La frontera del Tarajal permanece abierta de par en par. Lo hace desde el tercer día de la crisis migratoria que ha desbordado Ceuta con el objetivo de facilitar la salida voluntaria hacia Marruecos de quienes quieran regresar. Al otro lado, sin embargo, en Castillejos, todavía son numerosos los migrantes que aguardan a la espera de poder entrar en la ciudad autónoma.
Es la imagen de una crisis que, pese al regreso de decenas de miles de personas a Marruecos, todavía no ha terminado. La presión se mantiene en los alrededores de la frontera y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado han reforzado el dispositivo ante la posibilidad de nuevos movimientos. En redes sociales circulan además llamamientos para intentar acceder a Ceuta este 15 de agosto, coincidiendo con la festividad de la Asunción, día festivo en la ciudad autónoma.

Ante el temor a un nuevo intento de entrada, España y Marruecos han reforzado sus dispositivos en la frontera. Marruecos ha desplegado cientos de policías y militares en la zona de Castillejos y ha instalado nuevas concertinas y alambradas en distintos puntos del perímetro fronterizo, después hace unos días Artículo 14 advirtiera de la retirada de las barreras en Benzú.
España, por su parte, ha incrementado el número de efectivos y mantiene desplegados a policías, guardias civiles y militares en Ceuta. La Guardia Civil ha llegado además a suspender las vacaciones y permisos de sus agentes destinados en las ciudades autónomas para garantizar la operatividad del dispositivo. Sin embargo, agentes consultados lamentan que el refuerzo haya sido “más gente para tramitar asilos en lugar de denegar todos lo que se presenten en la ciudad” lo que consideran un peligroso “efecto llamada”.

Concentración en Castillejos
En Castillejos se mantiene una importante concentración de personas después de que, dos semanas después de la avalancha, se haya constatado que más de 8.000 migrantes continúan en las calles de Ceuta. Una imagen que, unida a la difusión de la crisis en redes sociales y a las noticias sobre la situación en la ciudad, estaría alimentando las expectativas de quienes todavía esperan poder cruzar.
Mientras tanto, en Ceuta permanecen grupos de migrantes que no han regresado a Marruecos y que genera gran preocupación entre las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

Guardias civiles y policías consultados sobre el terreno aseguran a Artículo14 que entre las personas que permanecen en la ciudad hay un significativo número que tendrían antecedentes o asuntos pendientes con la Justicia marroquí y precisamente son los que no van a volver a Marruecos. “Ninguno con antecedentes ha querido volver a su país”. Y es que, cuando se producen detenciones han podido constatar que muchos de ellos ya acumulan antecedentes.
Las mismas fuentes advierten de que muchos de los que han cruzado la frontera no son necesariamente personas vulnerables o incapaces de desenvolverse por sí mismas, sino que son grupos formados mayoritariamente por jóvenes. “Los que se están quedando no son precisamente indefensos”, explican.
Otro describe la situación con una frase especialmente gráfica: “Es gente muy joven, físicamente perfecta. Las situación es preocupante y no la quieren ver”.

66 reclusos “perdonados”
El pasado 29 de julio, un día antes del Día del Trono -el día que aprovecharon los migrantes para acometer la avalancha-, el rey Mohamed VI concedió 1.788 indultos, según informó el Ministerio de Justicia marroquí. La medida supuso la salida de prisión de nueve reclusos y dejó sin efecto para otros 57 la posibilidad de volver a prisión por las penas que tenían pendientes, una tradición que se hace todos los años y que es conocida como el “derecho de perdón”.
La situación es más crítica a medida que pasan los días por el cansancio de los migrantes a los que prometieron, según han asegurado a este medio “casa, trabajo y comida nada más cruzar” la frontera. De hecho, los subsaharianos preguntan sin cesar cuańto tiempo falta para que les admitan en el CETI que lleva desbordado desde hace tiempo.

La Cruz Roja reparte por la tarde 4.000 comidas en la playa del Trampolín donde se concentran campamentos de subsaharianos que han construido con ramas y cartones vivacs improvisados. Allí hacen fuego, otros custodian barreños de agua para lavarse y en otro punto se repiten las colas pero, en esta ocasión esperando pasar el triaje médico de voluntarios médicos recién salidos de sus guardias.

La tensión va aumentando a medida que pasan los días. Al menos diez miembros de la UIP, desplegados por la playa, custodian a 4.000 migrantes mientras recogen sus comidas, sin contar con todos los que hay por la playa.
Policías consultados alertan de las numerosas peleas que se producen a diario. “Algunos tienen armas blancas”, subrayan y son ya varios los caso que han llegado a las urgencias del único hospital que hay en la ciudad autónoma con cortes por apuñalamiento. Hay muchos barrios periféricos en los que la situación se está volviendo “insostenible”. De hecho, los vecinos se defienden como pueden y fotografían a quien les ha intentado robar en reiteradas ocasiones para estar alerta.

