Cada vez más incómodos, en público y en privado. Desde PNV hasta ERC pasando por Junts, prácticamente todos los aliados parlamentarios de Pedro Sánchez le empujan para que convoque elecciones generales. “¿Para qué aguantar más?”, se preguntaban algunos, el mismo día que José Luis Rodríguez Zapatero declaraba en la Audiencia Nacional acusado de siete delitos. Eso sí, de momento, siguen considerando una línea roja apoyar una moción de censura del PP.
La portavoz del PNV, Maribel Vaquero, fue quien puso fecha de caducidad a Sánchez: o presenta unos Presupuestos Generales del Estado y consigue el apoyo para aprobarlos o disuelve las Cortes Generales y convoca elecciones generales. “Señor Sánchez, estamos nadando en el último largo de la legislatura. Presente los Presupuestos, es su obligación. Pero si no consigue un acuerdo suficiente en esta Cámara, disuélvala y convoque elecciones”, le dijo en la sesión de control. En una comparecencia posterior, la portavoz reconoció que los casos de corrupción “condicionan la legislatura” y puso el foco en las explicaciones de Sánchez la próxima semana ante el pleno de la Cámara Baja.

De esta manera, el PNV limita en el tiempo su apoyo a Moncloa, que ha fechado en los meses de octubre y noviembre el debate de enmiendas a la totalidad de los Presupuestos. Será el primer test para el Ejecutivo, previo a la votación de la senda de gasto, para saber si Moncloa cuenta o no con apoyos.
Desde ERC, Gabriel Rufián avisó de que “aguantar sin contenido no tiene ningún sentido” y exigió “dotar de contenido” la legislatura. En ERC reconocen, de fondo, que no dejan de apoyar al Gobierno porque la alternativa es la derecha. “Hasta que el PSOE me lo ponga muy difícil y me lo va a poner muy difícil, voy a hacer todo lo posible porque no gobiernen”, avisó el portavoz.

Hasta Sumar, socio de Gobierno de Sánchez, mostró su lejanía con el Ejecutivo al saltarse el guion oficial de defender la inocencia de Zapatero. La portavoz, Verónica Barbero, tildó de “insuficientes” las explicaciones del expresidente y pidió “un poquito más” que una declaración por escrito.
Junts, un paso por delante
Pero, sin duda, el punto de inflexión lo marcó Junts ya el martes, al instar a Sánchez a disolver las Cortes y convocar elecciones a través de una moción a consecuencia de interpelación a Carlos Cuerpo promovida por el PP. Un movimiento vetado por la Mesa del Congreso en la que tiene mayoría PSOE y Sumar.
Los de Carles Puigdemont no se amilanaron, y volvieron a exigir a Sánchez elecciones. “Es un Gobierno sin capacidad; incapaz de aprobar Presupuestos, incapaz de generar ilusión o expectativas en los ciudadanos e incapaz de mejorar la vida de la gente”, avisó el diputado independentista Josep Maria Cruset Domènech. “Esta legislatura está muerta”, dijo, para después avisar de que cualquier cosa que “no sea convocar elecciones” será “engañar a la gente”.

En el Ejecutivo, sin embargo, no se sienten interpelados por los nuevos toques de atención de los socios. “Lo que ha dicho es que se abre a negociar los presupuestos”, contestan en Moncloa. “Partido a partido”, recetan, ante las curvas a las que se enfrentan.
Sin visos de moción
Pese a que los socios reclaman con más o menos contundencia elecciones al Gobierno, la legislatura ha entrado en un punto muerto ya que ninguno de ellos está dispuesto a apoyar una moción de censura del Partido Popular. Ni aunque sea instrumental, esto es para convocar elecciones. Como avanzó Artículo14, Junts exige al PP un “candidato de paja” para dar sus siete votos al PP en una moción de censura. Un extremo que los populares, de momento, no contemplan en absoluto.
Aunque ven a los socios “más distanciados” del presidente, en Génova no detectan movimientos que a priori les indique que estarían dispuestos a apoyar una moción de censura. “No vemos un acercamiento al PP”, aseguran las fuentes consultadas. Si bien, no rechazan que se estén produciendo contactos discretos, específicamente con Junts.
Eso sí, la línea roja que marca Feijóo sigue siendo la misma: no registrar una moción si no cuenta con los apoyos necesarios para sacarla adelante. “Si alguien quiere elecciones o se lo pide a Sánchez o le pide a Feijóo que lo haga”, enfatizan en su entorno. Y mientras tanto, la ofensiva de los populares contra dichos socios sigue siendo voraz pese a que necesita de sus votos para una moción. “¿Cuánta mierda más está dispuesta a tragar?”, le preguntó la portavoz del PP, Ester Muñoz, a Gabriel Rufián en el pleno.

