La Comunidad de Madrid quiso zanjar el asunto del ático de Chamberí con 224 páginas de documentación. Dicho texto permite seguir con detalle qué ocurrió desde que Planifica Madrid empezó a negociar la compra hasta que el Gobierno regional canceló el alquiler y decidió venderlo, pero deja intactas las tres preguntas que sostienen la polémica. Quién encargó la operación, cuándo se decidió y por qué ese piso y no otro.
“Pretendían apabullar de información, pero les ha salido al revés por la cantidad de preguntas sin responder que siguen existiendo”, resumen desde Más Madrid. Toda la oposición se pronuncia en términos parecidos.
El primer documento incorporado al expediente de la compra es un acuerdo de confidencialidad del 3 de febrero entre Planifica Madrid y la anterior propietaria. Acredita que ya existía una negociación en marcha, pero no cuándo arrancó. Antes de esa fecha no hay nada: ni un informe que justifique la necesidad de comprar, ni un encargo formal del Gobierno regional.
El consejero de Presidencia y presidente de la empresa pública, Miguel Ángel García Martín, sostuvo en la Asamblea que Planifica actuó “en el marco de sus competencias y su normal actividad de gestión patrimonial” y “a petición” de su Consejería.
Por resumir, el 29 de julio se publicó la existencia de la compra. Pocas horas después, la Comunidad anunciaba la venta del ático y el destino de los fondos a la reconstrucción de la Sierra Oeste tras los incendios. Ese mismo día, Presidencia comunicó a Hacienda que la necesidad que había motivado el alquiler había desaparecido y se revocó la autorización.
Comunidad y Planifica formalizaron la resolución del contrato. La Administración nunca tomó posesión del piso ni generó obligación económica por el arrendamiento. En un solo día, la operación pasó de resolver una necesidad institucional a ser un activo del que había que desprenderse.
La salida a la venta se publicó dos días después, con un precio de partida de 6.694.201 euros, casi 400.000 por encima del coste de adquisición antes de impuestos. La oposición ha aprovechado esa diferencia para acusar al Gobierno regional de especular.
Tampoco funcionó. El plazo terminó el 7 de septiembre y, al abrirse los sobres, no había ninguna oferta por el ático. Fuentes del PP consultadas por La Vanguardia reconocen que “se veía venir que el proceso quedaría desierto” y lo atribuyen a las “prisas por venderlo para tapar una operación mal planteada desde el origen”. La venta se desarrolló sin visita ordinaria al inmueble y sobre un activo convertido ya en foco político y judicial: el juzgado de instrucción número 8 de Madrid investiga la operación desde agosto, tras las denuncias remitidas por la Fiscalía.
Planifica Madrid ha acordado mantenerlo a la venta mediante procedimiento abierto hasta recibir una oferta que cumpla los pliegos. Desde el Gobierno regional atribuyen a que el lote anterior quedó desierto por la “mala publicidad” que arrastra el piso.
Las explicaciones de Ayuso
La presidenta habló este viernes desde Alcalá de Henares y elevó el tono. Denunció una “mafia de Estado” contra ella y calificó de “memez” la idea de que quisiera comprarse una casa. “Como ya no hay novio, ahora hay ático”, ironizó, antes de quejarse de que se le hagan preguntas que no se plantean “al resto de políticos de este país”.
Negó haber ordenado nada: “Tengo excelentes funcionarios que gestionan esas cuestiones”. Y aseguró tener “miles de pruebas” de que buscaba un alquiler con una inmobiliaria. “Jamás me quería comprar una casa con dinero público para vivir yo, como por cierto hacen tantos. En siete años nunca he tenido una casa para vivir. ¿Por qué lo voy a hacer a nueve meses de mis elecciones?”.
Reivindicó que no tiene ni quiere residencia oficial porque le gusta “tener vecinos y vivir en comunidad”, cargó contra Pedro Sánchez —”el jeta de la Mareta”— y pidió “coherencia” y que la fiscalización sea “para todos igual”, en alusión a Ceuta y a los fondos europeos. Volvió también sobre su “chao pescao” del verano, que justificó por el desgaste de responder a diario durante los incendios.
Sobre la decisión de fondo, matizó lo dicho en julio: “En mi primera rueda de prensa os dije claramente puede que sea para mí, o que se vaya un consejero. No lo sé”. Y se preguntó quién comprará ahora el piso: “¿Quién es el guapo que va a comprar nada teniendo a la prensa persiguiendo?”.
Mientras, el PP nacional mantiene el perfil bajo y se remite a las explicaciones de la presidenta.

