Venezuela

María Corina Machado, atrapada entre el exilio y su regreso a Venezuela

Cada bloqueo la convierte en lo que Delcy Rodríguez más teme y en la voz de un país que empieza a cansarse de Donald Trump

María Corina Machado y Donald Trump.
KiloyCuarto

En La rosa púrpura del Cairo, que Woody Allen estrenó en 1985, Cecilia es una camarera de Nueva Jersey que en 1935, en lo más hondo de la Gran Depresión, casada con un desempleado jugador y de mano suelta, se refugia en el cine del pueblo para ver una y otra vez la misma película. Hasta que un día el galán, Tom Baxter, advierte que ella lo mira, se sale de la pantalla y pasa del blanco y negro al color de su vida. El prodigio ocurre. Lo cruel es que no le sirve de nada, puesto que Tom no sabe vivir fuera del guion y el actor que lo encarna termina marchándose a Hollywood sin ella. La última escena devuelve a Cecilia a la butaca, con la cara iluminada por una pantalla en la que Fred Astaire y Ginger Rogers bailan «Cheek to Cheek».

La evocación de esta película viene al caso para ilustrar la situación de Venezuela, que desde hace meses, ¿años?, da tumbos en la lógica de la ficción (ocurren episodios trepidantes, el drama asciende al rango de tragedia, los protagonistas se ven envueltos en peripecias inverosímiles… pero la vida de la gente sigue igual en su tendencia a peor). Venezuela lleva meses sentada en butaca de la mesera de New Jersey. Ha asistido a la puesta en escena de su liberación. Maduro capturado por tropas estadounidenses el 3 de enero, una Nobel que se fuga por tierra, mar y aire, dos terremotos, una presidenta encargada que posa con Trump meses después de dinigrar de el en términos insultantes… La intriga avanza a saltos y la vida a rastras. Juan Pablo Guanipa, dirigente de Primero Justicia, contaba el jueves en X que en varias regiones la gente protesta cada noche tras pasar hasta catorce horas sin luz. La pantalla cambia más rápido que la habitación.

Siete veces Ítaca

El trance de María Corina Machado tiene la estructura de la Odisea, atribuida a Homero hacia el siglo VIII antes de Cristo, con el signo cambiado. Odiseo tardó veinte años en volver a Ítaca porque el mar y los dioses lo retenían; a Machado la retienen oficinas, intereses, tensiones geopolíticas. Salió de manera clandestina en diciembre de 2025, tras dieciséis meses escondida, para recibir el Nobel en Oslo, y desde junio lleva siete intentos de volver, según su partido, Vente Venezuela. El primero fue el 26 de junio, dos días después de los terremotos, en un avión privado que salió de Virginia hacia Curazao y dio la vuelta en pleno vuelo porque la empresa recibió una comunicación estadounidense. El lunes 21 de septiembre, a la lancha que debía llevarla por mar se le averiaron dos cilindros del motor horas antes de zarpar, y el martes Aruba y Curazao le negaron el aterrizaje. La periodista Idania Chirinos lo resumió desde Panamá en una frase que Vente hizo circular en X, «La Premio Nobel de la Paz está presa en Panamá».

AME149. CARACAS (VENEZUELA), 24/09/2026.- Personas participan en una manifestación para exigir el regreso de la líder de la oposición y premio nobel de la paz María Corina Machado a Venezuela, este jueves en Caracas (Venezuela). EFE/ Miguel Gutiérrez
Personas participan en una manifestación para exigir el regreso de la líder de la oposición y premio nobel de la paz María Corina Machado a Venezuela, este jueves en Caracas (Venezuela).
EFE/ Miguel Gutiérrez

Esa misma noche, Delcy Rodríguez publicó en su cuenta la foto de su encuentro con Trump, ella con los dedos en V y él con el pulgar en alto, y le agradeció “el decidido apoyo brindado”. El mismo día, su hermano Jorge, siquiatra y presidente de la Asamblea Nacional, anunciaba una medalla de oro en tenis de mesa, dobles masculino mayores de 45.

Penélope esperaba en Ítaca tejiendo y destejiendo mientras los pretendientes se comían su hacienda. A Machado, que es a la vez la viajera y la que espera, le ha tocado un elenco de hombres que la cortejan y la despachan con el mismo gesto. Trump dijo el 3 de enero, horas después de la captura de Maduro, que Machado no tenía “ni el apoyo ni el respeto dentro del país”. Cuando quiso volver tras los terremotos, un alto funcionario de su gobierno le dijo al portal Axios que buscaba “una foto repartiendo nuestra ayuda”, fórmula denigrante que reduce la lucha política de una mujer a vanidad. Marco Rubio, secretario de Estado, respondió esta semana que “María Corina es muy valiente, la queremos mucho”, dos camelos que en política suelen dedicarse a quien no se piensa dar poder. Diosdado Cabello, ministro del Interior, la había despachado en junio con un diminutivo, “se fue de Venezuela un ratico, que iba y venía”. Y la mujer a quien Washington sí sostiene en Miraflores le debe la silla a esos mismos hombres, que ni siquiera le reconocen legitimidad. “Sabemos que ella no ha sido elegida por el pueblo venezolano»”, aclaró Natalia Molano, portavoz del Departamento de Estado. Pero tanto les da, la siguen apoyando y recibiendo en los más altos escenarios

Una amenaza en Panamá

Pero la película ha tomado un giro que Washington no calculó. Si Machado pudiera volver cuando quisiera, como repite el gobierno interino, hace meses que estaría en Caracas. Cada vuelo que no despega confirma que esa mujer sola, sin cargo ni pasaporte venezolano, le quita el sueño a Delcy Rodríguez. “La están victimizando, y eso no es malo para ella. Mientras más la martiricen, más la fortalecen”, dice una veterana analista venezolana que refiere no dar su nombre.

FOTODELDÍA - AME147. CARACAS (VENEZUELA), 24/09/2026.- Personas sostienen una bandera durante una manifestación para exigir el regreso de la líder de la oposición y premio nobel de la paz María Corina Machado a Venezuela, este jueves en Caracas (Venezuela). EFE/Miguel Gutiérrez
Personas sostienen una bandera durante una manifestación para exigir el regreso de la líder de la oposición, este jueves en Caracas (Venezuela).
EFE/Miguel Gutiérrez

La fortalecen, sobre todo, porque el país ya no anda en modo proamericano. Según Meganálisis, la aprobación de Trump entre los venezolanos cayó de 92,2 % en enero a 9,7 % a finales de agosto, y el 70,1 % cree que capturó a Maduro por el petróleo. El acuerdo petrolero anunciado el 28 de agosto hizo el resto. Omar González, de la dirección de Vente, lo escribió en X con la contundencia que a su jefa le está vedada, «Delcy puede pretender negociar petróleo, buscar fotos con Trump y pasearse por la ONU, pero no puede comprar los votos que nunca recibió». Machado, obligada a no romper con el único gobierno capaz de devolverla a su país, calla, y hasta el jueves no había escrito en X una línea sobre sus intentos fallidos. No le hace falta. Hoy representa la voz de los muchos que empiezan a frustrarse ante la política de Trump, y cada puerta que le cierran se lo recuerda a todos. Las encuestas lo confirman.

—Volverá -dice para este medio una directiva de Vente Venezuela que está en permanente contacto telemático con la líder-. María Corina es de los pocos políticos que maneja la discreción con tino y con éxito, lo demostró en la formidable campaña de recolección de las altas de votación que demostraron su victoria en las elecciones de 2024, donde Maduro salió derrotado por paliza. Y, como dijo de sñi misma Evita Perón, volverá y será millones. Lo demostraremos en las elecciones que estamos exigiendo cuanto antes para salir de este desesperante círculo.

María Corina está fuera de Venezuela intentando entrar. Venezuela está atrapada en un foso intentando salir. En la película de Allen, el personaje consiguió salir de la pantalla y el mundo real lo obligó a volver a ella. En la de Venezuela, la protagonista lleva siete intentos de cruzar ese borde, y cada vez que se lo impiden, la sala entera se pone de su lado.