“Presidente, vienen a por nosotros”. El aviso se lo hizo a Juan Jesús Vivas uno de sus colaboradores, que lleva codo con codo con él desde el inicio de la crisis a finales de julio. En los informativos, Pedro Sánchez se paraba por primera vez ante los periodistas en los pasillos del Congreso para señalar directamente al presidente de Ceuta por la situación de los menores migrantes en la ciudad, centenares de ellos aun vagando por las calles.
El dardo de Sánchez fue completamente intencionado. El presidente se queja de que Vivas, con quien ha tenido una relación cordial y de confianza durante los últimos años, se ha dejado arrastrar por las consignas de la dirección nacional del PP. El ministro de Transportes, Óscar Puente, fue de los primeros en quejarse del veterano barón, al que le han seguido otros ministros con mayor o menor intensidad. “Hay que quitarle la careta”, según uno de ellos, en conversación informal.
Vivas es consciente de esta operación. “Pero seguimos en pie”, contestan en su entorno. “Es la situación más difícil de la historia reciente de nuestra ciudad”, asegura el veterano político, que deja claro que no piensa achantarse. “Le hemos dicho -a Vivas- que tenga cuidado, que quieren hundirnos. Están intentando cambiar el relato de lo que ha pasado”, afirman desde su gobierno.

Desde el inicio de la crisis, la interlocución entre Sánchez y Vivas ha sido prácticamente nula. Se limitó al día de la avalancha y la visita posterior del presidente. Después, no han vuelto a conversar ni por teléfono ni por escrito, más allá de cuando han compartido reuniones conjuntas en el foro del Consejo de Seguridad Nacional.
Sí hay interlocución con el ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, que ostenta el mando único de la emergencia, así como con otros ministros. “Nos abandonaron todo un mes y ahora quiere descargar en nosotros su responsabilidad”, denuncian desde el Ejecutivo de la ciudad.
Vivas ya no confía en Sánchez, pero sabe que necesita su “ayuda” para tratar de normalizar el día a día de la ciudad. “Necesitamos al Gobierno. ¿Cómo no lo vamos a necesitar? Llegamos hasta donde llegamos”, arguyen en el entorno del dirigente del PP. De hecho, las reuniones entre administraciones se continúan produciendo, aunque en un clima de tensión y desconfianza creciente.
En lo que no piensa ceder es en su posición con respecto al reparto de los menores a la península. “No”, responde. “Todos deben volver a Marruecos”. Y está buscando el apoyo de la Unión Europea en este sentido.

En paralelo, el presidente ceutí ha decidido internacionalizar la crisis. Primero con un viaje en la segunda semana de septiembre a Bruselas para reunirse con varias de sus autoridades. Después, escribió una carta a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, para agradecerle el apoyo trasladado en público durante el debate del estado de la región e invitarla a la ciudad. Y el lunes recibirá al presidente del PP europeo, Manfredo Weber, que llegará escoltado por Alberto Núñez Feijóo.
En el equipo del presidente gallego también detectan que el Gobierno busca ir al choque. “Van contra Vivas”, explican en el entorno del líder popular. “Es una majadería culpabilizar al presidente”, arguyen. Feijóo habla diariamente con Vivas para actualizar la situación en la ciudad.
El motivo del choque: los menores migrantes
El último motivo de disputa política corre a cuenta de la tutela de menores no acompañados. En estos momentos, entre 700 y 1.000 niños y niñas se encuentran todavía en las calles. En Moncloa recuerdan que la tutela de los menores es responsabilidad de la ciudad autónoma y que ya han transferido 25 millones en ayudas. Pero el PP lo rechaza y aseguran de que el responsable último es el Estado porque lo ocurrido fue “una invasión” y no opera la ley de Extranjería.

Durante la recta final de la semana, en el Gobierno no escatimaron en esfuerzos para desmontar los argumentos del PP sobre la tutela de los menores. Insisten en que no hay ningún sustento legal a sus pretensiones, y les acusan de estar emponzoñando el debate para no asumir su responsabilidad: “El PP parece que vive en un universo paralelo… son unos irresponsables”, afirmaron a este periódico.
No hay debate sobre las competencias, aseguran, ni tampoco sobre si es posible retornar a los migrantes a la frontera sin ningún reparo. “Lo habrían hecho ellos”. También recuerdan que han remitido a Ceuta recursos económicos como para abordar la contingencia, y que los menores no pueden retornar sin el trámite de los correspondientes expedientes, que deben ser contestados por Marruecos.
Más allá de la estrategia a medio plazo, no entienden que Vivas pasara de defender la reforma de la ley de extranjería (2025) a obstaculizar la derivación de menores a la península. Y advierten que cada día en el que se retrasa la vuelta a la normalidad de Ceuta es Vox el que saca rédito político

