Del mismo modo que ocurrió en mayo, cuando Donald Trump aterrizó en China para verse cara a cara con Xi Jinping, la llegada del presidente chino a Washington este miércoles por la noche estuvo marcada nuevamente por la ausencia de representación femenina de alto nivel. En una cumbre bilateral centrada en Taiwán, Irán, la Inteligencia Artificial o el comercio, los dirigentes de las dos grandes superpotencias económicas globales volverán a medir el pulso de las tensas y cambiantes relaciones entre China y Estados Unidos.
Para intentar replicar la recepción en China, donde el presidente estadounidense fue recibido con altos honores -incluidos espectáculos grandilocuentes-, Trump planeó para este jueves una gran ceremonia militar de bienvenida, donde cazas de combate y más de 500 soldados participarán para dar la bienvenida a Xi Jinping. Se trata de la primera visita del dirigente chino en más de una década a EE UU, pero supondrá la tercera reunión cara a cara con Trump desde que éste inició su segundo mandato.

La visita de tres días iba a incluir una cena de estado con figuras destacadas del sector tecnológico y una visita a los Archivos Nacionales, donde se custodian los documentos originales de la Declaración de Independencia y la Constitución. También habrá banquetes lujosos, espectáculos y tours privados. Pese a los desacuerdos vigentes en varios frentes, analistas coinciden en que los dos países buscan proyectar estabilidad en sus relaciones bilaterales.
“Desde recibir a Xi Jinping en la Base de la Fuerza Aérea Andrews hasta organizar un vuelo de exhibición en su honor, esto no es algo que se conceda a cualquier aliado de Estados Unidos, y mucho menos a un adversario como China. Es algo realmente impresionante”, destacó a la BBC David Sacks, analista del Council on Foreign Relations especializado en Asia.

El comercio será un punto central del encuentro, dado que el pacto comercial de 11 meses firmado entre ambas potencias finaliza este próximo noviembre. Tras la imposición de los aranceles por parte de la administración Trump, en una medida unilateral que sacudió el comercio global, China y Estados Unidos sellaron una “tregua” en octubre de 2025, durante un encuentro de Trump y Xi Jinping en Corea del Sur. En la Asamblea General de la ONU, oficiales de ambos países mantuvieron discusiones sobre posibles acuerdos de comercio libre de aranceles y exportaciones agrícolas.
Con la “tregua”, Washington suspendió el incremento de los aranceles a las exportaciones chinas, mientras que Pekín relajó la restricción a importar “minerales de tierras raras”, muy necesarios para la industria manufacturera norteamericana. El presidente estadounidense ha criticado duramente el déficit comercial con China, situado en 91 billones de dólares según los datos más recientes de la Oficina del Censo de Estados Unidos.
La cuestión de Taiwán
De acuerdo con fuentes consultadas por la agencia Reuters, Xi Jinping buscará reforzar sus reclamaciones de soberanía sobre Taiwán, una sensible carpeta que la Administración Trump pretende esquivar. China reclama a la isla de Taiwán como una parte inalienable de su territorio y considera la cuestión como un asunto interno que no admite injerencia exterior, basándose en el principio de “una sola China” y en argumentos históricos y jurídicos. El congreso estadounidense aprobó una nueva multimillonaria de armas a Taiwán, que todavía requiere de la firma de Trump, que no quiere incomodar en exceso a Pekín.

Otro asunto sobre la mesa será la carrera abierta entre ambas potencias en el ámbito de la Inteligencia Artificial (IA). El asunto estará en lo más alto de la agenda, sobre todo tras los últimos incidentes de seguridad que implican a esta herramiento tecnológica, que han elevado la presión sobre la administración Trump para imponer regulaciones sobre la IA. “Por el bien de toda la humanidad, Trump y Xi deben negociar un tratado ahora para parar la IA y prohibir la superinteligencia antes de que sea demasiado tarde”, tuiteó el senador demócrata Bernie Sanders.
Scientists and industry leaders have been increasingly clear: AI could soon be smarter than humans and function outside of our control.
For the sake of all of humanity, Trump and Xi must negotiate a treaty NOW to pause AI and ban superintelligence before it is too late. pic.twitter.com/nL0Ias2fDb
— Sen. Bernie Sanders (@SenSanders) September 21, 2026
No obstante, Trump sigue defendiendo que “quien gane en la IA, ganará”, en una carrera tecnológica convertida en un nuevo frente de competición. Del mismo modo que Trump, que afronta una situación delicada ante las elecciones de medio mandato de noviembre, Xi Jinping afronta cierto receso económico interno, por lo que ambos líderes buscarán proyectar un acuerdo comercial que les beneficie mutuamente.
La guerra en Irán, que se alarga ya siete meses y ha causado una subida de los precios de los carburantes en todo el mundo, también ocupará parte del debate. Pekín mantiene estrechos vínculos con Teherán, pero no está claro si ayudará a Trump a romper el estancamiento del conflicto. Washington considera que Pekín podría utilizar su influencia sobre el régimen iraní, pero Trump ha afirmado que no ve necesario buscar la ayuda china.

Pekín, el mayor importador de petróleo del mundo, contribuyó a estabilizar los precios del crudo tras el inicio de la guerra reduciendo la demanda y liberando reservas estratégicas. Todos los frentes están interconectados. Para Trump, la venta de armas a Taiwán supone una “muy buena carta de negociación”.

