Con nuestra selección a punto de debutar en el Mundial de 2026 en Artículo14 hemos decidido analizar a las selecciones que se cruzarán en el camino de España desde una perspectiva diferente a la deportiva: la igualdad y los derechos de las mujeres. El primer duelo enfrenta a España contra Cabo Verde, dos países con avances significativos en algunos ámbitos, pero también con importantes retos pendientes. Aunque ambos presentan niveles similares de representación femenina en sus parlamentos, las diferencias aparecen con claridad al observar la presencia de mujeres en los gobiernos, los indicadores de violencia machista o la disponibilidad de datos para medir las desigualdades.
La fotografía política ofrece un contraste llamativo. Según el mapa Women in Politics 2026 elaborado por ONU Mujeres y la Unión Interparlamentaria, las mujeres ocupan el 50% de los ministerios encabezados por miembros del gabinete en España. En Cabo Verde, esa cifra se sitúa en el 12,5%. La distancia es considerable y refleja un acceso mucho más amplio de las españolas a los puestos ejecutivos de mayor responsabilidad.
Sin embargo, esa diferencia prácticamente desaparece cuando se analiza la composición de las cámaras legislativas. Las mujeres representan el 44% de los miembros del Congreso español, mientras que en Cabo Verde las diputadas alcanzan el 45,8%. Los datos muestran que ambos países han logrado niveles de representación parlamentaria muy similares, situándose claramente por encima de muchas regiones del mundo.

Un partido ajustado fuera del campo
La situación es más compleja cuando se observan otros indicadores vinculados a los derechos de las mujeres. En España, ONU Mujeres señala que el 100% de los marcos legales considerados necesarios para promover, supervisar y hacer cumplir la igualdad de género y combatir la violencia contra las mujeres están implantados. En Cabo Verde, ese porcentaje es del 77,8%, lo que indica avances importantes, aunque todavía incompletos.
Las cifras relacionadas con la violencia de género muestran matices relevantes. En España, el 2,9% de las mujeres de entre 15 y 49 años declaró haber sufrido violencia física o sexual por parte de una pareja actual o anterior durante los doce meses previos a la encuesta realizada en 2018. En Cabo Verde, para ese mismo año y grupo de edad, el porcentaje ascendió al 10,9%.
Si se amplía la perspectiva a la violencia sufrida a lo largo de la vida, las diferencias se reducen. Los datos recopilados por el Banco Mundial indican que aproximadamente el 18,3% de las mujeres españolas ha experimentado violencia por parte de una pareja íntima alguna vez, mientras que en Cabo Verde la cifra se sitúa en torno al 17,3%. Ambos países aparecen además por debajo del promedio mundial estimado para este indicador.

En el ámbito social, ambos países presentan indicadores positivos en relación con los embarazos adolescentes, aunque desde posiciones muy distintas. En España se registraron cinco madres adolescentes por cada mil jóvenes de entre 15 y 19 años en 2023, mientras que en Cabo Verde la cifra fue de 39 por cada mil.
También existen diferencias en la información disponible para evaluar la igualdad económica. Tanto ONU Mujeres como el Banco Mundial destacan que siguen existiendo importantes lagunas estadísticas en los dos países, especialmente en indicadores relacionados con el mercado laboral y la brecha salarial. De hecho, la propia ONU señala que la ausencia de datos comparables dificulta medir con precisión algunos aspectos esenciales de la desigualdad entre hombres y mujeres.
Victoria para España (pero no por mucho)
Si este España-Cabo Verde se jugara únicamente en el terreno de la igualdad, el marcador sería ajustado. España se impone con claridad en presencia de mujeres en el Gobierno, desarrollo legislativo y menores tasas recientes de violencia de pareja. Cabo Verde, por su parte, responde con una representación parlamentaria ligeramente superior y avances destacados en distintos indicadores sociales. El resultado final podría resumirse en un 4-3 para España: victoria, pero sin goleada. Un partido competido que demuestra que, también fuera de los estadios, la igualdad se juega en muchos terrenos diferentes.

