El PSOE descarta una cuestión de confianza y se prepara para sufrir el retraso de la declaración de Zapatero

El Gobierno se resigna a "convivir" con el aplazamiento de su comparecencia ante el juez con los ánimos cada vez más bajos. Sánchez romperá su silencio en rueda de prensa desde el Vaticano

El ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, Óscar López, durante la rueda de prensa convocada tras la reunión semanal del Consejo de Ministros, este martes, en el complejo del Palacio de la Moncloa. EFE/ Zipi
El ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, Óscar López, durante la rueda de prensa convocada tras la reunión semanal del Consejo de Ministros, este martes, en el complejo del Palacio de la Moncloa. EFE/ Zipi

El Gobierno cumple una semana de enorme desgaste por la investigación a José Luis Rodríguez Zapatero sin poder aportar certezas sobre la causa, y sin anticipar de momento ninguna maniobra que les permita reponerse de esta crisis. O, al menos, desviar los focos para darles cierto margen para recomponerse. Lo último que les faltaba era que la declaración del expresidente ante el juez José Luis Calama, de la Audiencia Nacional, se retrasase dos semanas más.

En otras encrucijadas políticas, Pedro Sánchez ha optado por movimientos drásticos, y hoy por hoy pueden descartarse al menos dos: no se contempla el adelanto electoral que plantea Felipe Gónzalez, como repiten fuentes del Ejecutivo. Ni tampoco la opción de que el presidente se someta a una cuestión de confianza, como también confirman fuentes de Moncloa y del PSOE.

Esta última es la actuación concreta que reclama el presidente castellanomanchego, Emiliano García Page, a la vista del escándalo que afecta al expresidente Zapatero. El tsunami político desatado con su citación como investigado por el caso Plus Ultra, ya ha llevado a algunos de los aliados parlamentarios del Ejecutivo a distanciarse. Y a que formaciones como el PNV consideren “irresponsable” la idea de extender la legislatura más allá de los límites de 2026.

“No lo contemplamos”, destierran desde la cúpula socialista. Lo que les aguarda, abunda otro cargo público, es “nada de cuestión de confianza y mucho de esperar”. El Gobierno confía en que, a pesar de sus advertencias, ni el PNV ni Junts per Catalunya apoyarían hoy el escenario de mayor riesgo al que se podrían ver abocados: una moción de censura presentada por el PP.

Como ambos partidos nacionalistas, Podemos también da por finiquitada la legislatura -llevan desde noviembre de 2025 repitiéndolo-, aunque no contempla pulsar el botón del pánico. Coalición Canaria amaga con hacerlo, si bien su único escaño no bastaría para tumbar a Sánchez en una moción de censura del PP.

Sin moción de censura, cuestión de confianza o adelanto electoral en el horizonte, Sánchez puede respirar con cierto alivio. Por mucho que las relaciones con el Partido Nacionalista Vasco pasen por una etapa difícil -desde hace meses-, o que los puentes con los de Carles Puigdemont lleven rotos desde octubre, sin que hayan logrado siquiera avances para su reconstrucción.

Lo cierto es que el Gobierno nunca ha querido comprobar ante la Cámara Baja si aún cuenta con la confianza de los grupos que permitieron la investidura del presidente. De hecho, que Junts registrara a finales de 2024 una iniciativa no vinculante (PNL) en la que exhortaba al Ejecutivo a someterse a una cuestión de confianza, generó una crisis de enorme magnitud.

Sánchez bloqueó esta iniciativa, que Junts acabó retocando y rebajando. Finalmente la retiraron. Pese a que su efecto sólo podía ser político, de haber salido adelante -los independentistas nunca aclararon qué votarían- habría hecho aún más evidente la debilidad que atenaza a la coalición PSOE-Sumar.

El retraso de la declaración complica la gestión de la crisis

El juez Calama accedió este martes a posponer la declaración de Zapatero hasta los días 17 y 18 de junio, dos semanas después de la fecha inicialmente prevista. Si bien el expresidente se comprometió a explicarse ante los medios cuando estalló la causa, y tanto el Gobierno como el partido deslizaron que debía rendir cuentas, hoy el Ejecutivo enfría este escenario.

Lo poco que se sabe del expresidente llega a cuentagotas. Zapatero ha designado al presidente del Ateneo y consultor en comunicación, Luis Arroyo, como portavoz. No ha hecho declaraciones directamente, y de momento no está previsto que las haga. Y este retraso hace que el Gobierno y el PSOE tengan más difícil mantener el silencio sobre las supuestas actividades del presidente, así como sobre la trama en su conjunto.

Fuentes de La Moncloa admiten que deben “convivir” con esta prórroga, y se resignan a “respetar la decisión de Zapatero de acudir primero a la Justicia”. Este miércoles, una semana después de defender al expresidente en la sesión de control en el Congreso, Sánchez afrontará preguntas sobre la investigación a Zapatero, el asunto que ha monopolizado la agenda mediática durante una semana.

El jefe del Ejecutivo comparecerá en rueda de prensa durante la mañana, desde la Embajada española en la Santa Sede, tras ser recibido en audiencia por el Papa, León XIV. Será la primera vez que responda a los medios de comunicación sobre esta crisis. Más allá de esta ocasión, o de las ocasionales declaraciones de distintos ministros sobre el respaldo al expresidente, el Gobierno no aclara si se prestará a un análisis más exhaustivo sobre la investigación en las dos semanas que aún tiene por delante hasta la declaración de Zapatero.

Por lo pronto, rechazan pronunciarse sobre los miles de folios que contiene el sumario. Más allá de las consultas concretas que tengan que ver con actuaciones del Gobierno. Tampoco entra en los planes revisar la documentación del rescate a Plus Ultra: “Estamos muy tranquilos, está muy mirado”.

El PSOE, entre la “confusión” y el “pesimismo”

Mientras el Gobierno despeja buena parte de las preguntas sobre el rol de Zapatero en la trama, en el PSOE hay voces que reconocen que la moral sigue baja. “Hay más pesimismo que la semana pasa”.”Mucha confusión”, “nadie sabe qué creerse”, sintetiza un cargo público.

Un dirigente con asiento en Ferraz y escaño reitera que las elecciones se mantendrán en 2027. Que todavía mantienen “la confianza en que [Zapatero] defienda su inocencia”. Y, en lo que respecta al Ejecutivo, confían en que sean capaces de “seguir con la gestión” e intentar “que no se empañe” con esta causa. “Siempre es el fin del mundo, y lo acabamos superando. Con heridas, pero siempre al día siguiente sale el Sol”.

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