Ha pasado una semana desde las elecciones andaluzas y no ha habido contacto alguno entre el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, y el líder de VOX, Santiago Abascal. Tras las elecciones de Aragón, como contraste, el presidente aragonés, Jorge Azcón, y el equipo más cercano de Abascal hablaron la misma noche electoral. Esto ya es un síntoma de la larga negociación que se viene por delante. En la sede de la calle Bambú esperan que Moreno se decida a dar el paso e inicie un “deshielo” con el afán de intentar un acuerdo para su investidura. “Tenemos la mano tendida”, remarcan en la sede nacional del partido.
En los últimos días, Moreno ha insistido en que su resultado le da margen de maniobra para poder gobernar en solitario. Así lo desea. El PP obtuvo 53 de los 109 diputados en el Parlamento andaluz, pero la mayoría se establece en 55. VOX subió únicamente un escaño hasta los 15 representantes. Por lo pelos, pero son determinantes. “A nadie le vamos a pedir que nos regale su voto pero sería un error bloquear el Gobierno de Andalucía“, aseguraba Moreno en un claro mensaje al partido de Abascal.
Al contrario de otras ocasiones, VOX no está metiendo excesiva presión mediática al andaluz y no han verbalizado su intención de formar parte del Ejecutivo autonómico. Lo que sí han declarado es que a Moreno, evidentemente, “no le va a salir gratis su investidura”. Cuando las negociaciones comiencen, el acuerdo programático será la clave, explican en la dirección nacional del partido. Para VOX es mucho más importante mostrar su fortaleza pactando parte de sus medidas que los sillones. Más aún, en esta ocasión en la que Moreno tan sólo se ha quedado a dos escaños de la mayoría absoluta y ellos han obtenido el 13,8% de los votos.
El gran escollo de la ‘prioridad nacional’
Así, dentro de las exigencias programáticas de los de Abascal estará la ‘prioridad nacional’. “No es negociable”, insisten en el partido. Moreno ha criticado el principio estrella de VOX en las negociaciones con los populares y lo ha calificado de “eslogan vacío” asegurando, incluso, que es ilegal. El problema es cómo justificará Moreno no firmar algo con lo que sí han tragado su homóloga extremeña, María Guardiola, el presidente aragonés, Jorge Azcón, o el de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco. Es el dilema de Moreno: comprar el marco a VOX o seguir manteniéndose fiel a sí mismo.
Además de la ‘prioridad nacional’, los de Abascal harán mucho hincapié en el campo: el rechazo al Pacto Verde, moratoria a la Agenda 2030 y oposición a acuerdos comerciales como Mercosur que perjudiquen la producción nacional. Además, exigirán bajadas de impuestos y bonificaciones para el mundo rural y garantizar precios justos para los productores nacionales frente a la competencia exterior.
Cargos intermedios y direcciones generales para VOX
De sortearse el acuerdo programático, PP y VOX pasarían a la pantalla de los organigramas. En este punto, según fuentes consultadas, PP y VOX ya barajan en privado “fórmulas intermedias” para los de Abascal. Estaríamos hablando de la posibilidad de que VOX obtuviera viceconsejerías o direcciones generales. Por ejemplo, otorgar a VOX una dirección general de ‘desregulación’ que dependa de Presidencia. O una Viceconsejería de Asuntos Sociales con competencias en inmigración. Fórmulas más imaginativas, que podrían contentar a ambos partidos.
En principio, VOX no prevé exigir la Presidencia de la Asamblea de cara al 11 de junio, cuando se constituye el Parlamento de Andalucía. Será la primera fecha clave. En cambio, el senador autonómico sí podría ser una de las preferencias de los de Abascal en la negociación.
De encallarse el acuerdo, Andalucía se enfrentaría a una repetición electoral. Moreno ha dicho que es el “último escenario” que tiene en su cabeza. Los populares creen que VOX no debería llevar la negociación hasta ese extremo. “Les penalizaría”, sentencian. En el cuartel general de VOX no están pensando en una repetición en las urnas, pero insisten en que Moreno deberá entrar por el “aro” de la ‘prioridad nacional’. “Sólo depende de él explicar por qué no acepta algo que sus compañeros han aceptado”, remarcan.
Mañueco avanza en su pacto de coalición
Quien no tiene problema en firmar dicho principio es el presidente de Castilla y León. Mañueco mantuvo una reunión presencial con los negociadores de VOX horas antes del cierre de campaña de las andaluzas. Además de los representantes autonómicos, hasta Valladolid viajaron la mujer fuerte de Abascal, Montse Lluís, y los portavoces Carlos Hernández Quero y José María Figaredo. Por parte de los populares, la jefa de gabinete de Feijóo, Marta Varela, también estuvo supervisando el encuentro.
Según fuentes negociadoras, esta semana se han intercambiado documentación y se espera un acuerdo presencial en breve para rematar el pacto de coalición.
Una de las prioridades para los de Abascal durante esta nueva etapa es la diferenciación. Quieren que quede bien estipulado las áreas que dependen únicamente de ellos. “No somos lo mismo y queremos que los votantes lo tengan cada vez más claro de cara a las generales”, explican en las filas de VOX.
Hemos visto un ejemplo claro esta semana. La Junta de Extremadura colgaba la bandera arcoíris en la fachada de su sede oficial con motivo del Día Internacional contra la LGTBIfobia pese a su pacto con VOX. “En Extremadura no hay espacio para el odio”, destacaba Guardiola en sus redes sociales.
Preguntado por ello, el número dos de Abascal, Ignacio Garriga, confirmaba que estaba al tanto de la acción que iba a realizar la presidenta de Extremadura. “Desde la lealtad de socios, nos desmarcamos. Respetamos la sensibilidad de Guardiola y el PP”, matizó el secretario general de VOX.
Puede parecer una declaración sin más, pero es un cambio y un avance entre las formaciones. Respeto, diferenciación y dos idearios distintos que comienzan a convivir y que pretenden demostrar cierta estabilidad de cara a un pacto a nivel nacional.

