José María Aznar rompió con el Partido Popular el 21 de diciembre de 2016. Estaba en el Gobierno de España Mariano Rajoy. Le llamó y luego hizo pública una carta renunciando a la presidencia de honor de la formación. Poco antes, decidió desvincular la Fundación FAES que dirige de Génova, echando a algunos de sus cargos de su patronato y perdiendo las subvenciones públicas. Seguiría de militante raso, dijo, y no fue al siguiente congreso nacional.
“¿Dónde está el PP?”
La crisis supuso un punto de inflexión en el PP. En círculos privados, Rajoy siempre ha citado a su antecesor como como aquél que le hizo “más daño” en lo personal y en lo político, incluso por encima de algunos adversarios. Por su parte, Aznar fue muy duro con él públicamente, denunciando que se había dejado llevar por “el relato de sus adversarios” e incluso pidiendo nuevos liderazgos cuando aún estaba en la Moncloa. En la memoria interna del PP aún resuena su mítica pregunta en un cónclave ante cientos de cargos del partido, incluido Rajoy: “¿Dónde está el PP?”. En aquél acto se les preparó salas distintas para no coincidir ni tener que saludarse.
El regreso de Aznar a su antigua casa empezó tras la moción de censura, con Pablo Casado como líder popular. El expresidente recuperó presencia en el partido e interlocución con la séptima planta de Génova. Se llegó a organizar una convención en el que participaron tanto Aznar como Rajoy, pero en días distintos. El gallego aún no perdonaba. Una foto que ya llegó con el desembarco de Alberto Núñez Feijóo a Madrid, y de la que siempre han sacado pecho en su equipo. “Se hizo la paz”.

Más allá de esa entente cordiale entre expresidentes, que es exclusivamente pública, lo relevante en términos políticos es cómo Feijóo y Aznar han ido aproximándose. En el equipo del líder del PP hablan incluso de “coincidencia ideológica”. “Puede haber diferencias semánticas, pero solo eso. El respeto es bidireccional y la interlocución habitual, muy fluida”, aseguran quienes están al tanto de sus contactos. “Coordinación total”, añaden, citando por ejemplo el tan comentado desplazamiento de Aznar a Ceuta, muy criticado por la izquierda, tras la avalancha migratoria de finales de julio.
Frenar a Vox
Para el PP, Aznar es también uno de sus activos para tratar de frenar el ascenso de Vox. De hecho, él es el único que se permite algún dardo a Santiago Abascal en esta nueva etapa entre ambos partidos. “El patriotismo es una virtud recatada, a Alberto -Núñez Feijóo- no le hace falta disfrazarse de capitán de los tercios para demostrarla”, dijo públicamente, con el gallego escuchándole en primera fila. En Génova hace tiempo que pasaron la fase de las críticas, aunque en Vox aún recelan y mucho de Miguel Tellado, el secretario general.

Movimientos en Navarra y País Vasco
En cuanto a lo orgánico, Feijóo celebra este lunes su máximo órgano entre congresos. Y lo hace sin haber confirmado aún a Juanfran Pérez Llorca como candidato a las elecciones en la Comunidad Valenciana del próximo año. “Es inaudito lo que están haciendo”, se siguen quejando en la estructura. “Si va a ser él como todo el mundo da a entender, el retraso solo se puede interpretar como un aviso de que son ellos los que mandan”, arguye un consejero, siempre en privado. Pérez Llorca no estará en esa Junta Directiva Nacional al tener un debate importante en las Cortes para el que, reconocen los suyos, ya esperaba estar refrendado por la dirección nacional.
Dicha Junta aprobará el calendario de una veintena de congresos provinciales y autonómicos, lo que hace más llamativo el caso valenciano. Y es Tellado, el hombre de máxima confianza de Feijóo, el que está detrás de cada uno de ellos. Así, en Navarra aparta a Javier García de la dirección para constituir una gestora que estará en manos de Sergio Sayas, ex de UPN, de discurso duro, muy trabajador y próximo a Cayetana Álvarez de Toledo. También ha habido movimientos en el País Vasco no exentos de tensión, por ejemplo en Álava. Habrá fechas para los cónclaves de Galicia, Murcia o Cantabria además del de la Comunidad de Madrid.
La orden de Feijóo es que lo orgánico, que genera tantos quebraderos de cabeza en las estructuras, “no” desvíe la atención “de lo importante”. Esto es, la crisis en Ceuta y el calendario judicial que impacta de lleno en el PSOE. Si bien, el jefe de la oposición también quiere ir reforzando su perfil propositivo, principalmente en materia económica, incluyendo ahí medidas sobre vivienda. “Con la economía tenemos capacidad de crecimiento entre el votante socialista descontento y el de Vox que sabe que somos mejores gestores”, inciden los estrategas de Génova. Y bromean: Alberto Nadal y Juan Bravo, los hombres económicos de Feijóo, están “durmiendo poco” los últimos días rematando las medidas a anunciar.

