Partido Popular y Vox sellaron este lunes un histórico acuerdo de colaboración en el Senado con el que esperanza de alcanzar una mayoría reforzada en las elecciones del 29 de noviembre. Una primera entente que sirve de ensayo ante un hipotético Gobierno de coalición. Miguel Tellado, con el que el equipo de Santiago Abascal no tiene la mejor relación, acabó no participando en las negociaciones para favorecer el resultado, tal y como confirman a este diario fuentes al tanto de los contactos. “Por eso hubo acuerdo”, rematan fuentes de la negociación.
Durante la última semana, incluido el domingo hasta altas horas de la noche, ambos partidos mantuvieron “interlocución en diferentes niveles”. Pero el número dos de Alberto Núñez Feijóo no estuvo en el contacto directo, aunque sí supervisara. “No ha estado en los temas técnicos porque hemos analizado cada provincia de manera quirúrgica”, ratifican fuentes de Génova. En la sede del PP justifican la ausencia de Tellado en que la negociación “requería un análisis detallado de cada provincia y de circunstancias electorales y demoscópicas”.

En el PP evitan, eso sí, desvelar quien ha negociado directamente con Montse Lluis, que es quien pilota en representación de Santiago Abascal cualquier acuerdo que afecte a su organización. “Todo ha dependido de la Presidencia y de Secretaría General”, se zanja oficialmente.
Aun así, sí fue el propio Miguel Tellado el encargado de anunciar el pacto con Vox en rueda de prensa desde Génova. Al filo de las dos de la tarde, el secretario general desmenuzaba el acuerdo y se sometía a las preguntas de los medios de comunicación. Además, Génova mandó un mensaje inequívoco con el que reivindicaba a su secretario general, enviado a los periodistas una imagen de Feijóo charlado tanto con él como con y Marta Varela, su jefa de gabinete y otra de sus negociadoras habituales.

La relación de Vox y Tellado sufrió un revés importante en las negociaciones de los Gobiernos autonómicos, en especial el de Extremadura. “No nos fiamos de él”, suelen repetir en privado. Le llegaron a calificar de “contrabandista de ría”, acusándole de airear las diferencias internas de su formación. Si bien, pese a ello, las relaciones entre ambos partidos se han allanado en los últimos meses, y los propios Feijóo Abascal mantienen una interlocución directa y fluida, como avanzó en exclusiva este periódico.
La intrahistoria del acuerdo
Así las cosas, PP y Vox firmaban este lunes su primer gran acuerdo tras una intensa negociación, no exenta de fricciones. “Hasta que no se ven con la soga al cuello siguen intentando estafar”, lamentaban fuentes de la parte de Vox. Llegó a haber momentos en el que las partes vieron muy difícil sacar adelante el pacto. “Lo quieren todo”, criticaban los de Abascal. “No puede ser gratis”. En el transcurso de las negociaciones, Feijóo y Abascal tuvieron que mantener varias conversaciones al más alto nivel, según ha podido confirmar este diario.
Fue el domingo por la noche cuando los equipos negociadores dieron un impulso y empezaron a mostrarse más optimistas. El lunes por la mañana, ya en el PP y en Vox reconocían que solo faltaban “flecos por cerrar”. Unos flecos se alargaron durante toda la mañana. Era casi a las dos de la tarde cuando, sobre la bocina, se anunciaba la fumata blanca. “Es un acuerdo positivo”, celebraba la dirección nacional del PP. Primera vez en la historia, el PP no presentará listas al Senado en tres circunscripciones: Guipúzcoa, Gerona y Tarragona.

Vox, por su parte, ha renunciado a presentar candidatos en seis provincias: Las Palmas, Santa Cruz de Tenerife, Cádiz, Valencia, Castellón y Baleares. En estas, las listas del Partido Popular contarán con un candidato independiente a propuesta de Vox. Por otro lado, Vox presentará un único candidato en 14 circunscripciones: Sevilla, Huelva, Asturias, Badajoz, Álava, Navarra, Cáceres, Huesca, Zaragoza, Alicante, Granada, Cuenca, Pontevedra y Jaén. En estas 14 circunscripciones, los votantes del PP podrán escoger a los tres candidatos del PP, y los votantes de Vox podrán escoger un candidato de Vox y, adicionalmente, dos candidatos de la lista del PP. En total, los de Abascal se presentarán en 23 provincias.
Finalmente, el PP no cederá senadores autonómicos a Vox ni tampoco facilitará que pueda tener grupo propio en la Cámara Alta. Para ello, los de Abascal necesitan diez senadores. En Bambú aseguran a este diario que podrán conformarlo tras el 29N. Y es que confían en poder sacar el escaño de los seis senadores independientes -cuyos nombres aún no se han decidido- a los que el PP hará hueco en su listas. Además, aseguran, optan a un senador por Tarragona, otro más difícil en Gerona y a un senador por Murcia y otro por Almería.
Además, según las encuestas con las que ha trabajado PP y Vox, la mayoría absoluta estaría “garantizada” y habría probabilidades de alcanzar la mayoría de tres quintos, clave para controlar la renovación del Tribunal Constitucional.

