León XIV en España

El Papa teje redes: de la saeta de Semana Santa al flamenco de Sara Baras, del bombero Iñaki a Carolina Marín

León XIV preside en el Movistar Arena un encuentro histórico con la sociedad civil española en el que durante más de dos horas desfilan empresarios, sindicalistas, artistas, deportistas, científicos y ciudadanos anónimos. El Papa escucha, responde y pide a todos ser "hilos nuevos" para tejer una sociedad más humana

MADRID, 07/06/2026.- El papa León XIV saluda a la bailaora Sara Baras y su elenco de artistas durante el encuentro 'Tejer redes con el mundo de la cultura, la educación, la empresa y el deporte’, este domingo en el Movistar Arena de Madrid. EFE/ Kiko Huesca
El Papa León XIV saluda a la bailaora Sara Baras y su elenco de artistas durante el encuentro 'Tejer redes con el mundo de la cultura, la educación, la empresa y el deporte
EFE

16.000 personas de pie. Una ovación que arrancó cuando León XIV entró por el pasillo del Movistar Arena y no paró durante diez minutos. El Papa saludaba a uno y a otro, avanzaba, retrocedía, volvía a avanzar entre el gentío mientras la sala entera le recibía como a alguien que lleva mucho tiempo esperado. Fue, según la prensa especializada, la ovación más larga de su pontificado. Cuando por fin tomó asiento en el escenario, todavía tardó en poder empezar. Nadie quería que el momento terminara.

El acto “Tejer redes con el mundo de la cultura, del arte, de la economía y del deporte”, conducido por Lara Síscar y Carlos Franganillo, llevaba más de dos horas en marcha cuando el Papa tomó la palabra. Dos horas en las que el Movistar Arena se había convertido en algo difícil de clasificar: parte debate, parte espectáculo, parte confesión pública de lo que le duele y lo que le mueve a una sociedad que raramente se sienta junta en el mismo recinto.

Una vidriera atravesada por la luz

El cardenal José Cobo abrió el acto con una imagen que marcó el tono de la tarde: la de una gran vidriera. “Si miramos a cada uno de los cristales no encontramos el sentido del color y de la belleza, pero si alzamos la mirada y vemos el conjunto, todo cobra sentido”. Y eso fue exactamente lo que ocurrió durante las dos horas siguientes: fragmentos muy distintos que, vistos juntos, componían algo coherente.

Lucila Rodríguez-Alarcón, de la Fundación Por Causa, fue de las primeras en hablar. Vino a decir algo sencillo y muy difícil a la vez: que el amor fraterno “es un arma de construcción masiva” y que la comunidad va antes que el individuo. “Esto se nos está olvidando”, dijo. Y luego, con una expresión que quedó flotando en la sala: “Hay que arrejuntarse. Compartiendo un huevo frito, que decimos en la fundación. La distancia genera prejuicios, y cuando te unes a las personas generas empatía. Una persona migrante, el día que te l encuentras en un comercio, un centro de salud, o cuida a la gente que tú quieres, se convierte en tu vecina. Ya no es migrante ni extranjera”. Qué necesita Madrid para seguir siendo ciudad de encuentro, le preguntaron. “Espacios donde podamos reunirnos sin necesidad de gastarnos dinero. Las ciudades no son espacios, son vínculos. Y los vínculos son las personas”.

León XIV en el encuentro "Tejer redes con el mundo de la cultura, la educación, la empresa y el deporte".
León XIV en el encuentro “Tejer redes con el mundo de la cultura, la educación, la empresa y el deporte”.
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Pedro, dramaturgo, habló del teatro como lugar donde la belleza no es un lujo sino una necesidad. “La sociedad necesita la belleza porque la fealdad nos corrompe y nos rodea. A través del arte los artistas tenemos capacidad de construir un mundo paralelo a este pero como este: un estímulo para que, cuando la gente salga a la calle, cambie su vida y la haga mejor”. José Ríos, seminarista y guitarrista, habló de música y vocación con la misma frase: “El encuentro con Jesús desde mi experiencia plenifica toda búsqueda y toda pregunta”. Su solo de guitarra emocionó a un Palacio de los Deportes lleno hasta la bandera.

El bombero, la enfermera y el paciente

Iñaki, bombero y presidente de Bomberos Ayuda, subió al escenario para hablar de lo que aprende cuando suena la alarma. “Vamos al lugar del que todo el mundo huye. El uniforme a veces engaña y parecemos superhéroes. Nada más lejos de la realidad. Pero vas con todo. El aprendizaje viene después: termina la intervención y vuelves a ser tú, una persona cualquiera, con fragilidades, igual al resto”. Y luego contó cómo de ver madres que mezclan leche con agua, familias hacinadas, personas a las que se les quemó la casa sin seguro, nació la idea de su asociación. “Dentro de los bomberos somos una gran familia. ¿Por qué no ayudar a los demás? Llevar recursos a la gente. Servir al prójimo”.

Carmen, enfermera del Hospital Niño Jesús, habló de lo que de verdad necesitan las personas en los momentos más difíciles. “Lo más importante es cambiar la manera de entender el cuidado. A veces no se trata de hacer muchas cosas, sino de estar. De permanecer. De sostenernos”. Y luego: “Lo que más necesitan las personas es sentirse acompañadas, comprendidas, que alguien las escucha sin juzgar, que su dolor importa. Necesitan una mirada que transmita cercanía, un silencio compartido o cómplice, que a veces tiene tanto valor como un cuidado”. A su lado, Pablo, su paciente, le dio las gracias con una sencillez que dejó el pabellón en silencio.

Antonio Banderas y “el hechizo de Dios”

Antonio Banderas subió al escenario y no habló de cine: habló de Dios. O mejor dicho, habló del camino que le llevó hasta Él, que empezó en Málaga cuando tenía cuatro o cinco años y la Virgen de la Esperanza pasaba por la calle en su trono y su madre le clavaba la mirada y el corazón. “Fue ahí, Santo Padre, en ese marco de arte popular anónimo, cuando nació en mí una pregunta que solo contenía una palabra: Dios”. El Movistar Arena escuchó en silencio cómo el actor describía a la gente humilde de su ciudad saliendo cada año a la calle “con su barrio a cuestas, portando sus imágenes, dejando tras ellos el yo para agarrarse al nosotros, y del nosotros al ellos, y del ellos al todos, y del todos al mundo, y del mundo al universo, y del universo a Dios”.

Luego habló del arte como pregunta, como espejo, como denuncia de los credos vacíos que olvidaron el amor y de las sociedades que se acostumbraron a la injusticia. Y advirtió de que el alma humana está “siendo robada por inteligencias artificiales que deben estar al servicio del ser humano y no al revés”. Cerró confesándose víctima de algo: “Santo Padre, yo estoy aquí por Godspell, que significa el hechizo de Dios. Yo hoy estoy aquí confesando haber sido víctima del hechizo de Dios”. Y citó a san Agustín: “Decís vosotros que los tiempos son malos. Sed vosotros mejores y los tiempos serán mejores”.

El Papa León XIV saluda al actor Antonio Banderas durante el encuentro 'Tejer redes con el mundo de la cultura, la educación, la empresa y el deporte"
El Papa León XIV saluda al actor Antonio Banderas durante el encuentro ‘Tejer redes con el mundo de la cultura, la educación, la empresa y el deporte”
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La academia, los sindicatos y la patronal

El vicerrector de la Complutense habló en nombre de una comunidad académica que incluye grandes universidades públicas, pontificias y privadas, y pidió al Papa que acompañe el desafío de una educación que debe seguir siendo “herramienta fundamental de justicia social” frente a la revolución digital. Destacó el nombramiento de John Henry Newman como doctor de la Iglesia como un puente entre fe e inteligencia. “Queremos generar ese mismo impacto hoy en el siglo XXI”.

Luego llegó uno de los momentos más insólitos de la tarde: los secretarios generales de UGT y CCOO, Pepe Álvarez y Unai Sordo, y los presidentes de CEOE y CEPYME, Antonio Garamendi y Ángela de Miguel, compartieron escenario y micrófono para hablar de futuro del trabajo. No fue un debate, sino algo más extraño y más interesante: cuatro voces que normalmente se enfrentan en la mesa de negociación, coincidiendo en lo esencial. “Cuanto más tecnología tengamos, más humanidad necesitaremos”, dijo Garamendi. Sordo lo completó: “El desafío de la inteligencia artificial no es solo técnico, es profundamente humano. Y las soluciones técnicas sin justicia social no bastan”. El nuevo contrato social, repitieron todos, pasa por el diálogo y por poner a las personas en el centro.

MADRID, 07/06/2026.- Los secretarios generales de UGT, Pepe Álvarez (2i), y CCOO, Unai Sordo (2d), el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi (d), y la y la presidenta de CEPYME, Ángela de Miguel (i), asisten al encuentro presidido por el papa León XIV y titulado 'Tejer redes con el mundo de la cultura, la educación, la empresa y el deporte’, este domingo en el Movistar Arena de Madrid. EFE/ Kiko Huesca
Los secretarios generales de UGT, Pepe Álvarez (2i), y CCOO, Unai Sordo (2d), el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi (d), y la y la presidenta de CEPYME, Ángela de Miguel (i)
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Sara Baras y las dos campeonas

Sara Baras subió al escenario y bailó. Premio Nacional de Danza, una de las principales embajadoras del flamenco en el mundo, interpretó un fragmento en homenaje a Paco de Lucía. El Movistar Arena se arrancó en palmas y “olés”, y a continuación, Carolina Marín y Teresa Perales tomaron la palabra juntas para hablar de resiliencia, de humildad y de lo que el deporte enseña que los discursos no siempre consiguen transmitir. “Aceptar nuestra fragilidad y nuestros momentos difíciles no nos hace débiles, nos hace humanos. La verdadera victoria no es ser invencibles, sino aprender a levantarnos con la ayuda de los demás”. Y también: “Competir es crecer con el otro. Nunca contra el otro”.

Cuando León XIV tomó la palabra, el pabellón volvió a ponerse en pie. El Papa empezó reconociendo la huella de creatividad que atraviesa España, visible en sus ciudades, su música, su gastronomía, su arquitectura. Y preguntó: “¿Qué herencia estamos dejando al futuro y qué tipo de comunidad estamos construyendo?”.

Fue directo al corazón del acto: “Nuestra sociedad posee una extraordinaria capacidad para producir, innovar y comunicar. Sin embargo, parece que todavía necesitamos aprender a custodiar el alma de aquello que genera. De lo contrario, corremos el riesgo de ser expertos en los medios y eficaces para producir, pero inciertos acerca del porqué, para qué, con quién y para quién se produce”.

“Seamos hilos nuevos”

Desarrolló tres ideas para “tejer redes”. La primera: el diálogo entre instituciones centrado en la dignidad humana. “Que la universidad no viva de espaldas al mundo del trabajo; que la actividad empresarial no vea al empleado como un factor más en la ecuación; que el arte no tenga como fin solo a las élites; que el deporte no sea reducido a espectáculo; que el progreso tecnológico tome en cuenta a los ancianos, a los pobres y a quienes no tienen voz”. La segunda: crear juntos. “La fe es amor y por ello crea poesía y crea música. La fe es alegría y por ello crea belleza”. Y la tercera: servir de modo desinteresado. “¿En serio es posible creer que Europa sería ella misma sin la huella de la fe?”.

MADRID, 07/06/2026.- La exjugadora de bádminton Carolina Marín y la nadadora Teresa Perales intervienen en el encuentro presidido por el papa León XIV y titulado 'Tejer redes con el mundo de la cultura, la educación, la empresa y el deporte’, este domingo en el Movistar Arena de Madrid. EFE/ Kiko Huesca
La exjugadora de bádminton Carolina Marín y la nadadora Teresa Perales intervienen en el encuentro presidido por el papa León XIV y titulado ‘Tejer redes con el mundo de la cultura, la educación, la empresa y el deporte”
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León XIV dedicó uno de los momentos más densos de su discurso a la pregunta sobre el sentido de la cultura. Citó a Pablo VI ante las Naciones Unidas para recordar que la Iglesia, “experta en humanidad”, no se desentiende de nada verdaderamente humano. Y luego fue más lejos: “La cuestión decisiva sigue siendo la misma: ¿qué significa ser verdaderamente humano? La Iglesia comparte con humildad, pero también con firmeza aquello que ha descubierto en la experiencia de la fe: que Jesucristo responde a las grandes preguntas sobre la vida humana y su plenitud”. No lo dijo como un dogma, sino como una propuesta. “Por esta razón la actitud de diálogo es parte integrante de su vocación”.

Fue al hablar de arte y fe cuando el Papa citó a Benedicto XVI: “La fe es amor y por ello crea poesía y crea música. La fe es alegría y por ello crea belleza”. Y entonces recorrió, casi de memoria, la lista de lo que esa fe ha generado en España: la saeta en la Semana Santa, la poesía mística, Lope de Vega, santa Teresa, san Juan de la Cruz, Calderón de la Barca, los himnos del Corpus de santo Tomás de Aquino. “Todo ello muestra el vínculo entre lo material y lo espiritual que constituye nuestra existencia”. Y lanzó una pregunta que nadie en el pabellón pareció poder refutar: “¿En serio es posible creer que Europa sería ella misma sin la huella de la fe? ¿Por qué temer que la eternidad impregne la cotidianidad?”. Y entonces recordó el grito de Juan Pablo II: “¡No temáis! ¡Abrid de par en par las puertas a Cristo! Jesucristo no nos quita nada y nos da todo”. 16.000 personas en silencio.

El Papa no esquivó la pregunta más incómoda. “¿Quiénes están siendo excluidos a pesar de sus virtudes y capacidades?”. Cada uno tuvo que hacer cuentas con ella: empresario, sindicalista, deportista, artista, científico. “No podemos ignorar que la condición de los pobres representa un grito que, en la historia de la humanidad, interpela constantemente nuestra vida, nuestras sociedades, los sistemas políticos y económicos, y a la Iglesia”. Las estructuras económicas e institucionales, dijo citando su propia encíclica Magnifica humanitas, “son justas solo en la medida en que sirven al desarrollo integral de la persona y favorecen la participación responsable de todos”.

MADRID, 07/06/2026.- La cantante Rozalén actúa en el encuentro presidido por el papa León XIV y titulado 'Tejer redes con el mundo de la cultura, la educación, la empresa y el deporte’, este domingo en el Movistar Arena de Madrid. EFE/ Kiko Huesca
La cantante Rozalén actúa en el encuentro presidido por el papa León XIV y titulado ‘Tejer redes con el mundo de la cultura, la educación, la empresa y el deporte’
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Rozalén cerró el acto sola en el escenario (con su intérprete de signos), con su guitarra y el tema Y busqué. Una canción sobre la búsqueda, sobre no encontrar y seguir buscando de todas formas. En el Movistar Arena, después de dos horas largas en las que habían pasado un bombero que arregla casas en su tiempo libre, una enfermera que habla de sostener y de silencio compartido, cuatro líderes sindicales y empresariales que por una vez dijeron lo mismo, dos campeonas que hablaron de perder sin odiar, un actor que confesó haber sido víctima del hechizo de Dios y un Papa que preguntó en voz alta quiénes están siendo excluidos, la canción de Rozalén sonó como un resumen que nadie había pedido pero que todos necesitaban. Después, el coro de gospel. Y entonces sí, el Movistar Arena se puso en pie por última vez, y esta vez no fue para recibir a nadie sino para despedir algo: una tarde que difícilmente va a repetirse, en la que el mundo de la cultura, el trabajo, la ciencia, el arte y el deporte se sentaron juntos a hablar de lo que les preocupa y descubrieron que les preocupa lo mismo.