Opinión

El precio de la maternidad

La waterpolista Maica García celebra el oro en París 2024
La waterpolista Maica García celebra el oro en París 2024
EFE
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En estos días ha quedado patente que la maternidad para las deportistas españolas sigue siendo un asunto no resuelto, al menos con las garantías que cualquier otra trabajadora tiene en su carrera profesional.

Se han cruzado dos asuntos relacionados con la decisión de ser madres al mismo tiempo. Por un lado el anuncio de la RFEF ofreciendo a sus jugadoras y árbitras apoyo para tratamientos de fecundación in vitro y congelación de óvulos, una iniciativa pionera que responde a las peticiones de algunas de las jugadoras de la selección absoluta femenina, tal y como explicó la directora de fútbol femenino de la federación, Reyes Bellver y ha confirmado la propia Alexia Putellas en una entrevista en El País.

Curiosamente esta medida ha sido criticada por algunas deportistas españolas como Ana Peleteiro, que en sus redes sociales tachó la medida de “profundamente machista disfrazada de feminista” cuestionando si el objetivo real es facilitar la maternidad o evitar que las futbolistas sean madres durante su etapa en activo.

No comparto en absoluto la crítica a una medida innovadora y protectora. La propia petición de las futbolistas a su federación y la respuesta de ésta, prueba que la iniciativa no es disuasoria sino al revés. Ofrece una alternativa gratuita para aquellas jugadoras o árbitras que deseen ser madres más adelante. Algo que hasta ahora no existía.

Al mismo tiempo, el caso de Maica García evidencia que todavía queda muchísimo por hacer. La campeona olímpica, madre hace menos de un año y leyenda del CN Sabadell club al que lleva vinculada 32 años, ha sido despedida tras su maternidad.

El CN Sabadell ha argumentado en un comunicado, tras la denuncia pública de Maica, que la decisión responde a criterios técnicos y deportivos y no a su condición de madre.

El artículo 6 bis del Real Decreto 1006/1985 protege a las deportistas embarazadas en el último año de contrato mediante una prórroga. Maica considera que debía llegar hasta 2027; el CN Sabadell sostiene que ya aplicó esa extensión contractual. Será la justicia quien determine quién tiene razón si finalmente García presenta la denuncia que está estudiando interponer.

¿Y qué dice el CSD de todo esto? Nada específico sobre el caso Maica García pero sí ha respondido de forma genérica anunciando este sábado un paquete de medidas dotado con 700.000 euros, incorporando ayudas específicas para acompañar a las mujeres durante la gestación, el post parto y su regreso a la actividad deportiva. Pero esto último parece no estar asegurado con la legislación actual.

Esta muy bien apoyar económicamente a las mujeres que desean ser madres y al tiempo facilitar que puedan decir cuándo serlo. Pero la verdadera revolución llegará cuando una mujer pueda decidir que quiere ser madre sin tener que calcular cuánto le puede costar profesionalmente. O aceptar que ser madre le cueste su carrera deportiva, como a Maica García, tras una carrera de entrega al deporte profesional y a defender los colores de su país.

Si de verdad queremos un deporte en el que maternidad y carrera deportiva sean compatibles, hay que pasar de las ayudas a las garantías. El CSD debe liderar esa defensa y exigir que ninguna deportista tenga que elegir entre ser madre y seguir compitiendo.

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