El desalojo del asentamiento del Trampolín ha vaciado la playa, pero no ha puesto punto final a la presión migratoria que vive Ceuta desde hace más de dos meses. Policías alertan de que parte de las personas que permanecían en el asentamiento se están desplazando ahora hacia montes, barriadas y viviendas para evitar ser identificadas, lo que, según los agentes, hace que el fenómeno sea “menos visible y policialmente mucho más complejo”.
El operativo desplegado para acabar con el asentamiento permitió sacar de la playa a cientos de migrantes y trasladarlos en autobuses hasta los Centros de Atención Temporal de Extranjeros (CATE), donde podían ser identificados y quedar registrada su situación administrativa. Uno de los objetivos era concentrar a las personas que permanecían en el Trampolín en instalaciones policiales para proceder a su identificación y tramitar su situación con las garantías correspondientes.

Según las cifras difundidas en los últimos días, entre 800 y 1.100 personas habrían regresado voluntariamente a Marruecos después del desalojo. El sindicato policial SUP advierte de que el retorno voluntario puede reducir temporalmente la presión sobre la ciudad, pero no puede convertirse en la solución estructural a una situación que “continúa abierta”. “Una playa vacía no significa que el problema haya desaparecido”, subraya el SUP.
Los agentes destinados en Ceuta están detectando, según el sindicato, que algunas de las personas que permanecían en la zona se están desplazando hacia otros puntos de la ciudad y sus alrededores para evitar ser localizadas. Y es que la inmensa mayoría de las personas que llegaron a la ciudad autónoma desde el pasado 30 de julio son hombres en edad militar. Algunos, según han alertado en varias ocasiones fuentes policiales, acumulan delitos bien en España o en Marruecos e incluso algunos aseguran ser “desertores” del Ejército con el fin de acogerse a la protección internacional u homosexuales. Pero, según fuentes consultadas, no basta con declararlo sino que “tendrán que demostrarlo de alguna manera”.

La dispersión complica especialmente el trabajo policial. Frente a un asentamiento concentrado, que permite organizar un dispositivo y trasladar a las personas a los CATE, la presencia de migrantes en montes, barriadas o viviendas obliga a realizar labores de investigación y localización mucho más prolongadas.
“Pisos patera”
A este escenario se suma la proliferación de los denominados “pisos patera”. El SUP advierte de que hay alrededor de un centenar de posibles viviendas de estas características. El sindicato recuerda que actuar sobre estos inmuebles no es inmediato: cuando se trata de domicilios, los investigadores deben acreditar los indicios correspondientes y obtener, cuando legalmente sea necesario, la autorización judicial para acceder a ellos.
Por ello, el sindicato reclama que no se retiren los refuerzos desplegados en Ceuta tras el desmantelamiento del Trampolín y que se refuercen especialmente las unidades de Extranjería e investigación. El objetivo debe ser localizar e identificar a las personas que permanecen en la ciudad y resolver sus expedientes con todas las garantías legales, advierten desde el sindicato policial.

Policías desplazados
El incremento de efectivos durante las semanas de mayor presión migratoria ha puesto de manifiesto, según el sindicato, la insuficiente capacidad de alojamiento disponible para los policías que llegan desde otros puntos de España. Esto ha hecho que, incluso, algunos militares hayan llegado a ceder sus propias camas y camarotes para que los policías nacionales pudieran descansar. Desde el sindicato policial han agradecido “enormemente el compañerismo de nuestros militares”, pero recuerdan que “cualquier planificación de refuerzos debe contemplar desde el principio dónde van a alojarse los policías, cómo van a descansar y cómo se organizarán sus relevos”.

“Ceuta no necesita encadenar operaciones extraordinarias cada pocas semanas. Necesita un plan estable que permita identificar a quienes permanecen en la ciudad, resolver con agilidad su situación administrativa y garantizar efectivos, medios y condiciones dignas para los policías mientras dure esta situación”.
La advertencia del sindicato llega además en un momento especialmente relevante para la ciudad, pues el próximo 13 y 14 de octubre, los Reyes visitarán ambas ciudades autónomas. La presencia de Don Felipe y Doña Letizia vuelve a situar a Ceuta en el foco nacional después de semanas marcadas por la presión migratoria y el despliegue de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.
Fuentes policiales destacan que el gran dispositivo desplegado en torno al Trampolín ha terminado, pero no el trabajo policial, ya que los agentes siguen alerta ante posibles nuevos intentos de entrada y ante la gestión de los miles de migrantes que permanecen en Ceuta. “Si hubieran venido los Reyes el 15 de agosto lo mismo esto ya estaría solucionado”, lamentan agentes sobre el terreno cuando se les pregunta por la coincidencia de la limpieza de la Playa del Trampolín con la visita del monarca. Sin embargo, hay quien considera que es mera coincidencia pues las condiciones de insalubridad y la contaminación que se había detectado ya en el mar era insostenible.

