Abróchense los cinturones y prepárense para una larga campaña electoral que ya ha comenzado de la peor manera. Ha muerto Mari Carmen, el símbolo de los desahucios y la mujer que ha conseguido sacudir nuestra conciencia social. Estoy segura que nunca se pudo llegar a imaginar que al final de su vida acabaría desatando un seísmo social y político. Ha tenido un final muy triste porque esta mujer de 87 años no va a poder volver a la casa que la movilización social logró recuperar para ella. Mari Carmen representa a los 4005 desahucios que este país ha tenido durante el primer trimestre y a los 24.450 que hubo el año pasado. Dos semanas después de tener que abandonar su casa se va con el triunfo de haber removido una conciencia social. España ha cambiado en estas dos semanas y no es solo por el movimiento social que inunda las calles. Es la empatía y la conexión entre la anciana desahuciada y los jóvenes que se han movilizado por ella porque han visto en su caso un reflejo de un drama común. Ojalá no haya ningún desahucio más a ninguna persona vulnerable. Ojalá todas las formaciones sean capaces de respetar su muerte y no utilizarle en plena campaña electoral pero me temo que no esperan dos meses de alto voltaje con un nivel de confrontación entre dos bandos que se juegan la Moncloa y que va a superar lo que hemos vivido hasta ahora. Pedro Sánchez ha comenzado fuerte y en la declaración institucional de convocatoria electoral ha arremetido contra la “peor oposición que ha conocido nuestra historia democrática” en referencia a PP y a VOX. En el otro lado Isabel Díaz Ayuso que pide a los ciudadanos que ni se les ocurra votar por correo porque consideran que el Gobierno puede hacer una adulteración de los censos electorales igual que el líder de Vox, Santiago Abascal. La acusación es tan fuerte que debería de ir acompañado de pruebas o indicios que ninguno de los dos ha mostrado. Tenemos un problema mayúsculo si no confiamos en la limpieza de los resultados porque entonces no nos podemos fiar del proceso electoral y la democracia se rompe. Y golpear esta confianza forma parte de la estrategia del caos que ningún partido debería abonar sin pruebas. Eso si, si alguien puede recopilar datos que abunden esta teoría yo les animo a denunciar porque me encontrarían firme en la batalla de esclarecer la verdad.
La decisión de adelantar las elecciones me parece más que acertada. También se lo parece a la mayoría de las fuerzas políticas que tienen representación en el Parlamento, porque todos somos conscientes de la debilidad del Gobierno que se ha traducido durante meses en que ha sido incapaz de dar la vuelta al bloqueo parlamentario. Para mi la clave de la decisión tiene mucho que ver, incluso más que con la vivienda, con los meses difíciles que van a llegar en el plano económico. La inflación va a seguir al alza, los tipos van a seguir subiendo, y tampoco era creíble presentar unos presupuestos con esperanzas de aprobarlos después del portazo de Junts. Ahora El reto para Sánchez es convencer a su electorado de que tiene más que ofrecer que lo que ha ofrecido en los últimos 8 años. Por eso, en su comparecencia se detuvo en recordar los logros del Gobierno, para lanzar la idea de que, aunque queden problemas por resolver, se ha avanzado mucho. El desgaste del Gobierno es el principal obstáculo para movilizar a la izquierda que por otro lado es condición sine qua non si Sánchez quiere dar batalla. Al final la legislatura ha muerto en manos de quienes hicieron posible su nacimiento. Junts nunca ha mentido: apoyamos la investidura pero no garantizamos la legislatura. Y así ha sido. El bloque progresista se ha empeñado en tratar a los de Puigdemont como un socio más pero Junts ha sido siempre defensor de los propietarios y los empresarios. La decisión de Junts de tumbar los dos decretos de vivienda ha sido coherente con los intereses de su electorado y estrategicamente lógica ante la sangría que sufre Alianza Catalana.
Luego ha venido la convocatoria de huelga general por parte de CCOO y UGT por la crisis de la vivienda antes de que empiece la campaña electoral y la noticia de que Carles Puigdemont tiene la puerta abierta para regresar a España amnistiado. Y todo esto ha pasado durante las 48 horas posteriores al anuncio de convocatoria electoral. Respecto a la huelga del 11 de noviembre lo que más me ha sorprendido son las declaraciones de la exministra María Jesús Montero que ha llegado a afirmar que es una huelga a la oposición. Es decir lo que no han querido reconocer los sindicatos ante las preguntas de los periodistas lo confirma una de las “capitanas” del diseño de campaña de Sánchez. El derecho a una huelga general está reconocido en la Constitución y como tal hay que velar por él pero que sepa yo las huelgas generales se hacen contra el Gobierno de turno que está en el poder y no contra la oposición porque entonces alguien podría pensar que están dirigidas. El regreso de Puigdemont estaba previsto aunque es llamativo que todo coincida en el tiempo. Al final el prófugo regresa amnistiado y sin ningún tipo de intención de llevar a cabo acuerdos con el gobierno que le ha amnistiado. Los siete votos de Junts auparon a Pedro Sánchez a la presidencia del Gobierno y ahora los mismos siete votos son los que le hacen caer y convocar elecciones.
El riesgo que corre esta campaña es que amenaza con reducir las elecciones a un relato populista. Por un lado, los cómplices de los rentistas, los fondos buitre y los especuladores, y enfrente los partidos que protegen a los inquilinos y la mayoría social. Y aquí quien tiene que dar un volantazo, un giro de guión, es el bloque de las derechas. No suele ser los habitual pero por primera vez en 8 años Pedro Sánchez nos ha enseñado sus cartas, ha puesto la baraja encima de la mesa. Ahora les toca a PP y a VOX enseñar sus cartas y lo que podrían hacer de forma conjunta. Es imposible plantearse estas elecciones sin un plebiscito que resuelva el Pedro si Pedro No pero toca saber que ofrecen todos a la ciudadanía. El Partido Popular que parte como claro favorito necesita mantener en la agenda electoral la corrupción que afecta al PSOE y por eso ya ha pedido en la Audiencia Nacional la imputación del PSOE por financiación ilegal. La verdad es que es muy complicado que los tribunales tomen decisiones relevantes como ésta cuando ya se han convocado elecciones. Esto no significa que las causas que están en fase de instrucción se paralicen ni que los juicios que se tengan que celebrar se aplacen sine die, pero en la práctica todos sabemos que las decisiones judiciales más delicadas por su repercusión política no se ejecutan en precampaña ni campaña electoral. De momento todo apunta a que Anticorrupción no va a solicitar la investigación del partido como persona jurídica antes de las elecciones para no interferir en la cita con las urnas.
Lo más importante es que se ha devuelto la palabra a la ciudadanía. Después de tanta parálisis, bloqueo, corrupción y polarización es hora de decir adiós a una legislatura tóxica. Yo voto por una campaña constructiva y porque los candidatos eviten en sus discursos ser populistas y demagogos. Me apetece más escuchar propuestas de futuro más que críticas al rival. Hay asuntos de calado para debatir con dureza, si es necesario, pero con respeto. Si entramos en un rosario de marrullerías y descalificaciones personales los políticos van a salir todavía más manchados. El mejor homenaje que se le puede hacer a Mari Carmen es que en esta campaña, que está a punto de comenzar, los candidatos debatan de verdad sus recetas ante la crisis de vivienda que nos golpea y que se pongan en marcha medidas efectivas. Se lo merece y nos lo merecemos, así que a votar señores y señoras.

