“Otras fuerzas están llamando ya a las mismas puertas que nosotros y si no salimos ya, esas fuerzas van a llegar primero… y os aseguro que nos jugamos todo”. Es la frase con la que el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, metió presión a los suyos en el congreso del PP catalán celebrado el pasado 27 de junio. Sin citar a nadie, Feijóo se refería al auge de Aliança Catalana y la subida de VOX en el territorio con Ignacio Garriga, número dos de Abascal, a la cabeza.
Tras la clausura del cónclave, el líder popular se marchó de Barcelona dejando deberes a los populares catalanes: hacer crecer al PP catalán para que sirva como trampolín para llegar a la Moncloa. “Cataluña será la llave para desalojar a Sánchez en las próximas elecciones”, verbalizó esperanzado.

Dos meses después, la maquinaria preelectoral ya está en marcha y el territorio catalán es altamente relevante de cara a las elecciones generales. Casi medio centenar de diputados del Congreso tienen su asiento en el hemiciclo como representantes de Cataluña y la comunidad autónoma elige cerca de mil alcaldes. De ahí, la presión que siente el partido liderado por Alejandro Fernández.
Con Aliança Catalana instalada ya como segunda fuerza política en Cataluña, según todos los sondeos, los líderes del bloque de la derecha han elegido la comunidad autónoma como inicio de la precampaña electoral que se alargará hasta las generales. Feijóo ha estado este domingo en Badalona, junto al alcalde Xavier García Albiol, el más reconocido a nivel autonómico. Albiol es una de las voces más duras contra la inmigración irregular y la okupación, algo que le ha hecho acumular ya casi una década como alcalde del municipio. Protagonizarán un acto con la inmigración, la seguridad y la vivienda como ejes centrales.
Feijóo ha afirmado que si llega al Gobierno revisará cómo se concede, cómo se mantiene y “cómo se puede perder” la nacionalidad española, algo que considera justo y razonable porque los ciudadanos deben ser iguales ante la ley. Ha defendido una política migratoria ordenada, además de ser exigente con los nacidos en España y con quien acuden a vivir en ella: “Si a alguien le molesta que le retiremos la nacionalidad a un condenado por pertenecer a una banda criminal o a una banda armada, que me lo explique. Si a alguien le molesta que retiremos la nacionalidad a un asesino, que nos lo explique”.
Auge de Orriols y voto antimigración
En las sedes nacionales de la calle Génova y Bambú miran con curiosidad y atención el auge de la extrema derecha en Cataluña. El partido xenófobo de Silvia Orriols, Aliança Catalana, crece sin techo aparente. Lo cierto es que VOX se diferencia de Aliança en materia de independentismo -son antagónicos- pero comparten todo el marco migratorio. Por ello, los sondeos muestran que la formación de Orriols quita votos de simpatizantes a Abascal.

Esa es la razón por la que el líder de VOX ha regresado a Cataluña, donde no viajaba desde las elecciones autonómicas del 2024. Abascal compite con Orriols por el voto de quienes rechazan la inmigración y la vinculan, directamente, con la inseguridad en las calles. Aliança no pretende presentarse a las generales, pero sí será competencia directa de VOX en las municipales del mes de mayo de 2027.
Esta semana VOX se ha sumado a una manifestación contra la islamización y la inmigración masiva y, después, Abascal ha estado en varios actos en Lleida, Tarragona y Barcelona. Allí ha repetido varios de sus mantras: la “repatriación” de los inmigrantes que entran ilegalmente, la deportación de quienes cometen delitos y el proceso de “remigración” de quienes “viven del esfuerzo de los españoles”, según sus palabras.

Según el último barómetro del CIS catalán, el 22,4% de los catalanes dice que la inmigración es el principal problema que tiene su región. El bronce se lo lleva la inseguridad ciudadana y el ranking lo supera, como no, el acceso a la vivienda.
Además, los sondeos se muestran a favor de la estrategia de crecimiento de los de Ignacio Garriga, secretario general de VOX y candidato a la Generalitat , frente al PP. El último Centre d’Estudis d’Opinió sitúa a la formación por delante del PP catalán en unas hipotéticas elecciones generales, con entre seis y siete diputados, frente a los cinco o seis que obtendrían los de Alejandro Fernández.
PP y VOX regresan a Ceuta
La cronificación de la crisis en Ceuta sigue marcando el debate político, cada vez más bronco y agresivo. VOX no suelta la inmigración como principal arma electoral y Feijóo ha radicalizado, progresivamente, su discurso. El presidente del PP ha anunciado que, si llega a ser presidente del Gobierno, endurecerá los requisitos de nacionalización y le retirará el pasaporte a quien cometa asesinatos, actos terroristas, agresiones sexuales o crimen organizado.
En las últimas horas, el líder del PP ha llegado a apuntar, directamente, a los migrantes que asaltaron la frontera y que continúan en Ceuta : “Esto no es inmigración. Los inmigrantes no se enfrentan a la policía, los inmigrantes intentan buscar trabajo. Estos señores vienen a enfrentarse contra el orden público y las fuerzas de seguridad. La única solución es la expulsión”, ha sentenciado. Es un salto cualitativo. Además, ha acusado al Gobierno de no ser capaz de mantener el “orden público” en Ceuta, tras la desastrosa gestión de los traslados de los migrantes a los campamentos habilitados.
Una semana más, Ceuta va a ser el foco de la actualidad. Feijóo estará el lunes en la ciudad autónoma donde se reunirá con el presidente Juan Jesús Vivas. Será la cuarta vez que el líder popular viaja allí desde que estalló la crisis. Por su parte, VOX también vuelve. No será Abascal -que sólo ha estado una vez desde el asalto- sino su número dos, Ignacio Garriga, quien desembarque en Ceuta el martes.

