Crisis migratoria

“Muchos quieren ser Lamine Yamal”: la Policía identifica a contrarreloj a los menores llegados a Ceuta

Los agentes realizan un primer triaje para detectar los casos más vulnerables y advierten del problema a la hora de registrarles

Decenas de menores que entraron irregularmente en Ceuta el pasado 30 de julio .
Decenas de menores que entraron irregularmente en Ceuta.
EFE/Reduan

Nombre. Apellido. Fecha de nacimiento. Son las primeras piezas de identidad que acompañan a los más de 1.000 menores marroquíes que cruzaron la frontera a Ceuta el pasado 30 de julio. Llegan cansados, empapados, algunos en silencio; otros celebran haber alcanzado la ciudad autónoma. También los hay que, apenas unas horas después, rompen a llorar al descubrir que nada es como habían imaginado. “Quiero estar con mi madre“, repetía uno de ellos mientras señalaba hacia la frontera que acababa de dejar atrás.

Antes de que pasen al sistema de protección, la Policía Nacional debe ordenar esas historias dispersas en medio de un flujo de llegadas que no da tregua. En una sala improvisada, agentes y menores se sientan frente a frente para iniciar un proceso discreto pero decisivo: poner nombre, el correcto, a cada rostro.

Vista de la entrada ilegal a nado en Ceuta de menores migrantes marroquíes y argelinos.
Vista de la entrada ilegal a nado en Ceuta de migrantes marroquíes y argelinos este jueves
EFE/ Reduan Dris

Ese primer contacto, breve y a menudo tenso, es el punto de partida de un recorrido que marcará los días siguientes de cada uno de ellos.

Mientras el debate político gira en torno al reparto de estos menores y adolescentes entre las comunidades autónomas, lejos de ese foco los agentes afrontan otra prioridad: identificar con precisión quién es cada uno de ellos. Los agentes recogen los datos de filiación de cada menor y los incorporan a la base de datos policial de menores extranjeros no acompañados. Al mismo tiempo, realizan un primer triaje para detectar los casos más vulnerables y priorizar su atención antes de que queden bajo la tutela de la Ciudad Autónoma. Los más pequeños, quienes presentan problemas de salud o las niñas que viajan solas forman parte de los perfiles que los agentes tratan de detectar cuanto antes para activar los mecanismos de protección correspondientes.

Imagen de un menor llegando a Ceuta tras nadar desde Marruecos.

Problemas en la filiación

Una vez comprobado que se trata de un menor de edad, en este caso filian a los que no hay duda, la función de la Policía Nacional concluye y estos menores pasa a disposición de los servicios de protección. Sin embargo, ese registro inicial, que sobre el papel podría parecer un mero trámite administrativo, encierra una de las principales dificultades a las que se enfrentan los agentes. Fuentes policiales consultadas por Artículo14 explican que algunos menores facilitan unos datos durante la primera identificación y, posteriormente, vuelven a proporcionar otros distintos. “No es que desaparezcan cuando llegan a la Península”, precisan las mismas fuentes. “Lo que ocurre es que, en ocasiones, vuelven a identificarse con otro nombre o con otros apellidos, lo que puede hacer que una misma persona figure varias veces en los registros”.

Migrantes y menores en las naves del Tarajal a la espera de ser realojados, este jueves. El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, ha expresado este jueves su confianza absoluta en que las Fuerzas de Seguridad, que investigan una convocatoria en redes sociales en Marruecos para realizar una nueva entrada masiva en la ciudad, y el Ejército eviten que se repita lo ocurrido hace una semana. EFE/ Reduan Dris Regragui
Mujeres y menores en las naves del Tarajal a la espera de ser realojados.
Efe

Según explican, esta circunstancia no es nueva y lleva años produciéndose, aunque cada vez resulta menos frecuente gracias a la mejora de los sistemas de identificación y al intercambio de información entre administraciones. Aun así, fijar correctamente la identidad desde el primer momento sigue siendo una prioridad, ya que ese primer registro acompañará al menor durante todo el proceso de protección y, en su caso, durante su posterior traslado a la Península.

En los casos en los que existen dudas sobre la edad real del menor, se recurre a pruebas médicas como la radiografía de la muñeca o la radiografía dental, un procedimiento habitual en España desde hace años para determinar si se trata efectivamente de un menor de edad.

Menores que entraron irregularmente en Ceuta se acumulan desde primeras horas de este viernes a las puertas de la Jefatura Superior de Policía de la ciudad para ser identificados.
Decenas de menores que entraron irregularmente en Ceuta ayer, a las puertas de la Jefatura Superior de Policía de la ciudad para ser identificados.
EFE/Reduan

De Cristiano Ronaldo a Lamine Yamal

La evolución del fenómeno migratorio también se aprecia en otro detalle que llama la atención de quienes llevan años trabajando en Ceuta. Entre la población de Ceuta se preguntan: “¿Por qué no hay largas colas de padres al otro lado de la frontera reclamando a sus hijos?”. 

Las fuentes consultadas explican que sí existen familias marroquíes que están intentando localizar a algunos de los menores, pero la situación dista mucho de la vivida durante la crisis migratoria de mayo de 2021. Entonces, numerosos progenitores acudieron desesperados a buscarlos después de reconocerlos en las imágenes difundidas por los medios de comunicación. Muchos ni siquiera sabían que sus hijos habían cruzado la frontera.

Menores durmiendo en las calles de Ceuta.
Decenas de autobuses trasladaron desde primeras horas del sábado a distintos puntos del país a cientos de migrantes que se encontraban en la localidad marroquí de Fnideq.
EFE/ Mohamed Siali

Aquella avalancha estuvo acompañada por rumores y falsas promesas que corrieron como la pólvora entre los menores de las localidades próximas a la frontera. Uno de los bulos más extendidos aseguraba que en Ceuta podrían conocer a Cristiano Ronaldo, lo que llevó a muchos niños a cruzar convencidos de que el futbolista disputaría un partido en la ciudad autónoma. Otros creyeron que iban de excursión o incluso que en España podrían curarse enfermedades como la diabetes.

Cinco años después, las fuentes policiales describen un escenario diferente. “Muchos quieren ser Lamine Yamal o Mbappé“, resumen. Según explican, esa es una de las confesiones que hacen muchos adolescentes. Ya no cruzan atraídos por la posibilidad de conocer a una estrella del fútbol, sino que “creen que España les ofrecerá las oportunidades que simbolizan estos futbolistas, subrayan.

Miles de jóvenes marroquíes llegaron este jueves a la frontera entre Castillejos (Marruecos) y Ceuta para tratar de cruzar la valla que separa las dos ciudades.
Policías nacionales ante la avalancha de inmigrantes llegados a nado a Ceuta.
EFE

Las mismas fuentes reconocen que esa expectativa rara vez se corresponde con la realidad que encuentran al llegar. Tras el cruce comienza un largo procedimiento administrativo y, para muchos, la entrada en un sistema de protección que vuelve a estar al límite de su capacidad.

La Delegación del Gobierno en Ceuta y la Guardia Civil han puesto en marcha una oficina específica para atender a los familiares de las personas fallecidas y desaparecidas donde, por el momento, se han recogido 32 denuncias. 

Las niñas, las más vulnerables

Si identificar correctamente a cada menor ya supone un reto, la prioridad aumenta cuando se trata de niñas que cruzan solas la frontera. Los agentes las consideran uno de los perfiles de mayor vulnerabilidad y tratan de localizarlas desde el primer momento para activar cuanto antes los mecanismos de protección.

Esa preocupación se ha visto reforzada tras la denuncia realizada por el sindicato Jupol, que aseguró que una menor marroquí llegada durante la última entrada masiva habría sido víctima de una violación por parte de un grupo de compatriotas. Los hechos han vuelto a poner el foco sobre los riesgos a los que se enfrentan durante la ruta migratoria y también una vez alcanzan territorio español.

Sin embargo, al menos serían diez las menores marroquíes que han declarado ante las autoridades haber sufrido agresiones sexuales por parte de otros jóvenes que viajaban con ellas. En todos esos casos se activó el protocolo específico para víctimas de violencia sexual, especialmente por tratarse de menores de edad. Las menores, con una edad que ronda los 14 años acudieron a los hospitales para comunicar que fueron agredidas. Según fuentes consultadas los hechos se habrían producido en zonas menos accesibles de la ciudad autónoma como las naves abandonadas o las zonas de monte donde se habrían refugiado para evitar volver a Marruecos. Otras agresiones se han evitado por la presencia de agentes fuera de servicio, la presencia policial o incluso vecinos de Ceuta.

Un agente de policía prestando servicio en las calles de Ceuta.
Migrantes en las inmediaciones del CETI.
EFE/Reduán

Menores no marroquíes

En paralelo, las fuentes consultadas distinguen otro perfil especialmente complejo: el de los menores procedentes del monte Gurugú, en las inmediaciones de Nador. Muchos llevan meses, e incluso años, sobreviviendo fuera de sus hogares antes de intentar llegar a España, lo que dificulta una eventual reunificación familiar y complica cualquier proceso de retorno pues no son marroquíes sino subsaharianos. 

Crisis migratoria en Ceuta - Política
Una fotografía de la reciente crisis migratoria vivida en Ceuta.
RTVE

¿Por qué no pueden ser devueltos de inmediato?

La identificación de cada menor resulta determinante también por otra razón: cualquier eventual retorno debe tramitarse de forma individualizada. La legislación española y los compromisos internacionales en materia de protección de la infancia obligan a valorar cada caso por separado y a garantizar que cualquier decisión responda al interés superior del menor.

Eso implica comprobar su identidad, determinar si existen familiares que puedan hacerse cargo de él y evaluar cuáles serían las condiciones de su regreso. No basta con haber cruzado la frontera de forma irregular para acordar una devolución inmediata.

Mientras ese proceso se desarrolla, los menores permanecen bajo la tutela del sistema de protección. Una realidad que explica por qué la presión sobre Ceuta no termina cuando cesan las entradas, sino que continúa durante semanas o incluso meses, mientras se decide el futuro de cada uno de ellos.

 

 

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