La entrevista

Pramila Patten: “La guerra se libra sobre los cuerpos de mujeres y niñas”

En un mundo con cada año más contiendas, la representante Especial de la ONU sobre Violencia Sexual en Conflictos insiste a Artículo14 que "hay que trasladar la vergüenza y el estigma al lado que le corresponde"

Pramila Patten
La representante Especial de la ONU sobre Violencia Sexual en Conflictos, Pramila Patten
Conferencia Política Exterior Feminista

Pramila Patten, Representante Especial de la ONU sobre Violencia Sexual en Conflictos desde 2017, ha sido una de las protagonistas de la V Conferencia ministerial sobre Política Exterior Feminista celebrada en Madrid esta semana. Patten, abogada mauriciana, tiene una de las misiones más complejas en un mundo -que como ella misma denuncia- donde “los casos se multiplican y se vuelven más brutales porque los conflictos se intensifican”. Así, en el último informe publicado la semana pasada se documentaron 9.780 casos en 2025, más del doble que durante el año anterior.

Patten también recordó que más del 90% de las víctimas de agresiones sexuales verificados por la ONU corresponden a mujeres y niñas, con edades de entre 1 y 75 años. Con todo, la Representante Especial denuncia que solo “el 1% de los recursos humanitarios globales aborda la violencia sexual”, una falta de financiación que llama la atención a pesar de la magnitud y el aumento de las agresiones.

MADRID , 02/06/2026.- El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares (c) posa con los asistentes a la inauguración de la Conferencia Ministerial de Política Exterior Feminista, este martes en Madrid. EFE/ Chema Moya
Pramila Patten, en el centro, durante la foto de familia de la Conferencia Ministerial de Política Exterior Feminista
Efe

“Es un crimen para el que la impunidad es la norma y la justicia, la excepción”, asevera durante la entrevista con Artículo14, por lo que para avanzar en la rendición de cuentas es necesaria la inversión a largo plazo.

-El 90% de las víctimas de violencia sexual en conflictos son mujeres y niñas. ¿Cree que el mundo abordaría este problema de la misma manera si las principales víctimas fueran hombres?

-Cuando se estableció el mandato en 2009, con la adopción de la Resolución 1888 del Consejo de Seguridad, ese órgano ya reconocía que las mujeres y las niñas eran las más afectadas por esta crisis.
El mandato tiene 17 años. Hoy estamos documentando nuevas tendencias de violencia sexual contra hombres y niños, y el informe revela que estos casos se registran en Israel y los Territorios Palestinos Ocupados, en la Federación Rusa y Ucrania, pero también en Yemen, Libia y Siria.

Pramila
La representante Especial de la ONU sobre Violencia Sexual en Conflictos
Conferencia Política Exterior Feminista

No creo que el género de los supervivientes sea el problema. Lo que sí creo es que se trata de un arma de guerra, una táctica que afecta de manera abrumadora a mujeres y niñas, impulsada por factores invisibles como la desigualdad de género, la discriminación y la pobreza.

-¿Por qué los casos han aumentado tanto y son cada vez más brutales?

-Los casos se multiplican y se vuelven más brutales porque los conflictos se intensifican. Hay muchos conflictos prolongados. En Sudán, la guerra se libra sobre los cuerpos de mujeres y niñas debido a la naturaleza del enfrentamiento entre las RSF y las SAF por el poder, con una dimensión étnica muy marcada. Hay una destrucción deliberada que tiene como blanco a las mujeres masalit de raza negra. La violencia sexual en ese contexto es extremadamente brutal: hay violaciones en grupo, embarazos forzados, y cuando al componente de género se suma el étnico, la violencia se vuelve aún más extrema. Lo mismo estamos viendo en Myanmar y en la RD Congo.

-¿Y qué hay de la impunidad? Llevar a los perpetradores ante la justicia es extraordinariamente difícil…

-Sí. Es un crimen para el que la impunidad es la norma y la justicia, la excepción. Pero en 17 años, mi equipo de expertos en estado de derecho ha demostrado que, donde hay voluntad política acompañada de recursos adecuados, es posible avanzar en justicia y rendición de cuentas. Aunque eso exige inversión a largo plazo.

“Es un crimen para el que la impunidad es la norma y la justicia, la excepción”

El caso de Guinea es un ejemplo: en septiembre de 2009 hubo una masacre en un estadio de Conakry. El equipo lleva trabajando en ello desde entonces, 13 o 14 años, interviniendo en la investigación, la fiscalía, la formación de jueces y magistrados, y la protección de víctimas y testigos. El año pasado logramos la condena de 11 acusados, incluido el expresidente Moussa Dadis Camara. Es un caso emblemático. Ahora se le ha concedido un indulto, pero eso no cambia el mensaje central: la justicia requiere tiempo, y los Estados deben invertir en ella.

-Cuando estuve en Ucrania, las mujeres y las supervivientes me hablaron de la “vergüenza” de ser violadas por el enemigo. Una vergüenza que no deberían sentir ellas, sino los perpetradores. ¿Cómo se trabaja contra ese estigma?

-Gracias por esta pregunta. El estigma ha sido uno de los principales obstáculos y ha contribuido a que este crimen permanezca crónicamente subdenunciado. Debo reconocer el trabajo de mis predecesoras, las dos Representantes Especiales anteriores, que pusieron el estigma en el centro del mandato desde el principio.

“Hay que trasladar la vergüenza y el estigma al lado que le corresponde”

He podido recoger los frutos de ese trabajo: cada vez más mujeres se animan a hablar. Pero para que una superviviente dé ese paso, el punto de entrada son los servicios integrales: atención médica, apoyo psicológico, salud sexual y reproductiva. Es en ese acompañamiento donde abre la puerta, habla de los perpetradores y, con el apoyo jurídico adecuado, se prepara para recorrer el camino hacia la justicia. Mi mensaje siempre es el mismo: su silencio es la licencia que les dan a estos perpetradores para seguir violando. Hay que trasladar la vergüenza y el estigma al lado que le corresponde.

-La semana pasada publicaron el informe anual que incluye a Israel y a la Federación Rusa en la lista negra de la violencia sexual. ¿Qué consecuencias tiene eso?

-Significa que el secretario general ha concluido que estas partes son sospechosas creíbles de haber cometido o ser responsables de patrones de violencia sexual. Es una lista que utilizan los comités de sanciones y que otros países emplean para sanciones bilaterales. La Resolución 1960 del Consejo de Seguridad obliga al secretario general a elaborarla. Su propósito es modificar el comportamiento de esas partes.

Pramila Patten
La representante Especial de la ONU sobre Violencia Sexual en Conflictos
ONU

Mi oficina está a disposición tanto de la Federación Rusa como de Israel para acompañarlas, sobre la base de una hoja de ruta, en las medidas preventivas necesarias para lograr el cese completo de estas violaciones.

-¿Teme represalias, personales o multilaterales, por señalar a estos países?

-No. Mi trabajo está guiado por el mandato que me ha conferido el Consejo de Seguridad mediante la Resolución 1888. Estas partes han sido incluidas en la lista con base en información sólida proveniente del terreno y de Naciones Unidas. Actuamos con imparcialidad y aplicamos la misma metodología de verificación y documentación en todos los contextos. La decisión es prerrogativa del Secretario General, y la ha tomado desde una posición firme e informada.

-Durante estos dos días en la V Conferencia sobre diplomacia feminista en Madrid se ha hablado mucho de la importancia de que haya una mujer al frente de la ONU. ¿Cree que un liderazgo femenino marcaría una diferencia en este problema?

-Celebro la posibilidad de una secretaria general: 80 años sin una mujer en ese cargo es, francamente, llamativo. Pero debo decir que trabajar bajo el mandato del secretario general Guterres ha sido muy revelador. Acepté este cargo precisamente porque veo en él a un secretario general feminista, y lo demuestra a diario. Ha logrado la paridad en la gestión superior de la ONU, nos ha impuesto a todos firmar un pacto de igualdad de género, y monitoreamos constantemente su cumplimiento. Su prioridad estratégica número uno desde que asumió en 2017 fue la prevención, y esa visión me ayudó a definir mis propias prioridades: prevención, justicia, rendición de cuentas y abordaje de las causas profundas.