Con la canícula dando sus últimos coletazos de agosto, me acuerdo de Montana. He estado en el Estado donde los ríos se confunden con el cielo con trece años de diferencia y por motivos bastante distintos. En 2011 viajé para entrevistar a Harrison Ford y Daniel Craig por ‘Cowboys & Aliens’. En 2024 volví para visitar el rancho Dutton, el lugar donde se rueda ‘Yellowstone’. Escenario de una de las series más populares de la televisión.
La primera vez que fui a Montana lo hice con motivo de las entrevistas de ‘Cowboys & Aliens’, aquella cuestionable película en el legado de Harrison Ford y Daniel Craig en la que, además de caballos y Oeste, aparecían extraterrestres. Debo confesar que aquel viaje fue mucho más que una sucesión de entrevistas. Me llevé a mi hija y pasamos un fin de semana de ensueño. Por la mañana del primer día nos levantamos temprano para hacer rafting por uno de los muchos ríos que bajan de las montañas rocosas. Por la tarde estuvimos montando en moto de cuatro ruedas por los caminos alrededor del rancho alquilado para el evento. Por la noche aprendimos a lanzar el hacha, una habilidad que, hasta entonces, no había contemplado como deporte. También montamos a caballo y terminamos todos, incluidos los actores, conversando y asando malvaviscos alrededor de una barbacoa bajo las estrellas.
Fue una noche inolvidable en Montana, a cielo abierto. Con la Vía Láctea en todo su esplendor y ni una luz a nuestro alrededor. Llegamos en las barcazas del rafting a la cena y allí mismo nos dieron un sombrero de cowboy. La velada empezó amenizada por un grupo de música country y nos separaron en grupos para volver a lanzar el hacha. Después llegó el turno de la cena, una barbacoa cocinada sobre leña. La hoguera en el centro nos libraba del frío de la noche y nos cubrimos con mantas típicas de cowboy mientras charlábamos. Fue como protagonizar una metapelícula.

Volví en 2024, esta vez para visitar el rancho Dutton, el lugar donde se rueda ‘Yellowstone’. Si en el primer viaje Hollywood había utilizado Montana para fabricar un Oeste fantástico, en el segundo descubrí que el Oeste de la televisión no necesitaba demasiada fabricación porque ya estaba allí.
El auténtico rancho Dutton
El verdadero rancho Dutton no se llama Dutton Ranch. Es el Chief Joseph Ranch y está en Darby, en el valle de Bitterroot, al suroeste del Estado. Es un rancho real, una propiedad que funciona como explotación ganadera y que, desde que Taylor Sheridan convirtió sus paisajes en uno de los grandes personajes de ‘Yellowstone’, es también lugar de peregrinación para los espectadores de la serie.

Creo que una de las cosas más fascinantes de la serie es que su decorado principal no es un decorado. La casa de John Dutton, el patriarca interpretado por Kevin Costner, es una construcción de madera con su porche y su establo frente a las montañas y el río.
Ver ‘Yellowstone’ tiene algo de schadenfreude, ese placer un poco culpable de contemplar las desgracias ajenas. Los Dutton son ricos, poderosos y profundamente disfuncionales. Tienen hijos que podrían protagonizar su propia tragedia griega. Tienen enemigos que quieren quedarse con sus tierras y suficientes problemas familiares como para hacer parecer razonable cualquier discusión doméstica. Pero no se puede negar que viven en un lugar espectacular.
John Dutton es el patriarca y jefe del rancho Dutton en #Yellowstone, el más extenso de Estados Unidos. Sus enemigos en cada límite de sus tierras querrán complicarle sus planes. El próximo lunes 18 de enero descúbrelos a las 20:15 horas. pic.twitter.com/2LlgRpOi3A
— ParamountNetESP (@ParamountNetESP) January 11, 2021
John Dutton puede pasar buena parte del día preocupado por la supervivencia de su imperio, pero lo hace mirando unas montañas de ensueño. Su rancho tiene hectáreas y hectáreas de tierra, caballos, ganado, ríos y un horizonte que no parece pertenecer al siglo XXI. Nadie querría ser un Dutton, pero todos pasaríamos encantados una semana en su rancho.

Los visitantes que consiguen reservar una de las cabañas pueden dormir en el mismo paisaje que ven John, Beth, Rip y Kayce. Yo no me quedé en ellas, pero sí recorrí el rancho y entendí desde que aterricé en Missoula por qué Taylor Sheridan se enamoró de Montana.
Sheridan no solo ha rodado allí ‘Yellowstone’. También llevó a Montana ‘1883’, ‘1923’ y, más recientemente, ‘The Madison’. Hay algo en este territorio que encaja perfectamente con su universo. Sus series son su carta de amor a Montana. Allí existen sus familias enfrentadas, sus hombres a caballo, sus mujeres que no necesitan que nadie las rescate, sus grandes extensiones de tierra y una idea casi mitológica de la libertad. Montana es escenario y personaje.

La llaman Big Sky Country porque el cielo engrandece sus ríos y el paisaje intimida. En Montana, el hombre es insignificante en el paisaje.
El Chief Joseph Ranch, además, tiene una historia que precede con mucho a los Dutton. La propiedad se encuentra en el territorio que durante siglos habitaron los pueblos salish. Lewis y Clark pasaron por el valle de Bitterroot en 1805 siguiendo rutas utilizadas por los pueblos indígenas. Más tarde llegaron los asentadores y, en 1880, la tierra pasó a manos de los propietarios que construyeron la gran casa que hoy conocemos como la residencia de John Dutton.
En los años cincuenta, la propiedad pasó a llamarse Chief Joseph Ranch, en honor al líder nez percé. El líder nez percé fue el Jefe Joseph (1840-1904), cuyo nombre original era Hin-mah-too-yah-lat-kekt (Trueno que rueda sobre la montaña). Guió a su pueblo durante la injusta expulsión de sus tierras ancestrales en Oregón en 1877.

Décadas después, Sheridan llamó a la puerta de los nuevos dueños. No era la típica llamada que esperan recibir los rancheros de Montana, porque no sabían que Hollywood lleva mucho tiempo convirtiendo paisajes en objeto de deseo.
Las dos cabañas que pueden alquilarse en el rancho son precisamente las que los seguidores de la serie reconocen, la de Lee Dutton y la de Rip. La experiencia incluye, además, una visita privada por la propiedad y los escenarios utilizados en la serie. Es una forma bastante literal de entrar en la televisión.
Cuando vi este año ‘The Madison’, recordé Montana. Y admiré un poco más a Sheridan por su obsesión con este territorio. Sus historias vuelven una y otra vez a un lugar donde se mantiene vivo el espíritu de la libertad del que tanto hablan los pueblos indígenas del oeste. He vuelto a poner un episodio de ‘The Madison’ en la televisión y me han entrado ganas de volver a Montana y regresar al lugar donde los ríos terminan fundidos con el cielo.

