La irrupción del hantavirus ha copado la actualidad, y en el Gobierno esta semana pasa por el deshielo del operativo hasta la recta final de la cita andaluza. En el PSOE no hay buenas sensaciones. María Jesús Montero no ha terminado de “romper” ni de competir con soltura con Juanma Moreno. Puede acabar la campaña como la empezó, y eso no es una buena señal interna. Hoy, lunes, se volcará en el debate de Canal Sur y Pedro Sánchez hará doblete con un mitin el miércoles y otro de cierre.
La batería de ministros —Carlos Cuerpo, Isabel Rodríguez, Milagros Tolón, Luis Planas y Óscar López— será fuerte y, después, se intentarán encapsular los resultados en Andalucía, como ha hecho La Moncloa desde las extremeñas. Juanma Moreno y el PP se juegan mucho con ese match point de la mayoría absoluta. Que el presidente andaluz pida una abstención al PSOE si se queda a poco de la mayoría le diferencia de sus tres predecesores. La propuesta pone a los socialistas y al PP nacional en una encrucijada por distintas razones. A los primeros les rompe la estrategia de la confrontación con la derecha y al PP las coaliciones con VOX con la excusa del “nada a Sánchez”. Solo colocar este marco en el cierre de campaña es un éxito para Juanma Moreno. Pero para que este debate aterrice, todavía queda.
Hasta entonces, la atención del Gobierno está en aprovechar el hantavirus para hablar de las lecciones de una gestión de crisis. La cronología y un operativo bien coordinado con personal militar, sanitario nacional y europeo, a pie de Puerto de Granadilla, les favorece. En lo político, se estirará la comunicación del dispositivo ahora que ha salido bien. Y en lo sanitario, queda la vigilancia de las cuarentenas.
Sanidad e Interior no han entrado al choque con el presidente canario porque ven más errores que legitimidad en las preguntas que planteaba. La falsa alarma de las ratas nadadoras sintetiza un patinazo que venía gestándose desde la alerta sanitaria de la OMS. “Roedores bajando de noche del barco”, dijo en LaSexta Xplica, para, una vez en tierra, contagiar a los canarios. La búsqueda en la IA de las ratas nadadoras le jugó una mala pasada, pero puso en evidencia el material de la gestión del Hanta. El sinfín de memes han convertido a Clavijo en uno. Al menos en X. El desembarco en el Puerto de Granadilla de dos ministerios y miembros del Gobierno contrasta, para los que están allí presentes, con la poca seriedad de sus declaraciones y fuentes de la OMS echaron en falta el apoyo de Clavijo el sábado antes del fondeo.
El “informe roedore” (así lo guardaron y titularon en Sanidad) encargado al CCAES sobre si las ratas nadan fue una mezcla de rigor e ironía. Para fuentes del ejecutivo, Clavijo ha jugado a la desinformación, al juego a corto y la utilización de una crisis para sacar rédito. Si algo iba mal, era culpa del Ejecutivo. El anuncio del bloqueo a pocas horas del fondeo suponía dejar a 14 españoles en alta mar. ¿Se lo comunicó al gobierno y a las autoridades europeas e internacionales que coordinan el operativo? Clavijo afeó a Mónica García usar Whatsapp para informarle de las decisiones de la OMS e hizo lo propio en la reunión del sábado en Granadilla con los ministerios, las autoridades sanitarias e internacionales y en presencia de su viceconsejero. No informó insitu.
El hantavirus ha sido la primera prueba de estrés mundial tras el Covid. El espejo y el trauma donde comprobar qué se ha aprendido y qué funciona desde entonces. Clavijo llegó a las ratas nadadoras tentando un populismo que esta semana se verá si ha tenido rédito. Hay miembros del Gobierno que reconocen que planteó las preguntas adecuadas. Cómo se transmite el virus. Cuántos contagios había en el crucero. Por qué no podía fondear en Cabo Verde. Pero patinó en hacer públicas las hipótesis sin base y alarmismos.
Más allá de los errores o aciertos del presidente canario, Clavijo ha demostrado que no estaba asesorado científicamente y el Gobierno va a señalar esa carencia toda la semana. Se hablará de cómo se ha gestionado la crisis con la comunidad autónoma mientras el presidente holandés, la OMS y las instituciones europeas agradecen a España el operativo.
Ha habido más batalla política que epidemiológica; más miedo inducido que peligro real. Mientras la comunidad científica ha coincidido en lo esencial —que el hantavirus es una epidemia de bajo riesgo, lejos de una pandemia—, el desembarco del crucero MV Hondius y la gestión ha estado tan cargada de alarmismo que, los propios expertos, han tenido que templar e insistir que el temor al virus es mayor que el riesgo sanitario. No ha ayudado la espectacularización de un dispositivo retransmitido en vivo desde el jueves y que seguirá, ahora que se sabe bajo cierto control, exprimiendose. Si aprendimos algo, se nos está olvidando. A unos, más que a otros.







