Las fuerzas de seguridad marroquíes desplegaron durante la madrugada de ayer un amplio dispositivo para impedir una nueva entrada masiva en Ceuta, después de la convocatoria difundida a través de las redes sociales para intentar alcanzar ayer el enclave español. Cientos de inmigrantes, en su mayoría subsaharianos, se habían concentrado en las inmediaciones de Castillejos, donde los agentes marroquíes han dispersado al grupo y han interceptado a alrededor de una treintena de personas.

El despliegue se extendió tanto por tierra como por mar, con controles en las principales carreteras de acceso a Castillejos, especialmente las procedentes de Tetuán y Tánger, además de la vigilancia de la zona fronteriza con drones y lanchas rápidas de la Marina Real marroquí. Algunos de los inmigrantes retenidos llevaban picos y otras herramientas que, según las fuentes de seguridad marroquíes citadas por Efe, podrían haber sido utilizadas para tratar de superar la valla fronteriza.
El centro de Castillejos ha permanecido en calma durante la mañana, aunque con una fuerte presencia policial y controles en los accesos. Los grupos de inmigrantes permanecían vigilados en las zonas próximas a la ciudad.

Fuentes militares consultadas por Artículo14 que calificaron el dispositivo marroquí de “paripé” y cuestionan la imagen de control absoluto que Rabat pretende proyectar. Según estas fuentes, Marruecos estaría tratando de escenificar una respuesta contundente ante la presión migratoria, con el empleo incluso de fumígenos para dispersar a los grupos concentrados en las inmediaciones de la frontera.
Dichas fuentes ponen el foco en lo ocurrido durante la avalancha de los pasados 30 de julio. Consideran que la actual demostración de fuerza contrasta con la magnitud de aquella entrada evidenciando que no actuaron entonces con la misma intensidad que están mostrando ahora.

Movimientos a la Península
Mientras Marruecos trata de impedir que se repita aquella escena, el movimiento migratorio en Ceuta está adquiriendo además una nueva dimensión: la salida clandestina de quienes ya han conseguido acceder a la ciudad autónoma. Fuentes de la Guardia Civil consultadas por este medio aseguran que se están produciendo ya “muchos intentos para pasar de Ceuta a Algeciras”. “Todos los días se están cogiendo gente”, explican las mismas fuentes que destacan cómo los migrantes buscan distintas vías para abandonar la ciudad y alcanzar la Península.

En los últimos días, además, se han producido detenciones por resistencia a la autoridad y desobediencia durante estos intentos de salida. La Guardia Civil ha detectado también casos en los que algunas personas han tratado de hacerse pasar por trabajadores de las navieras para acceder a los barcos con destino a Algeciras. Para ello, según las mismas fuentes, algunos migrantes habrían llegado a sustraer prendas o uniformes utilizados por personal de las compañías marítimas con el objetivo de superar los controles y embarcar sin levantar sospechas.

Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y los militares destacados en la zona lamentan que vengan desde Madrid a hablar de “normalidad” en una ciudad que sigue desbordada y donde la la población tiene miedo a salir a la calle porque los migrantes deambulan por las calles en grupo y se han producido ya varias violaciones de menores.
A un lado y otro de la frontera, el paisaje de la crisis sigue siendo distinto. En Castillejos, Marruecos trata de proyectar el control de una frontera que hace quince días no blindó. En Ceuta, dos semanas después de la avalancha, quienes están sobre el terreno trasladan una sensación muy diferente: la emergencia no ha terminado, aunque ya no tenga, al menos por ahora, la forma de una nueva multitud intentando cruzar la valla.

