La declaración de Julio Martínez Martínez no cumplió las expectativas ni para el juez José Luis Calama ni para su defensa, Dolores Márquez de Prado. Según fuentes del caso, el socio de José Luis Rodríguez Zapatero “estaba nervioso” porque “está recibiendo muchas presiones” después de cambiar su estrategia procesal. Y esto le llevó a “divagar” durante las más tres horas de comparecencia en la Audiencia Nacional.
En el transcurso de la misma, Calama le pidió más concreción en sus afirmaciones y acordaron que presentará un nuevo escrito redactado por su defensa ampliando la información requerida. “El juez le pidió que aclarara algunos aspectos porque no le vio en condiciones de hacerlo verbalmente”, apuntan las fuentes consultadas. Así, según ha podido saber este periódico, Martínez Martínez tiene intención de ampliar su declaración por escrito, aunque las citadas fuentes dicen desconocer exactamente cuándo se producirá esta ampliación.
Voluntad de colaborar
‘Julito’ anunció este lunes su voluntad de colaborar con la Justicia, reconocer delitos e incriminar al expresidente del Gobierno. Primero envió un escrito al juez reconociendo que actuó bajo las órdenes de Zapatero para conseguir el rescate de la compañía aérea Plus Ultra. También admitió el cobro de una mordida del 1% de lo que costó el rescate, comisión ilícita que habría canalizado a través de sus empresas para no levantar sospechas. En total 530.000 euros.

Se esperaba que el escrito fuera ampliado en su declaración pero esto no ocurrió así. El empresario no supo aclarar qué gestiones hizo Zapatero para catalizar el rescate. Dio a entender ante el juez que influyó en la SEPI, pero no supo especificar a qué funcionarios o cargos públicos acudió para agilizar la concesión del rescate. Algo que llevó al juez a inferir que era el “correveidile” de las gestiones de Zapatero, una correa de transmisión que informaba a Plus Ultra del proceso de concesión del rescate.
‘Julito’ negó tener pruebas de lo declarado porque aseguró que había borrado el rastro de las conversaciones con Zapatero. Si bien, dijo que el expresidente le confirmó la concesión del rescate antes de que se reuniera el Consejo de Ministros para aprobarlo.
De esta forma, dinamitó la estrategia de defensa de Zapatero, que pasaba por negar cualquier tipo de intermediación en el rescate de Plus Ultra. Además, aseguró que lo que ingresaba de las sociedades de su amigo respondía a servicios de asesoría geopolítica que realizaba. Principalmente, de la consultora Análisis Relevante cobró más de medio millón de euros por estas labores. Según la versión del histórico socialista, las empresas pagaban por conocer su análisis y su interpretación, y a veces estas labores eran meras conversaciones que no se dejaban plasmadas en ningún informe en papel. Además, dijo que Análisis Relevante tenía más asesores.

Sin embargo, en su escrito, Martínez aseguró que la idea de la creación de la empresa fue de Zapatero, al que dejaron fuera del accionariado pese a liderar la empresa. Según su relato, el expresidente era el principal consultor y Análisis Relevante ejerció de “vehículo” de sus negocios. Además, avaló las sospechas de la UDEF sobre las facturas falsas para canalizar mordidas al decir que los informes del ex presidente “apenas tenían valor añadido” y eran creados para atraer nuevos clientes.
El giro de guion en su estrategia de defensa está muy meditada junto a otros dos directivos de Plus Ultra también imputados en el caso, que presentaron sendos escritos mostrando su voluntad de colaborar con la Justicia. En concreto, con Julio Martínez Sola, quien fuera presidente de la aerolínea; y Roberto Roselli, ex director financiero.
Así las cosas, la Fiscalía Anticorrupción pedirá la declaración de ambos directivos, ya a la vuelta de verano, para que se ratifiquen y amplíen sus escritos. Calama también tiene pendiente fijar fecha de declaración a las hijas de Zapatero contra las que arremetió este martes también ‘Julito’. Reconoció que tenían una iguala de 3.000 euros al mes por “ser quienes son”. Asimismo, dijo que el millón de euros que facturó su empresa Whathefav de sociedades de la trama fue por “poner bonito” alguno de los informes.
Declaraciones que serán clave en el futuro procesal de Zapatero, que ahora tiene que plantear cómo afrontar su defensa después de este giro del que era su amigo.

