“Todos los actos en política internacional tienen respuesta, y más en política de seguridad”. Es la frase que un ex representante de España ante la OTAN y experto en materia militar decía a este medio tras retirar EE UU sus aviones cisterna de las bases de Rota y Morón para impedir el Ejecutivo de Sánchez su uso para atacar Irán.
Esa respuesta ya ha llegado. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, señaló este martes directamente a España: “Vamos a cortar todo el comercio con España. No queremos ninguno”.
La cuerda que el presidente español ha tensado desde que Donald Trump llegara a la presidencia de Estados Unidos el pasado Enero de 2025 acaba de romperse. La política exterior de su Gobierno ha sido marcadamente frontal contra la administración estadounidense, una estrategia exterior sin precedentes en nuestro país con un presidente norteamericano. No habían pasado ni cinco horas desde que Trump llegara a la presidencia de Estados Unidos, y Sánchez ya lanzó un dardo contra él: “Bruselas debe plantar cara y defender la democracia”, fue su mensaje incendiario.

Las distintas escenificaciones antitrumpistas del presidente, que le han erigido como un líder de la izquierda que se enfrenta a Trump, resaltado por los tabloides internacionales de referencia, más cercano a Pekín que a Washington, han sido criticadas por el Gobierno estadounidense sin que trascendiera más allá que una serie de encontronazos públicos. “Dar un paso ya y tocar la Seguridad Nacional es otro nivel”, informan expertos militares.
Las relaciones bilaterales con España
Este medio avanzó el martes que la ministra de Defensa, Margarita Robles, se reunirá con el embajador americano, Benjamín León, que aterrizó en suelo español a mediados del pasado Febrero. El alto diplomático llegará a la reunión con la carpeta llena de reproches hacia el Ejecutivo de Sánchez. Según informan fuentes empresariales americanas, además de la coyuntura por el uso de las bases militares, León hablará con la ministra acerca de la exigencia que impone Estados Unidos de llegar al 5% del gasto y el litigio actual que tiene la compañía Santa Bárbara con Indra.
Los proyectos en materia de Defensa con los americanos han mermado desde que el Ejecutivo de Sánchez apostara por la industria nacional en materia de Defensa a prácticamente una carta única: Indra. Esta apuesta en la partida es arriesgada, ya que mientras otros países europeos potencian su industria sin renunciar a contratos con capacidades más avanzadas, provenientes de Israel o Estados Unidos, nuestro país ha boicoteado los acuerdos con Israel en materia de Defensa y renunciado a aviones determinantes, como los F-35 americanos. Según informan estas fuentes, recuperar este acuerdo lo dan por perdido si no hay un cambio de Gobierno.

El desafío del gasto en Defensa
“Fueron el único país de la OTAN que no quiso comprometerse al 5%. No creo que quisieran comprometerse a nada”, ha continuado Trump en su intervención de este miércoles. “Querían quedarse en el 2% y ni siquiera pagan el 2%”. La exigencia a los países miembros de la OTAN para cumplir con el 5% del gasto en materia de Defensa fue otra de las oportunidades que vio el presidente Sánchez para contentar a sus socios de Gobierno. Antes de celebrarse la Cumbre de la Haya el pasado junio de 2025, Sánchez compareció para desmarcarse del cumplimiento del gasto, lo que provocó nuevamente la reacción de Trump, criticó al Gobierno español antes de subirse al Air Force One rumbo a La Haya. Una de las misiones principales que Washington encomendó al nuevo embajador es exigir el cumplimiento del gasto, que será uno de los temas que aborde con la ministra este miércoles. La postura de España ha sido clara al respecto, y el Ejecutivo ha fijado un techo de gasto en Defensa del 2,1%, un acuerdo que alcanzó con el secretario de Estado de la OTAN, Mark Rutte.

Precisamente, Rutte salió este miércoles en Defensa de España como aliado sólido dentro de la OTAN y señaló que “En lo que respecta a la logística, por ejemplo, el sistema Patriot español en Turquía, lleva ya diez años defendiendo el país y los intereses clave de Estados Unidos ubicados allí”.
El uso de las bases militares
La negativa del Ejecutivo español a Estados Unidos respecto a usar las bases militares para atacar Irán fue aplaudido públicamente por el régimen iraní. “Los españoles tienen una indignación justa por la invasión de Putin en Ucrania, como deberían. Pero cuando se trata del largo sufriente pueblo de Irán, parece que España está, en el mejor de los casos, indiferente”, ha publicado el senador conservador Lindsey Graham, en su cuenta de X, que ha destacado como a mediados de los 80 fue enviado como fiscal en Europa durante la Guerra Fría, concretamente a las bases aéreas. “Tengo una gran admiración por el pueblo español y han sido grandes aliados en el pasado”, señaló. “Espero que el Gobierno español sea una aberración, no una norma”.

El presidente Trump ha ido más allá y señalado: “Podemos usar sus bases si queremos. Podemos volar y utilizarlas. Nadie nos va a decir que no podemos hacerlo”. No es exactamente así. “España concede a los Estados Unidos de América el uso de instalaciones de apoyo y otorga autorizaciones de uso en el territorio, mar territorial y espacio aéreo españoles para objetivos dentro del ámbito bilateral o multilateral de este Convenio”, reza el convenio de cooperación firmado en 1988.
Otra cosa son las relaciones comerciales. Sánchez comparecerá este miércoles en La Moncloa a las 9:00 horas para “valorar los últimos acontecimientos internacionales”. Por su parte, el portavoz de comercio del Ejecutivo Comunitario, Olof Gill, ha afirmado que la Comisión Europea “espera que Estados Unidos cumpla sus compromisos en virtud de la Declaración Conjunta”, en referencia al acuerdo comercial que sellaron el pasado verano Trump y la presidenta del Ejecutivo comunitario, Ursula von der Leyen.
Un marco que complica la celebración del 250 aniversario de la independencia de EE UU del Imperio Británico, una efeméride que tiene previsto servir de puente en las complicadas relaciones con España por el papel que jugó nuestro país en el proceso.
