Vox se prepara para adentrarse en una nueva fase como partido. Su entrada en los gobiernos autonómicos del PP y la perspectiva de seguir haciéndolo, incluso a nivel nacional, ha llevado a Santiago Abascal a redirigir sus pasos en busca de potenciales votantes. Su gran objetivo, empezar a captar votantes femenino, al que han empezado a llegar gracias a su mensaje en seguridad y contrario a la inmigración ilegal.
Entre los objetivos de cara al nuevo curso electoral hay dos muy concretos: captar perfiles gestores para sus listas electorales e incorporar rostros amables en sus filas. Así lo avanzan a Artículo14 fuentes de la dirección, tras diagnosticar en los últimos meses algunas de sus carencias para seguir avanzando.

“Hay que estar a la altura de los retos que estamos asumiendo”, explican a las claras en el entorno de Abascal. Y lo primero es un equipo con experiencia de gestión, una vez ya forman parte de varios gobiernos. Cabe recordar que, tras pactar con el PP en las autonomías, Vox se vio en la tarea en la tarea de designar perfiles técnicos para completar sus estructuras de gobierno. Entonces, este diario ya publicó que tuvo problemas para encontrar cuadros formados y con experiencia en la administración pública.
Precisamente, en Vox creen que es una de las debilidades que el PP ha buscado aprovechar para su beneficio propio trasladando la idea de que los de Abascal “no saben gestionar”. Extremo que niegan en Bambú, que defienden un cambio sustancial, empezando por sus candidatos actuales. “Hay que demostrar que podemos gobernar”, se incide internamente, también de cara a los comicios que están por llegar.
El segundo objetivo pasa por dulcificar los rostros de sus principales activos políticos o conseguir nuevas caras más amables. “Parece que siempre nos estamos quejando y eso nos ha penalizado”, admiten dentro de la formación. En parte, esa coraza de Vox llega por el “clima hostil” que detecta contra la formación ni más ni menos que en el Congreso.

Precisamente, en una entrevista con Artículo14, la portavoz del partido en el Congreso de los Diputados, Pepa Millán, relataba así cómo se sentían los suyos. “Nos han llamado gentuza, racistas y nazis ante la pasividad de la presidenta del Congreso. El tercer partido de la Cámara está absolutamente vetado”, denunciaba.
El reto, diagnostican, es “generar ilusión” y no solo capar el voto de cabreo. Un fin para el que creen que “también ayudará el trabajo” que ya hacen en autonomías como Castilla y León o Aragón donde gestionan competencias amables como Cultura y Turismo.
Precisamente, el gobierno del PP y Vox cumplió cien días en Castilla y León el pasado mes de agosto, y quedan menos de 20 días para que alcance la misma fecha el matrimonio en Andalucía. Los primeros compases avanzan con un resultado positivo, según coinciden ambas partes. La consigna sigue siendo “no meterse en líos” y de ahí el mensaje común por ejemplo en política migratoria, con los de Abascal llevando la voz cantante.
“No hay riesgo de ruptura”, se reafirman las fuentes consultadas al más alto nivel. De fondo, PP y Vox coinciden en “no regalar” al Gobierno de Pedro Sánchez oportunidades –exhibiendo discrepancias en público- para atacarles. “Sánchez lo usaría como ariete contra nosotros”, dicen en Vox. “No vamos a dar vidas extra al Gobierno”, corroboran en el PP.

