El presidente estadounidense, Donald Trump, no se siente presionado para poner fin a la guerra contra Irán y que tiene “todo el tiempo del mundo” para ello, en medio de la incertidumbre por la falta de un acuerdo definitivo entre ambos países.
El mandatario estadounidense niega lo que la mayoría de expertos considera: que Trump tiene prisa por terminar la guerra. “Para aquellas personas que leen el decadente The New York Times o ven las noticias falsas de la CNN, y que creen que estoy ‘ansioso’ por poner fin a la guerra (¡si es que a eso se le puede llamar guerra!) con Irán, les informo que soy, posiblemente, la persona que menos presión ha sentido jamás al ocupar este cargo. Tengo todo el tiempo del mundo, pero Irán no“, señaló en un mensaje en su red Truth Social.
𝗗𝗼𝗻𝗮𝗹𝗱 𝗝. 𝗧𝗿𝘂𝗺𝗽 𝗧𝗿𝘂𝘁𝗵 𝗦𝗼𝗰𝗶𝗮𝗹 𝗩𝗶𝗱𝗲𝗼 𝟰.𝟮𝟯.𝟮𝟲 𝟬𝟮:𝟮𝟭 𝗣𝗠 𝗘𝗦𝗧
For those people, fewer in number now than ever before, that are reading The Failing New York Times, or watching Fake News CNN, that think that I am “anxious” to end the War (if you…
— Commentary Donald J. Trump Posts From Truth Social (@TrumpDailyPosts) April 23, 2026
El magnate republicano aseguró de nuevo que la Armada de Irán “yace en el fondo del mar” y que ha acabado con sus capacidades aéreas y militares.
Trump: “El tiempo no juega a favor de Irán”
“A partir de este punto, la situación solo puede empeorar. ¡El tiempo no juega a su favor!”, añadió. Además, dijo que el bloqueo naval que mantiene sobre las costas de la República Islámica es “hermético y contundente”.

Respecto a la posibilidad de alcanzar un acuerdo con Teherán Trump insistió en que solo se llegará al mismo cuando este “resulte oportuno y beneficioso” para EE UU y sus aliados. Este jueves el presidente republicano amenazó con “disparar y destruir” cualquier barco iraní que coloque minas en el estrecho de Ormuz.
Las negociaciones entre Israel y Líbano
Del mismo modo que las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, la paz entre Líbano e Israel está llena de baches. Pese al histórico encuentro de la semana pasada en Washington, en que por primera vez en décadas oficiales israelíes y libaneses se encontraron cara a cara, la segunda ronda de negociaciones para explorar un acuerdo de paz duradero celebrada este jueves no dejó un horizonte claro.
El primer ministro libanés, Nawaf Salam, exigió a la Administración Trump que presione a Israel para moderar sus demandas y garantizar su retirada del sur de Líbano. Actualmente, el Ejército israelí controla una franja de territorio que incluye decenas de poblados -actualmente desérticos-, que se aleja hasta 10 kilómetros de la frontera israelí. La estrategia israelí parece replicar el modelo de la Franja de Gaza, con el establecimiento de una “línea amarilla” donde se establecerán puestos militares fijos, para evitar el retorno de milicianos de Hizbulá a las localidades de población chií.
Retirada total de las fuerzas israelíes
Antes del encuentro en la Casa Blanca, Salama dijo que Líbano no podrá aceptar un pacto que no incluye “la retirada total” de las fuerzas israelíes, rechazando así la zona de seguridad que planea el ejército hebreo. “No podemos aceptar la presencia israelí en zonas donde los libaneses han sido desplazados y no pueden volver, donde los pueblos están destruidos y no pueden ser reconstruidos”, apuntó.
Hizbulá, una fuerza paramilitar más poderosa que el propio estado libanés, inició los disparos de proyectiles contra el estado judío días después del asesinato del ayatolá Ali Jamenei en Irán. La milicia proiraní, con bastiones en Beirut, el valle de la Beka y poblados al sur del país, disparó misiles hacia Israel desde zonas civiles. Al iniciar la guerra, el aparato de seguridad israelí se fijó el objetivo de ocupar el territorio que alberga desde la frontera hasta el río Litani, para evitar que una nueva retirada permita a Hizbulá retomar posiciones cerca de comunidades civiles fronterizas.
El premier libanés hizo un llamamiento a extender la tregua de 10 días impuesta por Washington, pero reconoció la incertidumbre que rodea al proceso. Finalmente fue el presidente Trump quien anunció una extensión del alto el fuego durante tres semanas.
