China

Xi Jinping recupera la “diplomacia del panda” con Estados Unidos

El presidente chino anuncia la llegada de dos pandas a Atlanta y recupera una estrategia de poder blando que Pekín utiliza desde hace décadas para estrechar sus relaciones con Washington

Dos osos blancos y negros se han colado entre los grandes asuntos de la relación entre Washington y Pekín. Mientras Estados Unidos y China negocian sobre comercio, tecnología o seguridad internacional, Ping Ping y Fu Shuang se preparan para viajar desde China hasta Georgia. Su destino será el zoológico de Atlanta y su misión va mucho más allá de convertirse en una nueva atracción.

El presidente chino, Xi Jinping, aprovechó su visita a Washington y su encuentro con Donald Trump para anunciar que los dos pandas llegarán a Estados Unidos “en unos días”. Xi volvió a recurrir a una expresión habitual de Pekín para referirse a estos animales: los presentó como “enviados de amistad” entre chinos y estadounidenses.

Detrás de la imagen entrañable existe una tradición diplomática con décadas de historia. La denominada “diplomacia del panda” ha permitido a China utilizar una especie estrechamente vinculada al país como símbolo de acercamiento con otros Estados. Su presencia —y, en ocasiones, su marcha— ha terminado convirtiéndose también en una particular fotografía del estado de determinadas relaciones internacionales.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump (c), y la primera dama Melania Trump (d) reciben a su homólogos de China, Xi Jinping (i), y Peng Liyuan (c-atrás) en la base aérea Andrews este miércoles, en Washington
El presidente de EE UU, Donald Trump, y la primera dama Melania Trump reciben a sus homólogos de China, Xi Jinping, y Peng Liyuan en la base aérea Andrews este miércoles
Efe

De Nixon a los pandas

El episodio que consolidó esta estrategia en Estados Unidos se remonta a 1972. Richard Nixon realizó entonces su histórica visita a China, un viaje que abrió una nueva etapa después de más de dos décadas de distanciamiento entre ambos países.

Durante aquella estancia, la primera dama Pat Nixon mostró su entusiasmo por los pandas. Poco después, Pekín envió a Ling-Ling y Hsing-Hsing a Washington. Los animales llegaron al Smithsonian’s National Zoo y despertaron una expectación enorme entre los estadounidenses.

No era, sin embargo, la primera vez que un panda participaba indirectamente en la diplomacia china. Hay antecedentes que se remontan siglos atrás y, ya en 1941, Soong Mei-ling, esposa de Chiang Kai-shek, envió dos ejemplares a Estados Unidos como gesto de agradecimiento por la ayuda estadounidense a China durante la guerra contra Japón.

Con la República Popular, los pandas viajaron también a países considerados aliados o estratégicamente relevantes.

El presidente Nixon y la primera dama Pat Nixon en su visita a China en 1972.

Ya no son regalos

La fórmula, sin embargo, cambió. China dejó de regalar pandas durante la década de 1980 y comenzó a establecer programas de préstamo.

Los ejemplares que viven actualmente en zoológicos extranjeros continúan perteneciendo a China, al igual que las crías nacidas durante esas estancias. Los acuerdos suelen prolongarse durante años y las instituciones participantes contribuyen económicamente a programas de investigación y protección de la especie.

La conservación se ha convertido así en parte del sistema. El panda gigante, considerado durante años una especie en peligro de extinción, pasó en 2016 a estar clasificado como vulnerable por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

Atlanta conoce bien este modelo. Su primera colaboración con China comenzó en 1999 y se prolongó durante 25 años. En ese periodo nacieron allí siete crías. Los cuatro pandas que todavía permanecían en el zoológico regresaron a China en octubre de 2024.

Grupo panda gigante jugando en el zoológico
Grupo panda gigante jugando en el zoológico.
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Un termómetro entre Washington y Pekín

Precisamente las salidas de pandas de zoológicos estadounidenses habían adquirido una especial carga simbólica durante los años de mayor tensión bilateral.

En noviembre de 2023, tres ejemplares abandonaron el National Zoo de Washington al expirar su acuerdo. Durante un tiempo, la posibilidad de que Estados Unidos terminase quedándose sin pandas después de medio siglo alimentó las interpretaciones sobre el deterioro de la relación con Pekín.

La tendencia comenzó a revertirse posteriormente. Tras reunirse con Joe Biden en California en 2023, Xi expresó su disposición a mantener la cooperación en torno a estos animales. Una nueva pareja llegó a San Diego en 2024 y Washington volvió a recibir pandas ese mismo año.

Ahora le toca de nuevo a Atlanta.