Alberto Núñez Feijóo estuvo 13 años al frente de la Xunta de Galicia. Y sabe lo que es enfrentarse a una crisis derivada de los incendios. Por eso, cuando el viernes su equipo de colaboradores más próximo le pidió su opinión sobre si contestar a las críticas de Óscar Puente, lo descartó de plano. “No”, respondió por escrito, abortando la opción de que Miguel Tellado compareciera para dar réplica al ministro, que cargó contra las autonomías del PP en general y contra Isabel Díaz Ayuso en particular. “Si hay una mamarracha en España, esa eres tú”, llegó a escribir Puente en redes sociales sobre la presidenta madrileña.

En Génova recuerdan que hace justo un año Feijóo dio la misma orden cuando la ola de incendios provocó otra bronca política. “No vamos a entrar en provocaciones de nadie”, es la indicación interna. “No es el momento”. Y lo cierto es que, hasta ahora, la contención ha marcado la pauta de los portavoces del PP al tiempo que se producía una fotografía difícil de imaginar en nuestro día a día político, la de Pedro Sánchez y Ayuso juntos dando respuesta al histórico incendio vivido en la Comunidad, y que ha llevado a decretar la emergencia nacional.

La conversación de Moreno y Sánchez
Dejando al margen a Puente, los gobiernos autonómicos aseguran que la colaboración institucional está funcionando, con o sin emergencia nacional. “No hay ni un reproche que hacer”, aseguran por ejemplo en Aragón. En privado, algunos barones han lamentado la falta de aviones por parte del Estado, pero esas quejas se han hecho en privado. “Con lo que tenemos, estamos trabajando bien y a todos los niveles”, añadían por ejemplo en Castilla y León. El veterano Alfonso Fernández-Mañueco lo verbalizó públicamente en las últimas horas.

De fondo, unos y otros son conscientes de que la cosa todavía puede ir a peor. “Es un verano muy complicado y no quieren una batalla política”, interpretaron en el equipo de Juanma Moreno tras la charla que este mantuvo con el presidente tras el trágico incendio en Almería. Entonces, Puente también azuzó en las redes sociales pero el líder andaluz ni tan siquiera entró al trapo. “Quedó desautorizado”, se limitaron a decir en San Telmo.
Esto no significa que haya una aproximación entre Sánchez y Feijóo. El líder gallego ha llegado a hablar con el socialista Emiliano García Page, presidente de Castilla-La Mancha, pero no con el jefe del Gobierno. Y no parece haber margen para un acuerdo de Estado contra los incendios, al menos en lo que resta de legislatura. En esencia, Sánchez propone su modelo y el jefe de la oposición el suyo sin buscar nexos de acuerdo.
Cancelada la Junta Directiva
Además de con Page, Feijóo ha hablado con la mayoría de presidentes autonómicos, en algunas ocasiones -bromean los interlocutores- a horas intempestivas. Pero no se verán cara a cara antes de las vacaciones. Génova canceló la Junta Directiva Nacional prevista para esta semana y, en cambio, anunció un viaje de su líder a Perú para participar en la toma de posesión de Keiko Fujimori. Allí se encontrará, entre otros, con el argentino Javier Milei, con el que hasta la fecha había guardado cierta distancia.

El PP concluye el curso político dando por hecho que será el último que pasen en la oposición. “La derecha -sumando a Vox en la ecuación- está en su máximo histórico”, sentencian, con los últimos sondeos internos en la mano. Aunque algunos dirigentes recuerdan que eso mismo pensaban hace juntos tres años, y al final Sánchez dio la sorpresa y pudo conformar gobierno. “No vendamos la piel del oso antes de cazarlo”, sugieren estas voces.
Para mantener la tendencia electoral, los barones que recientemente conformaron gobierno con Vox tienen una indicación muy clara llegada de Madrid: evitar por todos los medios los líos. Asumida la “prioridad nacional” pese a los muchos recelos que ahora se tratan de ocultar, en Extremadura, Aragón, Castilla y León y Andalucía las coaliciones avanzan con cierta torpeza pero manteniendo el rumbo. “Las cosas van bien, ellos mantienen su discurso pero están siendo leales”, resume uno de los presidentes. Otro se desahoga en privado: “Aún les queda mucho recorrido de aprendizaje, se nota que son novatos”.
