas, garantías para todos los actores y un calendario para celebrar elecciones presidenciales.
Figuera, por su parte, ha reconocido expresamente el peso político de Machado. “Hay un liderazgo de la oposición en el país que indudablemente es María Corina Machado”, afirmó tras regresar a Venezuela. Su argumento es que unas instituciones electorales fiables deben servir tanto a Machado como a cualquier otro candidato que quiera competir.

A partir del 1 de agosto comenzará a comprobarse hasta dónde puede avanzar una mesa que pretende abordar la reconstrucción institucional venezolana. Y, aunque los nombres masculinos siguen siendo mayoría entre los negociadores, tres mujeres —Figuera, Rodríguez y Machado— concentran buena parte de las decisiones, equilibrios y ausencias que pueden marcar el futuro político inmediato del país.

