La experta

“Xi Jinping se sabe muy fuerte. Intentará conseguir el máximo de la visita de Trump”

Sonia Andolz, experta en Relaciones Internacionales, analiza en Artículo14 una cumbre en la que Xi Jinping espera cómodo mientras el presidente estadounidense llega a Pekín debilitado y necesitado de una victoria. "EE UU está sufriendo en mayor medida"

La experta
La experta Sonia Andolz responde a las preguntas de Artículo14

A Trump, Xi Jinping le espera cómodo. En su país, sin moverse de Pekín, tras mucho tiempo sin reunirse y sabiendo que el tiempo corre en contra de su invitado. El presidente estadounidense llega a la reunión con una carta de presentación para nada recomendable. A su intervención en Venezuela o sus desmanes con la OTAN, Estados Unidos tendrá que explicar qué beneficios ha obtenido su país causando la guerra en Irán. Al encuentro Trump no llega con una lista interminable de acuerdos de paz o altos el fuego sino con bloqueos prolongados que han puesto en jaque a toda la economía global. También a la china.

Quizá por eso y tras 9 años sin visitar la capital del gigante asiático, Donald Trump quiere pisar el acelerador. En la reunión, a la que Trump se refiere como G2, hablarán de los aranceles y de la guerra en Irán. Y a pesar de no estar de acuerdo en casi ningún tema, lo están en uno fundamental: ni uno ni otro quiere afrontar una guerra comercial que ambos -ya lo saben- perderán.

Para Sonia Andolz, experta en Relaciones Internacionales, el objetivo de Trump responde a “equilibrar la balanza comercial estadounidense”. Pero Xi Jinping llega más fuerte a las negociaciones y puede pedir a Estados Unidos menos implicación a Taiwán a cambio de las exigencias estadounidenses. “Sería un error pero Trump podría aceptar ese intercambio”. Habrá tiempo también para hablar de uno de los temas estrella: el cierre del estrecho de Ormuz. En conversación con este periódico, la experta considera que a ambos les interesa llegar a un acuerdo pese a que Estados Unidos es “el que está sufriendo en mayor medida”.

Corea
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su homólogo de China, Jinping , se saludan en Busán, Corea del Sur
Efe

Un Trump debilitado

– Trump llega a Pekín debilitado por la guerra con Irán y necesita a Xi Jinping para salir del atolladero. ¿Hasta qué punto puede China convertir esa necesidad en una concesión real sobre Taiwán?

– Que un presidente republicano viaje a China por necesidad comercial no es nuevo. Lo hizo Nixon en 1972 y no por destensionar la Guerra Fría sino por simple necesidad de equilibrar la balanza comercial estadounidense. Ahora Xi Jinping se sabe muy fuerte e intentará conseguir el máximo de esta visita.

Irán a cambio de Taiwán

– La cumbre se presenta como un encuentro pragmático, sin grandes acuerdos de por medio. Pero algunas informaciones empiezan a apuntar a un intercambio implícito: Irán a cambio de Taiwán. ¿Es eso lo que realmente se está negociando entre bambalinas?

– Trump y Jinping coinciden en la visión pragmática de las relaciones internacionales y son negociadores comerciales. A Trump le importa poder contar alguna victoria y podría aceptar ese intercambio. Sin embargo, sería un error puesto que Taiwán significa mucho para Estados Unidos, no sólo a nivel económico sino, sobre todo, de relato. Es la resistencia capitalista, el modelo de éxito, el pie del sistema occidental en pleno corazón asiático y a Estados Unidos le conviene mantener esa alianza.

El bloqueo de Ormuz

– China sufre (como todos) el cierre de Ormuz, pero tiene reservas estratégicas que le dan margen. ¿Quién tiene más prisa en esta cumbre: Trump o Xi Jinping?

– Quien va a una negociación en situación vulnerable siempre va a ceder más. En este caso, Estados Unidos está sufriendo en mayor medida el cierre de Ormuz y China ha demostrado que puede seguir produciendo. Además, tiene sintonía con Irán y podría conseguir reservas por otras vías, si fuese necesario. Ahora bien, el tráfico marítimo fluido le interesa tanto a China como a Estados Unidos, puesto que los productos low cost de las grandes plataformas chinas viajan principalmente por vía marítima a Europa. El stock disponible en almacenes europeos no durará mucho sin reposiciones.

El tablero mundial

– Estamos viendo un mundo que se reorganiza en bloques: EEUU, China, Rusia, el Sur Global… ¿Esta visita puede acelerar esa fractura o, al contrario, abre una ventana para rebajar tensiones? ¿Por qué ahora?

– Trump está a la baja y necesita alguna victoria y presentar resultados a su electorado. Está viendo que, después de destruir los puentes con Europa, necesita nuevos aliados y China es un actor transversal en las relaciones internacionales, ahora mismo. Los bloques no son tan claros ni las relaciones tan estrictas, el mundo post 11-S hace que las dinámicas internacionales se multipliquen y diversifiquen y todo quede desdibujado. China intentará que el mensaje del encuentro sea rebajar la tensión porque le interesa reforzar su nuevo rol en el mundo: aliado de países en vías de desarrollo, cumpliendo con las COP, etc.

Chinas, a dos bandas

– Xi ha recibido a Lavrov esta misma semana antes de sentarse con Trump. ¿Qué mensaje lanza Pekín al mundo con esa secuencia? ¿Está China jugando a varias bandas y poniendo huevos en diferentes cestas?

– Por supuesto que China juega bien sus cartas y sabe influir sin posicionarse demasiado. Recibir primero a Lavrov (Rusia ha sido el aliado principal de China) y ahora a Trump pero ambos desde Pekín, marca la primacía china en las relaciones puesto que son los otros quienes se desplazan para conseguir el beneplácito de Jinping. China intentará quedar como el mediador discreto que solucione la crisis.