A la tercera fue la vencida. Aunque solo a medias. Francisca Muñoz, la mujer de Santos Cerdán, finalmente se presentó en el Senado, para asistir a la denominada comisión Koldo, con apercibimiento de incurrir en responsabilidades penales en caso de no hacerlo. En dos ocasiones previas, alegó motivos de salud para dar plantón a la Cámara, pero los medios le pillaron disfrutando de la Semana Santa junto a su marido.
Así, la mujer de Cerdán hizo el paseíllo en el Senado, pero rechazó responder a las preguntas de sus señorías. Muñoz se acogió a su derecho a no declarar argumentando que carece de información sobre el objeto del foro y alegando que su marido está siendo investigado en un procedimiento penal. Solo se revolvió cuando la senadora de UPN María del Mar Caballero se refirió a ella como “la Paqui”, apoyándose en un informe de la Guardia Civil. Muñoz respondió: “Soy Francisca Muñoz. ‘La Paqui’ es despectivo y clasista, ¿vale? Que quede claro”.

Durante el resto de la comparecencia, Muñoz apenas miró a sus interlocutores, los senadores. Se dedicó a ojear el móvil, impasible. El PSOE apenas le puso en aprietos, a diferencia del Partido Popular. La senadora Ana Beltrán le llamó la atención, le exigió que levantara la mirada y le acusó de faltar el respecto a la Cámara. “Estará jugando al Candy Crush, comprando en El Corte Inglés o mirando Instagram”, ironizó.
Justo después de su rifirrafe, Ana Beltrán atendió a Artículo14. La senadora cree que la mujer de Cerdán cal porque tiene miedo a incriminarse. Y es rotunda: “Se ha beneficiado claramente de la presunta trama criminal”.
Pregunta. Lo ha intentado por activa y por pasiva, pero no lo ha conseguido. ¿Quién calla otorga?
Respuesta. Por supuesto, no ha declarado por miedo y a sabiendas que las preguntas iban a ser muy difíciles de responder sin incriminarse.
P. No ha despegado su mirada del teléfono móvil… ¿No es una falta de respeto a la Cámara?
R. Su falta de respeto a las instituciones es clamorosa. Están tan acostumbrados a creerse impunes que no respetan nada. Tres veces ha sido convocada, y dos no quiso venir. Estar con el teléfono sin mirar a la cara a los senadores demuestra su total falta de respeto. Por eso se lo he querido deor cara a cara.

P.¿Qué papel tuvo, a su juicio, la mujer de Cerdán en la trama?
R. Presuntamente y tras conocer los informes de la UCO, se ha beneficiado claramente de la presunta trama criminal, en un trabajo que cobró pero no realizó, gastó dinero en compras, restaurantes y viajes con una tarjeta de la empresa Servinabar. Es decir, se ha beneficiado de las actividades delictivas de su marido, parece ser pero también considero que ella podía saber de dónde salían los fondos.
P. Cerdán, Ábalos… pero el presidente del Gobierno sigue en Moncloa.
R. Sigue en Moncloa pero cercado por la corrupción de su entorno. Es imposible que no supiera nada. Estamos ante la madre de todas las corrupciones rodeándole a una persona que, precisamente, llegó al Gobierno amparándose en acabar con le corrupción. Es inadmisible.
P. ¿Qué nuevos comparecientes faltan en esta comisión? ¿Begoña Gómez?
R. Llamaremos a todos aquellas personas cuyo testimonio sea relevante para esclarecer la corrupción que rodea al presidente
Gastos a cargo de Servinabar
En concreto, Francisca Muñoz estaba llamada a comparecer debido a los supuestos gastos personales -incluyendo restaurantes, compras y viajes- que, según los informes de la UCO incorporados a la investigación, se habrían realizado con una tarjeta de crédito vinculada a fondos procedentes de Servinabar, empresa asociada al entorno de Santos Cerdán. Esta sociedad está vinculada a Antxón Alonso amigo y socio del exdirigente socialista.

Era tal el uso que Muñoz le hacía a la tarjeta que Karmele, la mujer de Antxón Alonso, llegó a decir por Whatsapp: “La Paqui que le conocen todas las vendedoras del Corte Inglés. Gastar y gastar. (…) Restaurantes fin de semana sí y otro también. Ya les vale. Todo de lo bueno, lo mejor, eso no es plan y encima no son nada discretos, le tenéis que coger entre los dos y hablarle claro”, advirtió.
