Fuerteventura, la segunda isla más grande del archipiélago canario, vive un crecimiento poblacional sin precedentes. Lola García, primera mujer al frente del Cabildo de Fuerteventura, defiende un modelo turístico “basado en la calidad y no en la cantidad”. “Nuestro objetivo no es atraer más turistas, sino atraer un turismo que valore lo que somos”, incide en la entrevista con Artículo14.
Gran defensora de la igualdad real entre hombres y mujeres, la presidenta admite que “todavía existen determinados prejuicios y, en muchas ocasiones, una mujer tiene que demostrar mucho más para obtener el mismo reconocimiento”. Y trabaja desde el Cabildo para revertirlo.
Además, García reclama al Estado “una mayor implicación y más recursos” ante la inmigración irregular de la Ruta Atlántica. “Vemos cada día el drama humanitario que supone que miles de personas arriesguen su vida en el mar”, destaca.
Pregunta: ¿Cómo Fuerteventura la masificación turística?
Respuesta: Es, sin duda, uno de los grandes retos que afrontamos. No es una cuestión sencilla porque debemos encontrar el equilibrio entre mantener la actividad de nuestro principal motor económico y preservar un territorio limitado, en el que una parte muy importante está protegida.
En Fuerteventura defendemos un modelo basado en la calidad y no en la cantidad. Apostamos por atraer un turismo respetuoso con nuestro entorno, consciente del valor ambiental y paisajístico de la isla, y por priorizar la rehabilitación y modernización de las infraestructuras turísticas y no la construcción de nuevas camas.
Queremos seguir siendo un destino de referencia precisamente porque conservamos aquello que nos hace únicos. Invertir en el destino, mejorar la calidad de la oferta y proteger el territorio son las claves para garantizar un turismo sostenible y un futuro mejor para quienes vivimos aquí y en esa línea estamos trabajando.
P: ¿Cuál es el modelo turístico que funciona?
R: Es el que pone el territorio en el centro de todas las decisiones. El turismo debe generar bienestar para la población residente y contribuir al desarrollo económico, pero siempre respetando la capacidad de carga de la isla.
Fuerteventura no puede medirse únicamente por el número de visitantes que recibe. Somos Reserva de la Biosfera, la mayor parte del territorio tiene algún tipo de protección. Tenemos espacios naturales protegidos, un patrimonio cultural único, un paisaje excepcional y un sector primario que forma parte de nuestra identidad. Todo eso constituye nuestro mayor patrimonio y también nuestro principal atractivo turístico.

Nuestro objetivo no es atraer más turistas, sino atraer un turismo que valore lo que somos, que contribuya a la economía local y que permita que quienes vivimos en Fuerteventura podamos seguir disfrutando de nuestra isla con calidad de vida. Si ponemos en riesgo nuestros valores naturales y culturales, perderemos precisamente aquello que nos diferencia como destino.
P: Estamos en el cierre del curso político. ¿Qué balance hace de la gestión del Cabildo de Fuerteventura en 2026?
R: Ha sido un año de mucho trabajo y de importantes avances. Gobernamos una isla que ha experimentado el mayor crecimiento poblacional de Canarias durante las últimas décadas, duplicando prácticamente su población en poco más de veinte años. Ese crecimiento hizo que muchos servicios públicos quedaran por detrás de las necesidades reales de la ciudadanía.
Por eso, desde el inicio del mandato fijamos una prioridad muy clara: reforzar los servicios básicos y preparar Fuerteventura para responder a la realidad actual.
Hemos realizado la mayor inversión de la historia de la isla en infraestructuras hidráulicas, lo que nos ha permitido superar la emergencia hídrica en apenas dos años. Hemos impulsado, junto a los ayuntamientos, una estrategia insular de vivienda que combina la rehabilitación, la construcción de nuevas promociones y la recuperación de edificaciones abandonadas para destinarlas a vivienda, evitando seguir consumiendo suelo. También hemos reforzado el transporte público con una nueva flota, más frecuencias y mejores infraestructuras, manteniendo además la gratuidad del servicio para facilitar la movilidad de la ciudadanía.
Al mismo tiempo hemos avanzado en la planificación del territorio mediante instrumentos fundamentales como el Plan Territorial Especial de Ordenación de las Energías Renovables o la actualización de distintos Planes de Ordenación de los Recursos Naturales.
Y, siendo conscientes de que el fuerte crecimiento demográfico también plantea retos para la preservación de nuestra identidad, hemos reforzado las políticas dirigidas a proteger y difundir nuestro patrimonio cultural, nuestras tradiciones y nuestras señas de identidad.
En definitiva, creo que estamos cumpliendo con los compromisos adquiridos. Evidentemente queda mucho trabajo por delante, porque una isla que ha crecido tanto siempre tendrá nuevos desafíos. Pero hoy Fuerteventura tiene más agua disponible, más vivienda en marcha, más inversión en infraestructuras sociosanitarias, más empleo, más ayudas al tejido económico, un transporte público más fuerte, una mejor planificación territorial y una defensa mucho más firme de sus intereses que al comienzo de esta legislatura.
P: ¿Cómo están afrontando la presión migratoria?
R: Fuerteventura es una isla abierta al mundo. Aquí conviven personas de más de un centenar de nacionalidades y eso nos ha convertido en una sociedad diversa, integradora y enriquecida por distintas culturas. Nuestra responsabilidad es favorecer esa convivencia desde la integración, facilitando que quienes llegan puedan formar parte de nuestra sociedad sin perder, al mismo tiempo, nuestra identidad y nuestras tradiciones.
Pero también vivimos muy de cerca esa otra realidad: la inmigración irregular a través de la Ruta Atlántica. Somos una de las puertas de entrada a Europa y vemos cada día el drama humanitario que supone que miles de personas arriesguen su vida en el mar buscando un futuro mejor. Por eso reclamamos al Estado una mayor implicación y más recursos. La atención humanitaria debe estar garantizada, pero también es imprescindible que las administraciones locales dispongamos de los medios necesarios para responder a una situación que supera nuestras competencias.
P: ¿Qué significa para usted ser la primera mujer al frente del Cabildo de Fuerteventura?
R: Supone, ante todo, un enorme honor y una gran responsabilidad. Es un honor porque representa el resultado del esfuerzo de muchas mujeres que, durante décadas, abrieron camino para que hoy otras podamos ocupar espacios de responsabilidad institucional.
Y también es una responsabilidad porque siento el compromiso de estar a la altura de todas esas mujeres que lucharon por la igualdad de oportunidades. Espero que, dentro de unos años, deje de ser noticia que una mujer ocupe la Presidencia de un Cabildo y pase a ser algo completamente normal.
P: ¿Qué retos encontró en materia de igualdad cuando llegó a la presidencia y qué avances destacaría desde que prometió el cargo?
R: En el propio Cabildo existe una importante presencia femenina en puestos de responsabilidad. Muchas de las áreas con mayor peso en la gestión están dirigidas por mujeres y eso demuestra que el talento no entiende de género.
Sin embargo, todavía existen desigualdades que debemos seguir corrigiendo. La experiencia demuestra que, en muchas ocasiones, una mujer sigue teniendo que esforzarse más para que se valore su trabajo o para que su voz tenga el mismo reconocimiento.

Por eso es importante seguir avanzando, no solo mediante políticas de igualdad, sino también consolidando una cultura basada en las oportunidades y el respeto.
P: ¿Ha tenido que superar muchas barreras por el hecho de ser mujer?
R: He tenido la suerte de desarrollar la mayor parte de mi trayectoria profesional en el ámbito educativo, un entorno donde siempre encontré oportunidades para asumir responsabilidades, primero como docente y después como directora de un centro educativo.
Sin embargo, en la política la realidad es distinta. Todavía existen determinados prejuicios y, en muchas ocasiones, una mujer tiene que demostrar mucho más para obtener el mismo reconocimiento. Afortunadamente esa realidad va cambiando, pero todavía queda camino por recorrer. Lo importante es seguir avanzando para que las futuras generaciones encuentren menos barreras de las que encontraron quienes nos precedieron.
P: ¿Qué avances deben consolidarse en Fuerteventura en materia de igualdad durante la próxima década?
R: La igualdad debe seguir avanzando en todos los ámbitos, pero especialmente allí donde todavía existe una menor presencia femenina en los espacios de decisión, tanto en el mundo empresarial como en determinados sectores profesionales o institucionales.
También debemos seguir trabajando para reducir definitivamente la brecha salarial, mejorar la conciliación entre la vida laboral y familiar y favorecer la corresponsabilidad, porque la igualdad no puede recaer únicamente sobre las mujeres.
Y hay un aspecto fundamental: la educación. La igualdad se construye desde la infancia, fomentando valores de respeto, igualdad de oportunidades y libertad para que cada persona pueda desarrollar su proyecto de vida sin condicionantes por razón de género.
Por eso es tan importante evitar que ciertos grupos de la extrema derecha, que nos hace retroceder en derechos, tengan cabida en la administración pública.
P: ¿Qué legado espera dejar como presidenta del Cabildo?
R: Me gustaría que el legado fuera una Fuerteventura más preparada para afrontar el futuro. Una isla con unos servicios públicos más sólidos, con un sistema de abastecimiento de agua más fiable, con más oportunidades para acceder a una vivienda, con una mejor atención a las personas mayores y dependientes y con un territorio mejor protegido.
Pero, sobre todo, me gustaría que la ciudadanía sintiera que durante estos años el Cabildo estuvo centrado en resolver los problemas reales de la gente. Gobernar consiste precisamente en eso: mejorar la vida de quienes viven aquí, tomar decisiones pensando en el interés general y dejar una isla mejor de la que encontramos.
Si al finalizar esta etapa Fuerteventura es una isla más fuerte, más cohesionada, más sostenible y con más oportunidades para las generaciones futuras, sentiré que el esfuerzo habrá merecido la pena.
P: ¿Cómo afronta las elecciones de mayo?
R: Con absoluta tranquilidad. En estos momentos mi prioridad sigue siendo gobernar y culminar los proyectos que tenemos en marcha.
Quedan todavía meses de legislatura y hay mucho trabajo por hacer. Mi responsabilidad es mantener el mismo nivel de dedicación hasta el último día. Cuando llegue el momento, será la ciudadanía quien valore la gestión realizada y decida qué futuro quiere para la isla. Siempre he entendido la política como un servicio público y esa sigue siendo mi única preocupación.
P: ¿Qué lectura hace de la situación política nacional?
R: Creo que la ciudadanía espera de la política algo muy sencillo: que sirva para resolver problemas. Sin embargo, muchas veces el debate nacional acaba monopolizado por la confrontación permanente, los bloqueos institucionales o cuestiones que poco tienen que ver con las preocupaciones del día a día.
España necesita recuperar una cultura del acuerdo. La capacidad de dialogar y alcanzar consensos es imprescindible para sacar adelante reformas importantes y ofrecer estabilidad a las administraciones y a la sociedad. La dificultad para aprobar iniciativas clave, como los Presupuestos Generales del Estado, genera incertidumbre y acaba afectando también a comunidades autónomas, cabildos y ayuntamientos.
Desde Canarias siempre hemos defendido otra forma de hacer política. El llamado “modo canario” demuestra que, pese a las diferencias, es posible llegar a acuerdos cuando se pone por delante el interés de la ciudadanía. Creo que ese espíritu debería inspirar también la política nacional.
P: ¿Cree que el Gobierno agotará la legislatura?
R: No me corresponde hacer ese análisis. Esa decisión dependerá del propio Gobierno y de la capacidad que tenga para mantener los apoyos parlamentarios.
Lo que sí deseo es que España tenga estabilidad institucional, porque esa estabilidad es necesaria para que las administraciones podamos planificar, ejecutar inversiones y ofrecer respuestas a la población con mayor seguridad.
P: ¿Cómo afecta a Fuerteventura que no haya Presupuestos Generales del Estado?
R: Nos afecta porque retrasa o dificulta la financiación de actuaciones e inversiones que son fundamentales para una isla como Fuerteventura. Hablamos del convenio de carreteras, obras hidráulicas, actuaciones en la costa, movilidad o de otros compromisos que corresponden al Estado y que necesitan un respaldo presupuestario para poder ejecutarse con normalidad.
Pero, además, tiene una consecuencia muy importante: cuando esa financiación no llega o se retrasa, las administraciones más cercanas a la ciudadanía, como los cabildos, nos vemos obligadas a asumir con recursos propios gastos que deberían estar financiados por el Estado. Un ejemplo claro es la gratuidad del transporte público, donde hemos tenido que adelantar fondos para garantizar que los ciudadanos sigan disfrutando del servicio mientras llega la financiación comprometida. Ese esfuerzo económico reduce nuestra capacidad para destinar recursos a competencias propias del Cabildo, como las carreteras insulares, las políticas sociales, la vivienda, la cultura o el deporte.
Por eso necesitamos unos Presupuestos Generales del Estado actualizados y una financiación estable. No es una cuestión política; es una cuestión de responsabilidad. Una isla que ha experimentado el mayor crecimiento poblacional de Canarias necesita que el Estado pueda planificar y ejecutar las inversiones comprometidas, sin trasladar esa carga económica a las administraciones insulares y, en última instancia, a la ciudadanía.
P: ¿Qué tal es la interlocución con el Gobierno central?
R: Siempre hemos actuado con lealtad institucional y con voluntad de diálogo, porque creemos que esa es la forma en la que deben relacionarse las administraciones. Pero la realidad es que, en demasiadas ocasiones, nuestras reivindicaciones quedan sin respuesta o reciben contestaciones que se limitan a justificar la situación, sin aportar una solución al problema que planteamos.
Con demasiada frecuencia tenemos que recordar al Estado cuáles son sus propias competencias y sus propios compromisos con Fuerteventura. Creo que, desde el centro de Madrid, no siempre se comprende la realidad de Canarias y, especialmente, la de una isla como la nuestra. Problemas que aquí son prioritarios muchas veces no reciben la importancia que merecen porque se analizan desde una perspectiva muy alejada.
Nosotros no vamos a Madrid a pedir privilegios. Vamos a exigir que el Estado cumpla con Fuerteventura. Lo hemos hecho reclamando la recuperación de la conexión marítima directa con la Península, exigiendo una mayor implicación ante el fenómeno migratorio, reclamando inversiones comprometidas para la isla o defendiendo una financiación adecuada para servicios cuya responsabilidad corresponde al propio Estado.
Lo único que pedimos es igualdad de trato. Que Fuerteventura reciba la misma atención, el mismo compromiso y el mismo nivel de cumplimiento que cualquier otro territorio de España. Mi obligación como presidenta no es conformarme con una respuesta administrativa; es conseguir soluciones para la población majorera. Y mientras esas soluciones no lleguen, seguiremos reivindicándolas con firmeza allí donde sea necesario.

