Opinión

Cuando Simón habla…

Fernando Simón.
Fernando Simón.
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Tenemos que remontarnos al 2020 para recordar las declaraciones de Fernando Simón acerca de la situación del COVID cuando se detectaron los primeros casos en España (La Gomera), en esas primeras declaraciones dijo en rueda de prensa “creemos que España no va a tener como mucho, más allá de algún caso diagnosticado. Si la hay, será una trasmisión muy limitada y controlada”. Al respecto insistía en que los indicios aportaban la poca transmisibilidad de esta enfermedad. No es necesario recordar lo que sucedió después.

Estos días no dejamos de ser bombardeados con la situación que se atraviesa a bordo del crucero MV Hondius, en la que existen diversos contagiados por hantavirus, y se han producido hasta tres muertes a bordo, aunque las autoridades no han confirmado oficialmente a través de análisis de laboratorio que el fallecimiento de estas sea por el virus.

Con los datos sobre la mesa y lo que se conoce del virus, los expertos afirman que existe una variante llamada “Andes” que sí permite el contagio entre personas. Los datos publicados apuntan a que se trataría de esta variante del virus la que se ha transmitido dentro del crucero. No se trata de un virus nuevo, por lo que se posee más información, entre ella la elevada tasa de mortalidad en aquellos que la padecen que alcanza hasta el 31,7 % según los datos publicados.

La situación posee toda la relevancia internacional que debería, pero la batalla política y la falta de información, hace que se desaten diferentes alarmas.

Cuando Simón habla en televisión sobre la poca capacidad de transmisión del virus entre personas, la memoria colectiva reciente se activa y es imposible recordar las declaraciones del pasado 2020.

La desinformación empieza a circular y la parte política toma la delantera. Por un lado, se han vertido informaciones falsas acerca de que la parada de este crucero en las Islas Canarias establa planificada. Esta información se ve fácilmente desmentida por la publicación de la planificación anual de arribadas a los Puertos Canarios por cruceros. Este crucero no iba a parar en Canarias, pero sí en Cabo Verde.

En el día de ayer los canarios nos despertamos con la imposición de la OMS y la aceptación por parte del Gobierno de España de que el barco finalmente atraque en Tenerife. El Gobierno de las islas se ha mostrado reticente y se ha posicionado en contra de esta situación por diferentes motivos, entre ellos, la falta de lógica y de comunicación e información con el Ministerio y el Gobierno.

Tanto el Presidente como el Vicepresidente del Gobierno Canario han dicho que no están de acuerdo con el cambio de posición del Gobierno Central sin comunicación previa. En diferentes entrevistas el Presidente Canario, Fernando Clavijo ha recalcado que el Ministerio de Sanidad no le responde, y por esto se ha visto obligado a recurrir a Pedro Sánchez, siendo la respuesta de este por WhatsApp un “te llamo a lo largo del día” según ha mencionado Clavijo.

La realidad de las islas, con un sistema hospitalario saturado, con huelga de médicos y con Canarias liderando las listas de espera nacionales para consultas con especialistas, hace que se entienda aún menos esta situación.

Se abre la veda a diferentes puntos de vista y opiniones, pero es necesario que nos planteemos el por qué si el navío se encuentra en costas caboverdianas, la OMS no ha decidido que sean atracados allí.

La situación de muchos pasajeros no es grave o no están contagiados – aunque los expertos dictan que este virus puede tardar hasta seis semanas en manifestar síntomas -, lo más lógico sería desembarcar en Cabo Verde y sacar vía el Aeropuerto Internacional de Praia a los pasajeros. Lo que no se entiende es por qué se va a someter a esas personas a casi tres días más de travesía marítima…

Otra de las opciones que se ponen sobre la mesa sería el extraer – como ya han hecho con pasajeros graves – vía helicóptero– y que el resto continúe en travesía modo de “cuarentena” hasta los países bajos.

Lo preocupantes de esta situación es la imposición de un Gobierno central sin contar con el Gobierno regional. Una ministra desaparecida que no da la cara con las autoridades autonómicas, y un cambio de posición de España de un día para el otro sin ningún tipo de explicación.

Cuando la razón no opera, el Gobierno desgobierna. Cuando Simón habla, el pueblo se alarma, cuando la OMS dicta, parece que Pedro Sánchez impone y acata. El barco navega rumbo a Tenerife y la falta de comunicación política ha sido la tónica de una situación delicada.

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