Pedro Sánchez mantiene su respaldo a José Luís Rodríguez Zapatero, al que el juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama ha citado como imputado por tres presuntos delitos de corrupción, en el marco de la investigación del caso ‘Plus Ultra’.
En la sesión de control al Gobierno en el Congreso, 24 horas después de levantarse el secreto sobre la investigación, Sánchez ha obviado cualquier mención a la resolución judicial, o a las sospechas del magistrado sobre la actividad privada del Zapatero, un pilar político, moral y electoral del presidente. “Todo mi apoyo al expresidente Zapatero”, se limitó a afirmar, antes de enumerar algunos de los logros del exjefe del Ejecutivo durante su paso por Moncloa.
“No nos metió en una guerra ilegal”, afirmó, en referencia al conflicto en Irak (2003). “Extendió derechos y libertades y acabó con ETA”, incidió. También acusó al líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, de contar con información con esta causa cuando aún era secreta. Algo que desde el equipo del líder popular negaron al momento, incidiendo en que se basaban en informaciones periodísticas publicadas en los últimos días sobre el expresidente. “Si quiere usted mirar a la corrupción, mírese al espejo. O recuerde las fotos que tiene de su pasado”, acusó Sánchez.
En la misma línea, el presidente el Gobierno se centró en defender, como ordenó hacer a ciegas a la Ejecutiva socialista el martes, la honorabilidad del presidente. Y eludió comentar la enorme crisis que les ha generado la investigación a un referente como Zapatero. “Habrá elecciones en 2027. Y, si los españoles quieren, aquí seguiremos cuatro años más para seguir haciendo avanzar a España”.
Rufián exige explicaciones
Sánchez evitó el fondo del asunto en su duelo dialéctico con el líder de la oposición, pese a que se mostró muy contundente al vincular a Zapatero con su actual Gobierno. “Sin su Gobierno, ni Zapatero, ni Ábalos, ni Cerdán hubieron podido delinquir. Quiere el poder para saquearlo todo”, denunció Feijóo. También reprochó a Sánchez que no convocara elecciones generales tras conocer la imputación. “¿Qué hace todavía ahí, manchando un día más la Presidencia del Gobierno de España?”.
Le afeó, en general, los casos de presunta corrupción que cercan al Ejecutivo. Y le espetó que, aunque llegó al poder con la premisa de “limpiar todo”, lo que hizo fue “saquearlo todo”. “El que pueda robar, que robe. Ese es el lema de su Gobierno”.
Sánchez tampoco ha querido dar más explicaciones a sus socios. El portavoz de ERC, Gabriel Rufián, ya se desmarcó de su férrea defensa de Zapatero, el martes, a su entrada en el hemiciclo. Sobre el auto del magistrado Calama, ante las preguntas de los periodistas, afirmó que “está muy bien escrito”. Y ante Sánchez exigió explicaciones. Sin éxito.
“Si esto es verdad, es una mierda. Si esto es mentira, es una mierda aún mayor que hemos visto muchas veces, demasiadas, pero merece una respuesta. Tienen que entender que esto, a la gente de izquierdas de este país, les rompe el corazón. La izquierda somos otra cosa”, espetó Rufián. Incluso mostró desde su escaño el auto de Calama sobre las presuntas actividades del expresidente.
Sánchez abandonó la tribuna con gesto serio, inmediatamente después de responder a las preguntas de Feijóo, Santiago Abascal y Rufián. Obvió cualquier pregunta de los medios en los pasillos de la Cámara Baja.
Socios del presidente también empezaron a distanciarse del Gobierno tras conocer el auto. La líder de Podemos, Ione Belarra, reconoció, a la entrada en el hemiciclo, que la investigación contra Zapatero “no pinta bien”. Horas antes, los morados habían asegurado que la imputación evidenciaba que “la derecha le tenía muchas ganas” a Zapatero.

