Donald Trump abandonó este viernes Pekín tras concluir una visita de Estado a China que ambas partes se esforzaron en presentar como un éxito diplomático. Antes de partir, el presidente estadounidense calificó el viaje de “muy exitoso” e “inolvidable” durante una reunión en formato reducido con su homólogo chino, Xi Jinping, en Zhongnanhai, sede de la cúpula dirigente del Partido Comunista Chino. Según la agencia estatal Xinhua, Trump aseguró que los dos gobiernos alcanzaron “una serie de consensos importantes”, cerraron “múltiples acuerdos” y resolvieron “no pocos problemas”, mientras Xi definió la visita como “histórica” y “emblemática”.
Tras un recibimiento con todos los honores a Donald Trump, en que eufóricos niños y niñas chinos recibieron a ambos líderes con banderas nacionales de ambos países, el presidente chino Xi Jinping insistió este jueves en que “Estados Unidos y China deben ser aliados, no rivales”. En un cara a cara con la agenda centrada en Irán, Taiwán y los polémicos aranceles, el mandatario chino se esforzó especialmente en mostrar buena sintonía con su máximo rival geopolítico.
“Mantuvimos intensos intercambios sobre las relaciones China-Estados Unidos y las dinámicas regionales. Ambos creemos que nuestra relación bilateral es de las más importantes del mundo, y debemos trabajar para que no se complique”, apuntó el líder chino. Y agregó: “Sabemos que ambos ganaremos con la cooperación y saldríamos perdiendo en la confrontación”. En las alabanzas diplomáticas mutuas apenas participaron mujeres en primera línea de la toma de decisiones.

Las amenazas de Xi a Trump
Las palabras conciliadoras de Xi contrastaron con las amenazas previas lanzadas a Taiwán, una estratégica isla que Pekín reclama como propia y que cuenta con el apoyo diplomático y militar de Washington. Antes de recibir a Trump, el dirigente chino remarcó que, en caso de manejarse mal la disputa, podría derivar en “un conflicto con una situación extremadamente peligrosa”.
A powerful arrival ceremony in Beijing. 🇺🇸🇨🇳 pic.twitter.com/kGedqmSwum
— The White House (@WhiteHouse) May 14, 2026
Más allá de las palabras y las buenas intenciones, está por ver qué decisiones se implantarán tras la cumbre bilateral, que representa la primera visita de un presidente de EE UU a China en casi una década. Antes de ser recibido con todos los honores, Trump consideró a su homólogo como un “gran líder”. Para el anfitrión, “la gran revitalización de la nación china y el regreso de Estados Unidos a la grandeza pueden ir de la mano”.

Las palabras cálidas no escondieron las diferencias respecto a Taiwán. “Si no se maneja bien, los dos países podrían chocar, lo que pondría toda la relación entre China y Estados Unidos en una situación muy peligrosa”, consideró el presidente chino. Según la agencia de noticias Xinhua, ambos dirigentes hablaron de Oriente Medio –Pekín es el gran aliado global del régimen de los ayatolás-, de la guerra en Ucrania, o de la disputa irresuelta en la península de Corea.
Respecto a la tensión con Taiwán, el secretario de estado norteamericano Marco Rubio avisó que cualquier uso de la fuerza por parte de China sería un “error terrible”, y garantizó que la política de la Casa Blanca sobre la isla no cambiará. Pekín sigue reclamando la soberanía de la isla, que considera como parte de la “Gran China”.

Scott Bessent, secretario del Tesoro, aclaró que “Trump entiende este asunto y las sensibilidades al respecto”. Y alertó: “Quienes le critican, no entienden el estilo negociador de Trump”. En los últimos años, China ha incrementado significativamente la presión militar en torno a Taiwán mediante maniobras militares, despliegues navales e incursiones aéreas cerca de la isla, lo que ha generado preocupación en Estados Unidos y sus aliados.
La influencia de China en Irán
La sensible cuestión en Oriente Medio apenas ocupó unas líneas en la prensa oficialista china. China tiene influencia significativa sobre Irán gracias a su rol como principal comprador de petróleo iraní y socio económico clave, lo que le permite presionar para favorecer la desescalada en el conflicto con Estados Unidos. Recientemente, el ministro iraní Abbas Araghchi visitó Pekín, donde China instó a un alto el fuego y negociaciones, coincidiendo con la inminente cumbre bilateral con Trump.

China depende en buena parte del petróleo del Golfo Pérsico, pero ha diversificado fuentes y acumulado reservas. Por ello, su prioridad es la estabilidad en el Estrecho de Ormuz para evitar mayores disrupciones en el comercio global de energía. Como mayor importador de crudo iraní -pese a las sanciones internacionales que pesan sobre Teherán-, Pekín usa su influencia para mediar treguas, como en el alto el fuego de dos semanas atribuido parcialmente a su intervención. Trump postergó indefinidamente la tregua hasta alcanzar una solución final para la guerra, aunque Irán sigue sin mostrar disposición a renunciar a su programa nuclear.
Durante el encuentro, Trump y Xi también discutieron sobre el fentanilo, tras las acusaciones del presidente norteamericano contra China, a quién acusó de fomentar la exportación de esta adictiva y dañina droga que está carcomiendo ciudades estadounidenses. Tras el duro enfrentamiento por la imposición de aranceles a China el febrero del 2025, el encuentro también exploró vías para asegurar el acceso de empresas norteamericanas al mercado chino, así como las inversiones chinas en industrias de Estados Unidos y la compra de productos agrícolas, según informó la Casa Blanca.
President Trump Participates in a Greeting with the President of the People's Republic of China https://t.co/Y0uqAhepzT
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En su último encuentro en octubre del año pasado en Corea del Sur, Xi y Trump acordaron rebajar la guerra comercial, que estaba provocando pérdidas a ambas potencias. Entonces, ambos acordaron hacer una pausa en la guerra comercial en la que Pekín había amenazado con imponer drásticas restricciones a la exportación de “tierras raras” (componentes clave para productos electrónicos) en respuesta a los elevados aranceles estadounidenses sobre los productos chinos.
