Moreno cedió ante Vox para cerrar el pacto cuanto antes: “No había otra salida”

Moreno acepta la “prioridad nacional” y evita tres consejeros de Vox a cambio de una súper vicepresidencia. "Es la comunidad donde menos peso tienen", defienden en su equipo

El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, saluda a su nuevo vicepresidente, Manuel Gavira
El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, saluda a su nuevo vicepresidente, Manuel Gavira

No ha sido un pacto fácil. Sobre todo porque no entraba en los planes de Juanma Moreno tener que pactar con Vox. El presidente de Andalucía ansiaba revalidar su mayoría absoluta y gobernar en solitario. Pero en la noche electoral se quedó a dos escaños y eso le obligó a hacer frente al “lío” que ya vaticinó en campaña. Al final, “se come” la prioridad nacional y también a un Manuel Gavira convertido en vicepresidente con amplias competencias. “No había otra salida”, constatan en el entorno del presidente de Andalucía. “El pacto es sensato”, defienden en su entorno.

El pasado 17 de mayo, las urnas arrojaron un resultado innegable: Moreno tenía que entenderse con Vox al igual que hicieron antes sus compañeros de Extremadura, Aragón y Castilla y León. Y lo primero fue hacerse a la idea. “Estaba muy tocado, todos lo estábamos”, reconocen distintos dirigentes populares que trataron con él durante esos días. Moreno dejó pasar 23 días hasta que “tomó conciencia” y pasó a liderar las negociaciones con Vox.

El presidente de Andalucía, Juanma Moreno firma su acuerdo de gobierno con su nuevo vicepresidente, de Vox, Manuel Gavira
Juanma Moreno firma su acuerdo de gobierno con su nuevo vicepresidente, de Vox, Manuel Gavira

“Hemos tenido que hacer un esfuerzo de aproximación”, reconocía este jueves Moreno, tras firmar el pacto de gobierno. “No se llega aquí de manera sencilla”, admitía. Pero el presidente tenía claro que el acuerdo “debía llegar este jueves”, antes de la segunda votación de investidura, según interlocutores directos consultados por este periódico. “Alargarlo podía tener dificultades añadidas”, resumen las fuentes consultadas.

La discreción ha sido la máxima que ha guiado el pacto. En ocasiones, ni en su equipo más cercano tenían la información actualizada de los avances. “Quien filtre está cesado”, avisó internamente Moreno. Génova también quedó al margen. A diferencia del resto de comunidades, no ha intervenido en las conversaciones. “No han tocado ni una coma” del acuerdo.

Moreno pidió autonomía total a Alberto Núñez Feijóo en las negociaciones, y éste aceptó sin reservas. Eso sí, Moreno le ha informado directamente y puntualmente. Sin ir más lejos, horas antes de firmar el acuerdo, mantuvieron una conversación. “La interlocución ha sido permanente”, aseguran.

Fue la semana pasada cuando Juanma Moreno decidió activar el reloj electoral y presentarse a la investidura como método de presión. “Se ha tirado a la piscina y veremos si hay agua”, decían en su núcleo duro. Desde las elecciones se produjeron, al menos, tres reuniones presenciales y muchas llamadas y contactos informales. Los equipos negociadores han intercambiado varios documentos para cerrar el pacto programático. “Hay que dejarse plumas en la gatera. Ambas partes tenemos que ceder”, se trasladó a Vox.

El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, saluda a su nuevo vicepresidente, Manuel Gavira
Vox

Especialmente intenso en las negociaciones fue este último fin de semana. El domingo, ya se había cerrado el 85% del pacto programático y la prioridad nacional estaba en los bocetos de acuerdo a los que tuvo acceso este periódico. Fue en ese momento cuando Vox trasladó que había decidido entrar en el Gobierno tras superar su propio debate interno. “No descartamos que entren”, abrían la puerta en el PP. “No queda otra”.

Moreno perdió la primera votación de investidura el martes mientras seguían las negociaciones. “Hay esperanza”, proclamaron de cara a jueves. Y acabó llegando la fumata blanca a pocas horas de que los diputados votaran por segunda vez.

Además de asumir la prioridad nacional, Moreno cedió e incluyó medidas de rechazo a la inmigración ilegal en los mismos términos que María Guardiola, Jorge Azcón o Alfonso Fernández Mañueco. Aun así, una vez firmado el pacto, Moreno buscó descafeinar lo pactado. “Es arraigo”, contestó. “Un principio que ya se aplicaba”, añadió incómodo ante los periodistas.

El poder de Vox

El peso de Vox en el Gobierno fue objeto de una larga discusión. En un primer momento, Moreno intentó evitar su entrada ofreciendo cargos intermedios, un puesto en la mesa del Parlamento y un senador autonómico. Pero Abascal dijo que “las ideas de Vox tenían que estar en el Gobierno”.

Según ha podido saber Artículo14, Vox exigió entonces las carteras de Agricultura, Familia y Medio Ambiente, una con rango de vicepresidencia. Finalmente, la representación del socio minoritario se traduce en una vicepresidencia con una consejería todopoderosa que engloba cuatro responsabilidades de gobierno: Turismo, Desregulación, Justicia y Administración Local. Además, el PP también cede la vicepresidencia del Parlamento andaluz y un senador por designación autonómica.

En el equipo de Moreno limitan ese poder de su nuevo socio de gobierno. “Es la comunidad donde menos peso tienen”, es el pacto “más rápido y más barato para el PP”, aseguran a este diario las citadas fuentes. “Estamos muy muy contentos”, rematan.

El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, saluda a su nuevo vicepresidente, Manuel Gavira

Logrado el pacto, Vox prometió lealtad tras firmar un acuerdo programático de 150 medidas, idéntico al firmado ya por el resto de sus compañeros. De hecho, según ha podido saber este periódico, Abascal ha dado orden a los suyos de cerrar filas con Moreno y evitar que sus portavoces vendan una victoria en la negociación. “Ha sido sensato”, dicen en su entorno.

Como resumen, algunos dirigentes de Vox constataron que Moreno ya es “un barón más”, en línea con Guardiola o Mañueco. También se sugiere en algunas estructuras del PP en otras regiones. “Solo queda Ayuso con mayoría… y por ahora”, advierten. Desde Génova se felicitaron por el pacto. “Somos aliados naturales”, constatan, mientras aseguran que cierran el ciclo electoral “más fuertes y reforzados” para “volver a medirse con el sanchismo”.

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