Narges Mohammadi, activista iraní por los derechos humanos que ganó el Premio Nobel de la Paz en 2023, anunció este fin de semana el inicio de una huelga de hambre desde su celda. En esta ocasión, quien fue galardonada por su lucha contra la opresión de las mujeres por parte del régimen de los ayatolás, se ve forzada a pasar hambre para exigir su propia libertad.
Tras lograr un permiso de libertad para recibir tratamiento médico, Mohammadi fue encarcelada nuevamente el pasado mes de diciembre. En una rueda de prensa con medios internacionales, sus familiares denunciaron maltrato por parte de las fuerzas de seguridad del régimen. Su familia confirmó el inicio de la huelga de hambre para protestar contra lo que considera su detención ilegal.
Sin embargo, este domingo las autoridades judiciales iraníes la condenaron a otros siete años y medio de prisión por varios cargos de conspiración y propaganda contra el sistema, en la décima sentencia contra la encarcelada activista desde 2021.
Así lo informó ayer su abogado, Mostafa Nili, quien habló con ella por primera vez desde que fue arrestada hace 56 días en los que ha estado “en aislamiento absoluto y con el corte total de comunicaciones”.
Sin atención médica
Ya en 2023, la Nobel de la Paz se mantuvo largo tiempo sin comer para protestar la falta de atención médica durante su detención. En 2024, obtuvo el permiso especial para curarse, pero de nuevo fue encarcelada el pasado diciembre. En el comunicado emitido por su familia, se apunta que protesta por su continuada detención, las malas condiciones penitenciarias y la falta de contacto con su familia y sus representantes legales. Son situaciones comunes entre los presos políticos de Irán.

Quién es Narges Mohammadi
Narges Mohammadi estudió física aplicada en la Universidad Internacional de Qazvin y fue una de las fundadoras de la Asociación de Estudiantes Iluminados, lo que le valió detenciones durante su juventud por participar en protestas estudiantiles. Trabajó como periodista en publicaciones reformistas, y en 2003 se unió al Centro de Defensores de los Derechos Humanos, donde se convirtió en su vicepresidenta y presidenta del Comité de Mujeres. También presidió el Consejo Nacional de Paz en Irán y ha abogado incansablemente contra la pena de muerte y la opresión de género.
Fue premiada con el Nobel en 2023 en reconocimiento a sus años de lucha contra la represión del régimen y por defender los derechos de las mujeres, usando habitualmente tácticas de desobediencia civil. No pudo recoger físicamente el galardón en Oslo, dado que estaba encarcelada en la prisión de Evin, reconocida por su duro trato a presos políticos.
Los problemas de salud de Mohammadi
Taghi Rahmani, marido de la activista, asegura que su mujer sufre complicaciones de salud graves, como problemas de corazón y en los pulmones. Además, necesita trato médico especializado y regular después de la cirugía de injerto óseo que le hicieron el año pasado. “Estamos muy preocupados por su vida”, aseguró su hija Kiana, que dirige la fundación Narges Mohammadi. “Ella, así como el resto de los presos políticos de Irán, deben ser liberados de inmediato”, exigió.

Tras su detención el pasado diciembre, se permitió a la activista llamar solo una vez a la familia. En aquella conversación, explicó que fue golpeada tan brutalmente por sus carceleros que tuvo que ser tratada dos veces en las emergencias del centro penitenciario.
Irán, tras la represión del régimen
En una muestra de las tensiones internas en la República Islámica tras las recientes protestas, las autoridades arrestaron en las últimas horas a cuatro importantes figuras del Frente de las Reformas, coalición de partidos que busca una apertura del país que apoya al presidente iraní, Masud Pezeshkian.
Según detalla la agencia EFE, los detenidos son Azar Mansouri, jefa del Frente de las Reformas, y los miembros clave de esa formación Ebrahim Asgarzadeh (exviceministro de Exteriores), Mohsen Aminzadeh (exparlamentario) y Javad Emam. Ninguno de ellos forma parte del Gobierno.
La Fiscalía de Teherán ha citado además a otros miembros del Frente como son el vicepresidente, Mohsen Armin, y su secretaria, Badral Sadat Mofidi.
La líder reformista Mansouri había manifestado su “desprecio y rabia” contra aquellos que “arrasaron cruelmente con los jóvenes” en la represión de las protestas en las jornadas del 8 y 9 de enero en lo que Amnistía Internacional ha calificado como una “masacre”.
El Gobierno iraní reconoce la muerte de 3.117 personas en una violencia que atribuye a Estados Unidos e Israel, pero la ONG opositora HRANA, con sede en EE.UU., los sitúa en 6.961, si bien continúa verificando más de 11.000 posibles muertes, así como 51.000 arrestos.
