El Partido Popular y Vox preparan el terreno para cerrar sus acuerdos de legislatura, primero en Extremadura, después en Aragón y finalmente en Castilla y León. “Por nosotros no va a ser”, subrayan en Génova. No se descarta consejeros de Vox en el Gobiernos “pero se tienen que aclarar”, inciden los barones territoriales. Que la fumata blanca parece inminente lo demuestra la orden interna de María Guardiola a sus consejeros y diputados: “Sin viajes y cerca” los próximos días.
En la Junta Directiva Nacional para valorar los resultados electorales en Castilla y León, Feijóo quiso ser muy claro al trasladar toda la presión a Santiago Abascal. No lo tenía delante, pero así lo parecía. “Ya está bien”, le llegó a decir. Le exigió que se deje de “excusas” y que desbloquee los gobiernos autonómicos por “responsabilidad”.

A puerta cerrada, Feijóo se reafirmó en el mismo mensaje. “Vox tiene que mover ficha”, afirmó, una vez que las urnas “han dejado claro” la necesidad de entendimiento entre ambos partidos. “Los españoles están dibujando la parte del cambio que le corresponde, los votos. Y los partidos nos corresponde el resto, las ideas, el programa, la política y la responsabilidad”, advirtió.
El PP cree firmemente que los comicios han pasado factura a Santiago Abascal este 15M por ser un “agente bloqueador” y es por eso que, ahora, le ve dispuesto a cerrar acuerdos ante el riesgo de que les siga “penalizando”.

Pactos en cascada
Así, tanto en Génova como en los territorios se arremangan para cerrar acuerdos cuanto antes. En cascada. Los barones con acuerdos pendientes creen que se “intensificarán” las negociaciones en los próximos días. Un extremo en el que coinciden en Vox, aunque precisan que los acuerdos no tienen porque anunciarse el mismo día. “Según se vayan alcanzando. No tiene por qué haber un orden”, aseguran.
Todo apunta a que el primero será el pacto extremeño. Es el que más urge ya que el reloj electoral se ha activado tras la investidura fallida de Guardiola. Y todas las fuentes consultadas por Artículo14 apuntan a un acuerdo inminente, que se podría materializar “incluso en las próximas horas”. “Ya sabes cómo son estos, pero está muy avanzado”, explicaron en el Gobierno regional.“Se puede cerrar cuando ellos quieran”, aseguran, y de ahí el llamamiento interno a no hacer desplazamientos.

Después, podría llegar el acuerdo en Aragón y, por último, en Castilla y León, donde los tiempos operan de manera distinta. ¿Y cómo serán? Esos pactos no tienen por qué ser simétricos, pese a que todos deben negociar en arreglo al documento marco que Génova envío a sus presidentes, y también a Vox. Así se lo dijo Feijóo a los suyos a puerta cerrada en la Junta.
“Cada presidente decidirá cuántos consejeros hay en sus gobiernos, si Vox entra o no en cada comunidad. Son los que mejor conocen su tierra”, trasladó a sus barones, según aseguran a este periódico fuentes presentes en la reunión. En Extremadura ya avanzan que “no hay inconvenientes” en que entren, pero más reacios son en Aragón y en Castilla y León.

“Es Vox quien tiene que decidir si quiere gobernar, si quiere dar un paso adelante, si quiere mojarse con lo que es realmente difícil en la política que es gestionar. Y eso es lo que todavía no sabemos si quiere hacerlo o no”, afirmó Jorge Azcón.
Alfonso Fernández Mañueco, el gran protagonista de la cita, dejó claro que su propuesta de partida es un pacto de cuatro años pero con un gobierno en solitario. Si bien, en su entorno añadieron: “Ya veremos dónde acabamos”. Sea como fuere, el veterano presidente recibió la calurosa ovación de los suyos tras lograr que Vox no superara la barrera del 20% de los votos.
Mientras, en Vox parecieron aclarar algo más su posición. En el día después, Santiago Abascal aseguró que quiere entrar en todos los gobiernos del PP tras firmar acuerdos programáticos. Extremo que para fuentes de Vox marcan un punto de inflexión pese a que la cuestión genera debate interno: “Abascal ha sido clarísimo”.
