Las primarias demócratas de Wisconsin han dejado un tufo a guerra abierta que va mucho más allá de la carrera por la gobernación del estado. En plena agitación política por colocar la cabeza en las primarias del Partido Demócrata muchos se preguntan si siguen siendo un partido unido frente a Trump. La sorprendente victoria de David Crowley sobre Francesca Hong, la variable inesperada de un candidato que no contaba con la victoria frente a una candidata que se presentó como socialista democrática, ha desmantelado la jerarquía entre los demócratas. Este es el último episodio de una disputa que atraviesa al partido de costa a costa. Por un lado los moderados y por otro los progresistas. Dos bandos bajo un mismo paraguas donde ambos lados presentan una filosofía que consideran correcta.
Wisconsin ha sido un escenario especialmente simbólico. Estado bisagra, ganado por Donald Trump en 2024 por un margen estrecho y con un Gobernador demócrata, será uno de los territorios decisivos de las próximas elecciones presidenciales. Y precisamente allí, donde los demócratas necesitan recuperar terreno entre votantes moderados de las zonas rurales, el electorado demócrata ha votado por un candidato que refuerza al aparato tradicional. Total confianza en un proyecto conservador dentro de los liberales que se aleja del extremismo promulgado por Hong y Mamdami en Nueva York.

Crowley no partía como favorito. De hecho, abandonó la carrera a comienzos de julio, cuando su campaña parecía no despegar. Regresó una semana después, respaldado por el gobernador Tony Evers, después de que la vicegobernadora Sara Rodríguez abandonara la contienda por irregularidades en sus informes de financiación. Poco después también se retiró el ex vicegobernador Mandela Barnes, que había llegado a la carrera con un importante reconocimiento de nombre.
La resurrección de Crowley terminó convirtiéndose en una demostración de la capacidad de supervivencia del establishment demócrata. Hong había encabezado con doble dígitos los sondeos durante buena parte de la campaña y había conseguido movilizar a una izquierda que veía en Wisconsin una oportunidad para demostrar que las ideas progresistas podían conquistar un estado competitivo. Pero los sondeos no representaron la composición final del electorado y, sobre todo, no detectaron a tiempo el comportamiento de los indecisos.
El resultado ofrece una lectura sencilla que puede trasladarse al resto del país donde ganó la prudencia frente a posiciones más de izquierda.
Crowley convirtió la cuestión de la elegibilidad en el centro de su candidatura. Frente a una Hong que defendía posiciones tan sorprendentes como anular el día de Acción de Gracias o las Navidades y cuyas antiguas publicaciones en redes sociales fueron utilizadas por sus adversarios para cuestionar su capacidad de atraer a votantes moderados. Crowley también insistió en que los demócratas pensaran en qué candidato puede ganar en noviembre.
La derecha pro Trump también ayudó porque la Asociación de Gobernadores Republicanos gastó más de tres millones de dólares en anuncios que favorecían a Hong, una estrategia destinada a reforzar la percepción de que sería una rival más fácil para el candidato republicano, Tom Tiffany. Crowley utilizó esa inversión como argumento para su propia campaña. “Si los republicanos quieren enfrentarse a Hong es porque la consideran la opción más vulnerable”. Por su parte, la izquierda demócrata sostiene que el modelo tradicional del partido está agotado. Llevan demasiado tiempo confundiendo moderación con eficacia electoral. El establishment responde que las derrotas en estados decisivos no se arreglan con una agenda más radical, sino con candidatos capaces de hablar a una coalición nacional.

El contraste con Michigan, donde Abdul El-Sayed logró imponerse por un estrecho margen en las primarias demócratas para el Senado, alimenta las expectativas progresistas. Su victoria se interpretó como una señal de que la izquierda estaba ganando capacidad de movilización y podía desafiar a los candidatos respaldados por el aparato socialista en otros estados. Pero Wisconsin ofrece ahora la imagen contraria.
Y eso explica también el silencio de algunas de las principales figuras de la izquierda nacional. Bernie Sanders y Alexandra Ocasio-Cortez, que habían intervenido en otras primarias, no respaldaron a Hong. Su ausencia resultó especialmente llamativa después de su activa participación en la victoria de El-Sayed en Michigan. Su falta de apoyo sugiere que incluso dentro del ala progresista existe cautela sobre el tipo de candidatos que conviene apoyar y dónde conviene llevar la batalla ideológica porque cada elección se decide por márgenes mínimos.
Las primarias que quedan este año permitirán comprobar si Wisconsin es una excepción o parte de una tendencia. Minnesota ofrece otro enfrentamiento revelador entre moderados y progresistas. Allí la congresista Angie Craig perdió contra la vicegobernadora progresista Peggy Flanagan por la candidatura demócrata al Senado. El votante progresista exige respuestas más contundentes sobre vivienda, salarios, sanidad, desigualdad y coste de la vida. En Wisconsin, los partidarios de Hong defendían que esos eran los problemas cotidianos. Pero otro sector demócrata teme que determinadas posiciones ideológicas, o la etiqueta de socialista, proporcionen a los republicanos un arma demasiado poderosa en estados con un alto electorado rural.

La cuestión tampoco termina con las primarias. Ahora Crowley tendrá que demostrar que el cálculo del establishment era correcto. Se enfrentará a Tiffany, respaldado por Trump, en un estado que el presidente republicano ganó en 2024. La elección general será, en última instancia, el verdadero examen de la estrategia demócrata.
Por eso Wisconsin importa. Hay que empezar a sumar unidos y ganar porque el partido todavía no ha terminado de digerir las derrotas de los últimos años. Son conscientes de lo necesario que es recuperar el centro y, al mismo tiempo, movilizar a una izquierda que considera que el centro ya no basta.
En Wisconsin, por ahora, el establishment ha ganado esa disputa.

