La viceministra de Asuntos Exteriores de Ucrania, Mariana Betsa, defiende en Madrid una mayor participación de las mujeres en todos los frentes, mientras Kyiv resiste los ataques rusos sobre civiles en diversas ciudades del país. Betsa, diplomática de carrera con más de dos décadas en el Ministerio de Exteriores de Ucrania es experta en derecho internacional, derechos humanos y la OSCE. Antes de asumir el cargo como “número dos” de Exteriores y representante de Ucrania ante la UNESCO, Betsa fue embajadora de Estonia de 2018 a 2023.
Durante su paso por Madrid con motivo de la Conferencia de Política Exterior Feminista, atendió en exclusiva a Artículo14. “Rusia no ha dado ninguna señal de querer detener la guerra. Ucrania, al contrario, quiere que termine, pero no la paz a cualquier precio”, destaca la viceministra, quien advierte de que Moscú quiere “romper y desmantelar la Unión Europea”.

-La Unión Europea ha abierto la puerta a la reanudación de las negociaciones de adhesión. ¿Cómo valora este paso? ¿Tiene que ver con la salida de Viktor Orban?
-La integración europea es una prioridad absoluta para Ucrania. Es nuestro objetivo de política exterior y está consagrado en nuestra Constitución. Desde 2014, tras la Revolución de la Dignidad, hemos trabajado intensamente para unirnos a la Unión Europea. Ahora mismo estamos defendiendo no solo a Ucrania de la agresión rusa -que, conviene recordarlo, comenzó en 2014 con la ocupación de Crimea, y no en 2022 con la invasión a gran escala-, sino también los valores europeos, la democracia europea y la seguridad de Europa en su conjunto. Estamos convencidos de que nuestra adhesión a la UE no solo fortalecerá a Ucrania, sino también a la propia Unión. Esperamos que todos los clústeres se abran en junio y que el acuerdo de adhesión entre Ucrania y la Unión Europea se firme el año próximo. Con Hungría hemos abierto una nueva página en nuestras relaciones bilaterales desde que el nuevo gobierno democráticamente elegido tomó posesión, y sí, también nos ayuda contar ahora con socios que no bloquean ni obstaculizan nuestra incorporación a la Unión Europea.
-Dadas las elevadas cifras de bajas rusas que se manejan y los pocos kilómetros cuadrados conquistados desde el inicio de la invasión, ¿cuánto tiempo cree que puede sostener Rusia esta guerra?
-Rusia quería tomar Ucrania en tres días. No lo consiguió. Calculó gravemente mal en 2014, cuando inició la agresión y la ocupación temporal de Crimea y partes de las regiones de Donetsk y Lugansk. Y volvió a calcular gravemente mal en 2022, cuando creyó que Ucrania se desmoronaría. Nosotros luchamos por nuestro hogar, por nuestra soberanía, por nuestra integridad territorial. Este es nuestro país y no tenemos otro. Rusia no esperaba esta resistencia. Para nosotros no había otra opción.
En este momento, Rusia está perdiendo en el campo de batalla y lo notamos. Ucrania ha logrado desocupar alrededor de 500 kilómetros cuadrados desde principios de este año. Estamos aguantando la línea. Como Rusia no puede avanzar, ha optado por la táctica de aterrorizar a nuestra población civil: ataca deliberadamente a civiles, a niños, a personas vulnerables, a ciudadanos que duermen en sus camas. El 2 de junio, vivimos uno de los ataques más devastadores: 23 muertos y más de 100 heridos en Kyiv, Dnipro y Zaporiyia. La economía rusa también se está contrayendo. Rusia está en una posición mucho más débil, pero todavía tiene capacidad y recursos para continuar.

Nuestra respuesta, la respuesta conjunta con nuestros socios, debe ir en tres direcciones: más defensa aérea y más armas para Ucrania -necesitamos sistemas antibalísticos, necesitamos más Patriots, necesitamos cerrar nuestro cielo para proteger a nuestra gente-, más sanciones a Rusia, porque por el veto del anterior Gobierno húngaro el vigésimo paquete de sanciones de la UE se aprobó con casi un año de retraso, y, por supuesto, la rendición de cuentas. Rusia no puede quedar impune. Tenemos procedimientos en la Corte Penal Internacional y estamos estableciendo el Tribunal Especial para el Crimen de Agresión contra Rusia bajo los auspicios del Consejo de Europa. Rusia no ha dado ninguna señal de querer detener la guerra. Ucrania, al contrario, quiere que termine, pero no cualquier paz, no la paz a cualquier precio. Debe ser una paz justa, en la que se restaure la justicia, se castiguen los crímenes de guerra, se retiren las tropas rusas y se devuelvan todos nuestros prisioneros de guerra, civiles detenidos ilegalmente y niños deportados en flagrante violación del derecho internacional.
-Ha mencionado los ataques a civiles. ¿Es una estrategia deliberada para doblegar a Ucrania?
-Sí, es una estrategia intencional. Como Rusia no puede alcanzar ningún objetivo estratégico en el campo de batalla, intenta aterrorizar a nuestra población, sembrar el caos y el pánico, y matar deliberadamente a civiles y niños. Son crímenes de guerra y debemos denunciarlo con toda la fuerza posible. La estrategia de Rusia no ha cambiado: destruir Ucrania o someterla. No lo conseguirá. Ucrania jamás se rendirá.
-Varios ejércitos están buscando ahora la experiencia ucraniana en la guerra de drones. ¿Algún país de la OTAN ha solicitado formalmente ese tipo de cooperación?
-Por supuesto. Ucrania tiene una experiencia de combate única en tecnología de drones y en guerra tecnológica de alta precisión. Cuando escaló la tensión en Oriente Medio, Ucrania ofreció inmediatamente su ayuda, porque sabemos lo que es sufrir ataques de drones, especialmente iraníes -el mismo Irán que ayuda a Rusia a atacarnos-. Firmamos acuerdos, enviamos misiones de evaluación y formación. Y ahora estamos ofreciendo a los países europeos y de la OTAN los llamados “acuerdos de drones”: no se trata solo de vender o comprar drones, sino de todo un ecosistema -interceptores, tecnología, formación y experiencia-.

Si antes Ucrania era fundamentalmente receptora de ayuda, hoy está emergiendo como un país fuerte, con un Ejército poderoso que contribuye a la seguridad de otros.
-En este sentido, tras el reciente incidente con el dron sobre territorio rumano, ¿cree que la OTAN ha respondido adecuadamente, o qué respuesta consideraría suficiente Ucrania?
–Rusia intentará poner a prueba la resistencia de la OTAN, para ver si esta invoca el artículo 4 o si invoca el artículo 5. Lo que Rusia quiere es romper y desmantelar la Unión Europea, descarrilar a la OTAN y desmantelar la unidad transatlántica. Y la unidad es, de hecho, la clave de nuestro éxito, del éxito común frente a Rusia. Nos mantenemos unidos, debemos mantenernos unidos. Europa, Estados Unidos, Canadá, otros aliados y amigos, debemos mantenernos unidos frente a Rusia, porque esa es la clave de nuestro éxito.
“Rusia quiere romper y desmantelar la Unión Europea, descarrilar a la OTAN y desmantelar la unidad transatlántica”
Obviamente, Rusia ha intentado en repetidas ocasiones violar el espacio aéreo de los países bálticos, Polonia y Rumanía. Ucrania ha expresado su deseo y ya su disposición a ayudar a esos países a interceptar drones, a enviar nuestras misiones de expertos para ayudarles a interceptar los drones rusos y a prepararse de forma más eficaz. Porque debemos ser conscientes de que Rusia es una amenaza a largo plazo. A pesar de que es mucho más débil, a pesar de que su economía se está contrayendo, sigue siendo una amenaza transatlántica. No es solo una amenaza para Europa, para nuestra región, es una amenaza para toda la sociedad democrática. Y, ya saben, esta es una guerra existencial: si la democracia vence al régimen autoritario, si los valores vencen a la dictadura.

-Esta semana ha participado en Madrid en la Conferencia Ministerial de Diplomacia Feminista. ¿Cree que una mayor presencia de mujeres en las negociaciones entre Estados Unidos, Rusia y Ucrania llevaría a resultados distintos?
-En primer lugar, quiero agradecer al Gobierno de España su enorme apoyo político, militar, financiero y humanitario a Ucrania. Estoy aquí en Madrid para participar en la Conferencia Ministerial Feminista y para compartir con nuestros socios la experiencia única de Ucrania: el liderazgo de las mujeres durante la guerra, tanto en el frente diplomático y gubernamental como en el frente de batalla. Más de 75.000 mujeres ucranianas se han incorporado a las Fuerzas Armadas desde el inicio de la guerra. Muchas eran maestras de infantil o personal sanitario antes del conflicto. No estaban entrenadas para combatir, pero comprendieron la importancia de apoyar a nuestros defensores.
“Más de 75.000 mujeres ucranianas se han incorporado a las Fuerzas Armadas desde el inicio de la guerra”
Cuando hablamos de la participación de las mujeres en el proceso político, hablamos de la implementación de la Resolución 1325 del Consejo de Seguridad de la ONU sobre Mujeres, Paz y Seguridad, que contempla una mayor participación femenina en la toma de decisiones, en los procesos de paz y en la recuperación posbélica. Ucrania está firmemente comprometida con esa resolución. Personalmente, creo que si hubiera más lideresas en el mundo, las probabilidades de que estallen guerras serían mucho menores. Las mujeres, que traen vidas nuevas al mundo, conocen el valor de la vida humana de una manera distinta. Su papel en la mediación y la negociación es crucial. Necesitamos más mujeres al frente de organizaciones internacionales, más mujeres al frente de los Estados, y más mujeres en los procesos de mediación y negociación.
-Cuando se barajó el nombre de Angela Merkel como posible mediadora de la UE, funcionarios rusos dijeron abiertamente que Putin no negociaría con ella por ser mujer. ¿Qué nos dice eso de la actitud de Rusia?
-No es una cuestión de personas ni de género. En Rusia apenas hay mujeres en el poder: el régimen suprime todos los derechos fundamentales y las libertades. Pero el problema de fondo es que Rusia no quiere participar en ninguna negociación. Sabe que no puede ganar, pero tampoco puede permitirse perder de cara a su propia ciudadanía, porque eso desmoronaría sus ambiciones imperialistas. Por eso Putin no tiene ningún interés genuino en conversaciones de paz: quiere que la guerra continúe como único medio de supervivencia política. Nuestra respuesta debe ser, como he dicho, más presión militar, más sanciones y más rendición de cuentas.

–Entrevisté también a Pramila Patten, quien me confirmó que Naciones Unidas ha incluido a Rusia en su “lista negra” de perpetradores de violencia sexual. ¿Qué significa para Ucrania esa clasificación?
-Cuando hablamos de igualdad de género y de enfoque feminista, hablamos de seguridad integral. Rusia sigue cometiendo violencia sexual no solo contra mujeres y niñas, sino también contra hombres y niños. Hay más de 307 casos oficiales documentados públicamente, pero la cifra real es mucho mayor, porque en los territorios temporalmente ocupados estos crímenes se cometen a diario.
Conseguir que el secretario general de la ONU, António Guterres, y Pramila Patten incluyeran a Rusia y a sus Fuerzas Armadas en esa lista fue una prioridad absoluta para nosotros. Hemos trabajado durante años en ello: nuestro equipo diplomático, nuestro gobierno, y una sociedad civil formada en gran medida por supervivientes. Ese reconocimiento será la base para futuras sanciones contra criminales de guerra rusos y para nuestros procedimientos legales en la Corte Penal Internacional y en el Tribunal Especial para el Crimen de Agresión. No se trata solo de paz. Se trata también de justicia.
