Cuando José Luis Rodríguez Zapatero abandonó La Moncloa en diciembre de 2011, su patrimonio inmobiliario declarado era de 37.258,67 euros, el valor catastral de un solar en León donde había comenzado a construir un chalet ese mismo verano. Su patrimonio total ascendía a 209.206 euros. Trece años después, el valor de los inmuebles vinculados al expresidente y a su familia supera ampliamente los tres millones de euros. Una multiplicación de más de noventa veces que ahora centra buena parte de la investigación judicial que instruye el juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama en el marco del caso Plus Ultra.
Ahora, la Audiencia Nacional ha bloqueado a petición de la UDEF las cuentas del expresidente por un límite de 490.780 euros, que es el importe recibido de la empresa de Sociedad Análisis Relevante, investigada y pieza central en la causa. Además, el magistrado ha acordado también el bloqueo de saldos de otras mercantiles investigadas en la causa.
Fue el pasado 19 de mayo cuando Zapatero fue imputado por presunta organización criminal, tráfico de influencias y blanqueo de capitales. Declarará ante el juez el próximo 2 de junio. El magistrado sospecha que el expresidente oculta un patrimonio de origen indeterminado que habría obtenido, supuestamente, a través del cobro de comisiones irregulares. La resolución judicial atribuye al expresidente y a personas de su entorno el cobro de 1,95 millones de euros entre 2020 y 2025 vinculados a la trama investigada.
Salto patrimonial
Antes de que ese crecimiento se disparara, Zapatero había tenido propiedades modestas para los estándares de un jefe de Gobierno. Una vivienda en la urbanización Eurogar de Las Rozas, comprada en torno al año 2000 por cerca de 350.000 euros, y un chalet en El Mirador de Vera, en Almería, adquirido en 2007 por aproximadamente 440.000 euros. Ambas fueron vendidas. La parcela de León, en la que nunca llegó a instalarse, también acabó en el mercado: tras una inversión de 800.000 euros, se vendió en 2018 por 390.000.
El punto de inflexión llegó en agosto de 2017 con la compra de un chalet en la urbanización de lujo en Lanzarote, prácticamente a pie de playa. La propiedad, con piscina, jardín y terraza, está valorada en más de 1,2 millones de euros. Llama la atención que para su adquisición solo se solicitara una hipoteca de 295.000 euros. En esa misma isla, por cierto, Zapatero coincide habitualmente en verano con Pedro Sánchez, que veranea en la residencia oficial de La Mareta.
De León a Puerta del Hierro
Dos años después, en marzo de 2019, el expresidente formalizó la compra del chalet de lujo en Aravaca, en Madrid, donde llevaba años viviendo de alquiler. La operación se cerró por cerca de 800.000 euros, aunque distintas valoraciones inmobiliarias situaban el precio real del inmueble en torno a los 2,1 millones.
La vivienda, de casi 400 metros cuadrados con piscina y acabados de alta gama, fue vendida en enero de 2025, pocas semanas después de que el nombre de Zapatero apareciera en un informe de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil sobre sus conexiones con Venezuela. El precio de venta: aproximadamente esos mismos 2,1 millones, lo que supone una plusvalía de más de un millón en apenas seis años.
Los ingresos declarados
En abril de 2024, el matrimonio adquirió un nuevo inmueble en la exclusiva urbanización Puerta de Hierro, en Madrid, por unos 700.000 euros, aunque fuentes del mercado lo valoran en más del doble. La propiedad figura únicamente a nombre de Sonsoles Espinosa, esposa del expresidente, al igual que ocurrió con el chalet de Almería en su día. Para esta compra solicitaron una hipoteca de 500.000 euros. Mientras concluyen las obras de reforma, el matrimonio reside en Las Rozas, en un chalet valorado en torno a dos millones de euros, con más de 500 metros construidos, cinco dormitorios, piscina, jardín y casa de invitados.
Zapatero ha insistido en que todas sus actividades económicas son legales y están debidamente declaradas. Desde que dejó el Gobierno, ha cobrado como miembro del Consejo de Estado una remuneración próxima a los 100.000 euros anuales, lo que sumaría unos 1,2 millones acumulados hasta 2025.

