El juez José Luis Calama sigue el rastro del dinero de Julio Martínez Martínez para dilucidar si, tal y como sospecha, era el “gestor funcional” de la organización criminal que lideraba el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero.
Hasta ahora los indicios llevan al juez a pensar que el expresidente era el núcleo de la trama dedicada a traficar con influencias a cambio de comisiones ilícitas canalizadas a través de facturas falsas. Esa canalización la llevaba a cabo su amigo, Julio Martínez Martínez, alias ‘Julito’. Para el magistrado Calama es la “persona de confianza de Zapatero” y el “interlocutor directo” con los clientes de la trama.

En su último auto, el juez pone el acento en que Martínez Martínez ni siquiera tuvo cuentas bancarias a su nombre en España en los años 2020 y 2021. Años en los que, en teoría, la organización criminal intermedió para que el Gobierno concediera una ayuda de 53 millones de euros públicos a la compañía aérea Plus Ultra a cambio de una comisión del 1%. Por ello, sospecha del “uso de medios de pago extranjeros, efectivo o cuentas de sus sociedades”.
Cabe recordar que, en el registro de su domicilio, la UDEF encontró 286.000 euros en metálicos escondidos en bolsas de golf y en los radiadores. Dinero que el imputado reconoció que “era negro” en su declaración ante el juez, aunque aseguró que no tuvo nada que ver con el entramado vinculado a Zapatero, sino que era relativo a negocios inmobiliarios.
El juez reseña que el origen de los ingresos declarados en sus dos cuentas bancarias a partir de 2022 tampoco “ha podido ser determinado”. “El análisis de movimientos bancarios revela flujos internos intensos y carentes de justificación económica, con conceptos genéricos, operaciones de compensación y ausencia de correlación con actividades declaradas, dificultando la trazabilidad”, refleja el último auto.

Hay que tener en cuenta que la UDEF hasta ahora se basa en la información incautada de los registros de sus domicilios, de las conversaciones de los dispositivos requisados y, particularmente en este caso, de la información financiera que proviene de los datos tributarios declarados por los propios interesados.
Por ello, Calama ha ordenado a las entidades bancarias que informen de todos los movimientos de las cuentas de todas estas sociedades.
Las cuentas de ‘Julito’
En total ‘Julito’ ha movido 10,8 millones de euros para los que los investigadores no encuentran justificación. Por ejemplo, ASP Rentas SL registró dos millones de euros en entradas y salidas entre 2020 y 2025 cuando solo ingresó 89.540 euros. De ahí que el juez crea que sea una sociedad instrumental para canalizar las facturas falsas a otras entidades. Una forma de blanquear el dinero de las comisiones ilícitas.
En otra de las sociedades de ‘Julito’, Zenitram Partners, hay reflejados movimientos superiores a 1,8 millones provenientes de ventas inmobiliarias de 600.000 euros y vehículos de lujo. En ella también aparece facturación falsa acreditada de forma evidente con un correo electrónico cuyo asunto era “factura falsa”.
Por su parte, la sociedad llamada Zenzap no tenía actividad mercantil, tampoco trabajadores, ni si quiera depósito de cuentas desde 2019. Pero hay reflejados movimientos superiores a 3,8 millones y actúa como sociedad de inyección de fondos hacia otras empresas del entramado.
De esta manera, Calama desentraña los entresijos de la “financie boutique” a la que hacían referencia en sus conversaciones los directivos de Plus Ultra cuando asumieron que la ayuda de Zapatero para conseguir el rescate llevaba consigo el cobro de una comisión. En parte, “el amigo” de Zapatero ha reconocido estos hechos ante el juez. Eso sí, por el momento solo ha confirmado que hubo una intermediación de Zapatero para el rescate a Plus Ultra. No se ha adentrado a declarar sobre el resto de movimientos que la UDEF ahora va a poder rastrear.

