“Crímenes contra la humanidad”: la doble condena de los presos políticos en el corredor de la muerte en Irán

La activista y ex presa política iraní Shiva Mahbobi relata la crueldad del régimen, exacerbada en los últimos meses, con los reos por motivos ideológicos y de conciencia en las cárceles de la República Islámica

Irán
La portavoz de la Campaña para la Liberación de los Presos Políticos en Irán Shiva Mahbobi

Camino de los tres meses desde el inicio de la ofensiva israelo-estadounidense contra el régimen de los ayatolás y cinco desde el estallido de la última oleada de protestas antigubernamentales, el tiempo juega en contra de los miles de presos políticos y de conciencia que se encuentran hoy en las cárceles iraníes. Muchos de ellos, varios centenares, aguardan condenados a muerte sin información sobre su porvenir inmediato ni posibilidad de defensa.

La campaña militar aliada de las últimas semanas no ha sido no sólo capaz de derribar al régimen, sino que lo ha radicalizado -hoy el poder lo detenta la Guardia Revolucionaria, y un buen número de gobiernos del mundo, muchos de ellos occidentales, miran hacia otro lado, como a menudo sus sociedades civiles. Además, el paso del tiempo, semanas primero de protestas y represión, después de guerra en Irán y toda la región y ahora de negociaciones y cruces de amenazas entre Teherán y Washington, convierte cada vez en menos atractiva la cuestión iraní para la mayoría de medios de comunicación mundiales.

“La situación en las cárceles es realmente mala, pero lo que está pasando apenas aparece en los medios. Se están cometiendo crímenes contra la humanidad diariamente”, denuncia a Artículo14 la portavoz de la Campaña para la Liberación de los Presos Políticos en Irán (CFPPI, por sus siglas en inglés) y ex presa política en su país, Shiva Mahbobi.

Su colectivo batalla desde distintos países del mundo por, como su propio nombre indica, la puesta en libertad de los reos por motivos de conciencia e ideológicos en la República Islámica, y denuncia las  dramáticas realidades que viven los presos en los centros penitenciarios de todo el país. Actualizado al 17 de mayo, la CFPPI ha hecho público un listado con las identidades de los 366 individuos -66 mujeres y 300 hombres- que serán ejecutados o se encuentran en peligro de ser condenados a muerte en Irán a fin de tratar de detener el horror concienciando a pueblos y gobiernos.

“Los males son tres: Netanyahu, Trump y el régimen iraní, que no es víctima de nadie porque está haciendo la guerra contra todo el mundo, incluido su propio pueblo. La pregunta que le hago a los antiguerra que se ha manifestado pidiendo que se dejara en paz Irán es dónde estaban en enero cuando el régimen masacraba a 40.000 personas en dos días”, se interroga la activista iraní. “La guerra del régimen contra su pueblo está bien pero no la de los estadounidenses y los israelíes. Se llama hipocresía y doble rasero y ponerse del lado de los fascistas”, resume.

Una niña fuera entre escombros y material de construcción el barrio de Boroujerdi, en el sureste de Teherán.
EFE/Jaime León

La activista lamenta asimismo los posicionamientos del Gobierno de España en relación a lo ocurrido en Irán desde comienzos de año. “Es una desgracia ver a Pedro Sánchez defender al régimen. No hicieron nada cuando los iraníes eran masacrados. Yo le preguntaría: ¿haría lo mismo con Hitler? ¿Dialogaría con él? ¿Lo legitimaría igual?”, se pregunta Mahbobi.

Una vuelta de tuerca en la represión del régimen

Lejos de mostrar algún signo de piedad con los detenidos por su participación en las masivas movilizaciones de enero -lo que comenzó con una serie de protestas de carácter económico de los comerciantes del Gran Bazar de Teherán a finales de diciembre acabaría tornando en una impugnación general del régimen de los ayatolás-, las autoridades iraníes no han hecho otra cosa que endurecer la persecución de la disidencia interna desde que comenzara la ofensiva israelí y estadounidense.

“El objetivo del régimen es infundir miedo en la gente para evitar un nuevo levantamiento como el que hubo a comienzos de año, pero no es cierto que los iraníes hayan dejado de quejarse del gobierno. Las condiciones de vida han seguido empeorando y en la memoria de todos están los miles de muertos de enero. Las autoridades iraníes luchan a la vez contra EEUU e Israel, pero también contra su propio pueblo”, asevera la activista.

El doble castigo de los condenados a muerte

Por si fuera poco, la activista relata a este medio cómo las autoridades islámicas se ceban con los presos políticos sentenciados a muerte. “Aguardan día tras día en la cárcel sin saber en qué momento serán ejecutados. Hasta el día que ocurre, y mueren sin posibilidad no sólo de defensa, sino de despedirse de los suyos para siempre”, explica.

Miembros armados de tribus alzan sus armas durante una concentración antiestadounidense y antiisraelí para movilizar a más combatientes, en Saná, Yemen, el 6 de abril de 2026.
EFE/EPA/YAHYA ARHAB

Además, Mahbobi deja constancia a Artículo14 de que el régimen de los ayatolás también reserva dosis de perversidad a aquellos presos que no son condenados a muerte: “Los que cumplen penas de cárcel son torturados psicológicamente: les obligan a despedirse para siempre, uno a uno, a sus compañeros de celda o prisión”.

Como ya les ocurrió a los allegados de los manifestantes muertos durante las protestas de enero, el castigo a las familias de los presos ejecutados continúa más allá de la desaparición física de sus seres queridos. “Sus cuerpos permanecen secuestrados en manos de las autoridades y a las familias se les priva de la posibilidad de celebrar un funeral. Y, además, se las amenaza para que no lo cuenten”, recuerda la portavoz de la CFPPI. “Son crímenes contra la humanidad”, zanja.

Por último, la portavoz de la CFPPI denuncia cómo la mayoría de ejecutados en los últimos meses pertenecían a extracciones bajas, lo que significa que “eran trabajadores que llevaban el único ingreso a sus hogares”. “La consecuencia son familias que quedan sumidas en la pobreza”, concluye Mahbobi a Artículo14.

El horror de las cárceles

En paralelo a la persecución y al ambiente de tensión permanente que las fuerzas de seguridad han impuesto en las calles de las ciudades iraníes, con un país aislado del mundo tras el apagón digital, la guerra ha agravado también la situación que viven diariamente los reos en las cárceles. “Aunque no es algo nuevo, el régimen ha desplegado una nueva táctica: privar de manera sistemática y deliberada de asistencia sanitaria, incluidos medicamentos, a los presos”, explica Mahbobi a Artículo14.

“Cuando los presos van muriendo como consecuencia de las condiciones que padecen, las autoridades dicen: ‘no los hemos ejecutado, se han muerto ellos de causas naturales’. Todo empezó a intensificarse a raíz del movimiento Mujer, Vida, Libertad en 2022”, relata. La activista iraní deja constancia de la muerte de presos enfermos de diabetes, fracaso renal, hipertensión, problemas cardíacos o cáncer como consecuencia o bien de la ausencia de medicación o de no haber sido trasladados a centros médicos cuando su condición empeoró.

Un simpatizante hutí se encuentra cerca de una gran bandera iraní durante una manifestación en solidaridad con Irán, el 27 de marzo de 2026.
EFE/EPA/YAHYA ARHAB

Además de la falta de medios sanitarios, las cárceles donde cumplen condena los presos políticos son lugares insalubres y superpoblados. No en vano, la más reciente actividad de la CFPPI denunciaba el pasado fin de semana a la situación que se vive en la cárcel del Gran Teherán (también conocida como de Fashafouyeh), el centro de detención más grande del país, después de la detección de un brote de sarna entre los reos. Según el colectivo, el brote se encuentra en estos momentos fuera de control como consecuencia de la falta de medios sanitarios y las pésimas condiciones de higiene existentes en el citado centro penitenciario, que tiene una capacidad oficial para unos 15.000 internos.

Fuentes en el interior de la prisión aseguran que las autoridades no han sido capaces de adoptar las medidas necesarias para contener la expansión del brote. La cárcel del Gran Teherán -que se ubica en una zona desértica a unos 32 kilómetros al sur de la capital iraní- ya era conocida por sus condiciones infrahumanas, denuncia la CFPPI, que deja constancia de las informaciones que apuntan a que la situación se ha deteriorado aún más tras la oleada de detenciones de enero pasado.

Amnistía: Irán representa el 80% de las ejecuciones mundiales

Si masivas han sido las detenciones, el incremento de arrestos ha ido de la mano de la pena más monstruosa: las ejecuciones. Un informe publicado este lunes por Amnistía Internacional daba cuenta del repunte del número de sentencias a muerte ejecutadas en todo el mundo en el conjunto de 2025, y un país se llevó la palma con el 80% del total: Irán.

Según la organización defensora de los derechos humanos, la teocracia islámica ejecutó el año pasado -por tanto las cifras no recogen lo ocurrido a raíz de de las protestas de enero-, el sistema judicial iraní acabó con la vida de al menos 2.159 personas el año pasado (más del doble que en 2024). Espoleadas por Irán, las ejecuciones registradas a nivel global se incrementaron un 78% en 2025 hasta las 2.707, la cifra más elevada registrada por la propia Amnistía Internacional en 44 años.