Ceuta cierra una semana muy complicada. Con la ciudad aún en shock por las consecuencias de la avalancha migratoria, 12.780 alumnos estaban llamados este martes a volver al colegio. Un 25% de los niños ceutíes no fueron a sus aulas, un total de 3.214 niños.
Una atípica vuelta a las aulas que, si bien ha transcurrido sin incidentes graves, denota la incertidumbre y el miedo que viven miles de madres y padres. “No podemos hablar todavía de una vuelta a la normalidad”, explica la vicepresidenta segunda del gobierno y consejera de Hacienda, Kissy Chandiramani, que hace balance para Artículo14.

El gobierno cetuí percibe la “preocupación real de muchas familias” ante la situación de “inseguridad” que se vive en los entornos escolares. “Hay padres que necesitan recuperar la confianza y tener la certeza de que pueden llevar a sus hijos al colegio y continuar después con su jornada laboral con absoluta tranquilidad”, relata Kissy Chandiramani.
“Yo, como madre, entiendo perfectamente la incertidumbre en la que se encuentra la comunidad educativa, nunca antes habíamos vivido algo así”, reconoce la número dos de Vivas, que sí llevó a su hija a clase.
Ahora mismo, preocupa que la situación de tensión se prolongue y ello pueda conllevar “consecuencias más profundas” que las vividas durante el Covid. “Entonces todos los alumnos estaban sometidos a una situación excepcional y el sistema educativo completo tuvo que adaptarse. Ahora podemos encontrarnos con niños que asisten normalmente a clase y otros que, por miedo o por las circunstancias que viven sus familias, están dejando de hacerlo”, reflexiona la consejera.

El ministerio de Educación incide en que la prioridad debe ser que los niños “vuelvan a la rutina”. Según la propia ministra, Milagros Tolón, “las aulas y los colegios son seguros y hay que transmitir tranquilidad para que la normalidad cada vez sea mayor”. De ahí que se haya reforzado la presencia de Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado y de las Fuerzas Armadas en las rutas de acceso a los colegios, además de vigilancia privada en el interior de todos los centros desde que se iniciara el presente mes. “No podemos permitir que terminen pagando ellos las consecuencias de una crisis que no han provocado”, denuncia la vicepresidenta de Ceuta.
Desde el gobierno ceutí lamentan la falta de interlocución directa con la ministra de Educación. “Ha estado en Ceuta, pero no se ha reunido con el Gobierno”, aseguran. “En una situación excepcional como la que estamos viviendo, habría sido deseable una coordinación constante entre el Ministerio y la Ciudad”, subraya Kissy Chandiramani.
La tensión se dispara por la noche
El otro foco de máxima atención está en las calles. Sobre todo tras varias noches marcadas por quemas de coches y contenedores de manera intencionada y por peleas. En la noche del jueves al viernes se generó un incendio -que todavía no se sabe si fue intencionado o no- en las casetas improvisadas junto a las naves de El Tarajal que provocó la quema de 42 chabolas. La alerta es máxima porque es el segundo incendio que se produce en esta semana, ya que este martes ardieron 10.000 metros cuadrados en la zona del Monte de la Tortuga.

“Quien comete actos vandálicos no ayuda a solucionar el problema; al contrario, perjudica a toda la ciudad y dificulta todavía más la recuperación de la normalidad”, denuncia la vicepresidenta ceutí. “Son actos totalmente censurables”.
La preocupación ciudadana, relata, es palpable. Y también se constata con datos. El aumento de llamadas al 112 ha sido de un 600% respecto al año anterior. Las agresiones se han multiplicado por quince (de 67 a 1.001), los allanamientos de morada han saltado de 10 a 600 y los delitos por alteración del orden público han crecido de 32 a 326. Los bomberos han visto incrementadas sus actuaciones un 500%, según los datos del Gobierno regional. “No hay inseguridad subjetiva”, se revuelven ante el calificativo de Fernando Grande-Marlaska.

