Este domingo, en el Movistar Arena de Madrid, el Papa León XIV preside el acto ‘Tejer redes con el mundo de la cultura, la educación, la empresa y el deporte’, uno de los actos centrales de su visita a España. Hablamos con algunos sus protagonistas -Carlos Franganillo, Sara Baras, Ángela de Miguel y Nuria March- que nos reconocen su emoción ante uno de los actos centrales de la visita del pontífice a España.
Los periodistas Lara Siscar y Carlos Franganillo serán los responsables de conducir el acto. Para Franganillo, presentar este encuentro tiene un significado muy especial. “Poder estar ahí es un grandísimo honor”, reconoce el responsable de Informativos Telecinco, en conversación con Artículo14. “Creo que es un momento de gran unión social y una figura como la del Papa siempre tiene una enorme influencia y llega más allá de las fronteras”, argumenta.
Para el conocido presentador, León XIV encarna además una respuesta a los grandes desafíos del presente. “Está teniendo la habilidad y el olfato de estar muy pegado a los grandes saltos tecnológicos de nuestros días”, señala, y añade que la encíclica del Papa plantea “una grandísima reflexión” sobre los límites de lo humano en la era de la inteligencia artificial. En un momento de máxima tensión política, Franganillo ve en la visita “una pausa y una tregua”, una oportunidad para que la sociedad respire más allá del ruido mediático.
El arte y la cultura
La bailaora y coreógrafa Sara Baras representará en este acto el mundo de la cultura junto a grandes figuras como Antonio Banderas. La referente del flamenco confiesa a Artículo14 que lleva días pensando “qué transmitir” cuando suba al escenario ante el Pontífice.
“Cada escenario tiene su propia energía y su propia responsabilidad”, reflexiona Baras. “He tenido la suerte de actuar en teatros maravillosos de todo el mundo, pero hacerlo ante Su santidad León XIV es, sin duda, una ocasión muy especial”, destaca. Para la artista, el flamenco no es solo danza, es “un idioma capaz de cruzar fronteras culturales y religiosas”. “A través del movimiento, del compás, del silencio o de una simple mirada, se pueden transmitir emociones universales: esperanza, gratitud, amor, respeto”, explica.
Baras no oculta que la preparación para este acto tiene una dimensión emocional diferente a la de otras actuaciones. “Hay una emoción especial, una ilusión añadida y una responsabilidad que te acompaña desde el primer ensayo hasta que se abre el telón.” Y cuando se le pregunta si el arte y la fe comparten terreno, su respuesta es directa: “Ambos nacen de una búsqueda interior y de una necesidad de expresar aquello que sentimos de la forma más sincera posible”.
El mundo empresarial
El acto incorpora también una dimensión empresarial. Estarán representados desde la Patronal a los sindicatos. Ángela de Miguel, presidenta de CEPYME, no disimula la emoción que le genera el momento. “Poder hablar y explicar al Santo Padre la importancia del diálogo social, de los acuerdos y el valor y el trabajo que cada día hacen nuestras pequeñas y medianas empresas en España es algo absolutamente inolvidable”, afirma para este periódico
De Miguel también destaca la sintonía con el mensaje papal sobre tecnología y humanismo: “Comparto su preocupación por el futuro del trabajo y por el impacto que la inteligencia artificial tendrá en la vida de las personas. Cuanta más tecnología tengamos, más humanidad necesitaremos“, argumenta.
Entre los asistentes al acto figura también Nuria March, fundadora de Nuria March Comunicación, cuya presencia sintetiza bien el espíritu del encuentro. “Las redes más valiosas no son las digitales, sino las humanas”, afirma. “Son las que se construyen con confianza, con escucha y con tiempo”.
Llega al acto con “nervios bonitos”. “No tanto por el protocolo o por la dimensión del acto, sino porque sabes que vas a vivir un momento único. Voy con ganas de escuchar”, dice March. Y subraya que los encuentros importantes se disfrutan mejor “cuando uno llega sin demasiadas expectativas y dispuesto a dejarse sorprender.”
En la conversación con Artículo14, March desvela que cambió sus planes de viaje para no perderse el acto, convencida de que representa algo que va más allá de la fe: “Hay mensajes que trascienden cualquier creencia. Hablar de dignidad, de respeto, de escucha, de esperanza o de encuentro son valores universales”.

