La irrupción de la Inteligencia Artificial está cambiando la relación entre los despachos de asesoría fiscal y sus clientes. El uso de las herramientas de IA por parte de los clientes y empresas provoca que éstos ya lleguen a los bufetes con una parte preliminar del trabajo realizado, lo que reduce el tiempo dedicado a consultas generales e influye directamente, a la baja, en las minutas que perciben los profesionales.
“El cliente nuevo ya no quiere un médico de cabecera sino un cirujano, para un problema gordo”, señala Esaú Alarcón, socio en Gibernau, respecto a este tema. Además, añade que “el cliente viene con el trabajo ya analizado por la IA e Internet, con lo que la minuta se plantea inferior y la responsabilidad del asesor fiscal crece ya que se le requiere para el trabajo más complejo y donde emitir un juicio no es fácil”.
Y es que, estos cambios de la relación entre abogado fiscal y cliente requieren de un asesoramiento más especializado en el que la responsabilidad del abogado o asesor fiscal aumenta. En este sentido Javier Vinuesa, socio en Gómez-Acebo & Pombo, señala que estas nuevas situaciones “tiene el lado positivo de que nos obliga a discernir, a buscar respuestas a preguntas más complejas, es un desafío en el que crecemos y en el despacho por ejemplo estamos nutriendo la IA con documentos de calidad”.
Trabajo menos mecánico, pero más responsabilidad
Los profesionales reconocen que la IA agiliza tareas mecánicas y el análisis documental: “El trabajo de campo que hacían los despachos y becarios ya está hecho. Las preguntas e informes generales y abstractos en los que no entra responsabilidad ya no se hacen”, asegura Alarcón. Por su parte, Marta Cabezón, economista en Ruiz Ballesteros Abogados y Asesores Fiscales, señala que “la IA está muy de moda y nos ayuda en tareas mecánicas, pero al final la responsabilidad es del abogado o del asesor fiscal”.
A pesar de ello, también advierten de que la IA no está se actualiza constantemente a la normativa más actual, por lo que las consultas de los clientes pueden llegar con errores a los bufetes y son los expertos los encargados de revisarlo: “Los costes del software suben y la normativa es cada vez más cambiante y compleja. Ayuda a analizar documentación, pero no sabe con certeza como realizar declaraciones y puede plantear soluciones erróneas”.
Este uso generalizado de herramientas convencionales se debe, según Alarcón, a que “la IA funciona mejor, de momento, si se le pregunta con lenguaje común que con especializado, el que en principio empleará un cliente, según pude comprobar en mi colaboración con la Agencia Tributaria en el proyecto de ‘comunicación clara’ para hacer más compresible el lenguaje del Fisco al contribuyente”.
Implantación interna de la IA en los despachos
Fuentes jurídicas consultadas por Artículo 14 aseguran que la Inteligencia Artificial está totalmente instaurada y es una de las prioridades de los despachos de abogados, por lo que se están haciendo inversiones potentes en esta herramienta. Respecto al uso de manera externa por los clientes, estas fuentes aseguran que se ha percibido la utilización de herramientas convencionales como Copilot o ChatGPT, ya que “la guía en despachos de abogados son licencias que requieren de una inversión muy fuerte, son muy caras y nosotros no tenemos clientes, por ejemplo, que inviertan en ese tipo de herramientas”.
Aunque desde este despacho indican que, por normal general, sus clientes tampoco utilizan las herramientas convencionales, señalan que “en determinadas prácticas como en Dorporate, si se hace una due diligence porque el cliente tiene una herramienta para revisión de documentos, viene con esa documentación preparada y lógicamente el precio cambia”.
Responsabilidad Civil
Respecto a la Responsabilidad Civil de los profesionales, estas mismas fuentes aseguran que “dentro de los despachos el uso de la IA es obligatoria porque hace que el trabajo sea más eficiente, pero también tenemos políticas internas súper estrictas de cumplimiento”. Además, esto hace que el perfil del profesional deba estar cada vez más formado y actualizado en estas herramientas “por lo que tenemos que hacer cursos cada año sobre el uso responsable”, e incide en que los despachos que utilizan Inteligencia Artificial “deben contar con barreras de protección, ya que no puede haber ninguna filtración de información fuera de lo que es nuestra herramienta interna”.
Además, señala que los despachos se ven obligados a informar a los clientes de que en su proceso se va a utilizar la Inteligencia Artificial. “De hecho, en España hay 2 o 3 sentencias que todavía no han tenido así mucha repercusión porque no eran despachos grandes. Pero hay una sentencia muy reciente a un despacho internacional en Londres donde el Colegio de Abogados presentó una queja y les demandaron por el uso de la IA porque el profesional no informó al cliente y presentaba reclamaciones que eran incorrectas, ya que no estaba siendo supervisado por un socio”.

