Todos los dirigentes de Movimiento Sumar sabían que llevaban tiempo sentados sobre una bomba, y el martes acabó explotando. Lo más difícil de digerir no han sido las dimisiones de sus secretarios de Organización y Comunicación, Laura Moreno y David Comas, sino la carta de dimisión de la primera. En concreto, su mención a una investigación interna contra Lara Hernández, co-coordinadora de la formación. El partido fundado por la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, agitado por acusaciones de supuesto acoso laboral. Destapadas, además, por la salida de una integrante de su Ejecutiva, sin que la organización tuviera herramientas para amortiguar este impacto.
Las acusaciones de Elizabeth Duval, predecesora de Comas en Comunicación, desde las páginas de Artículo14, añadieron los ingredientes que faltaban para la tormenta perfecta. Además, ha llegado en uno de los peores momentos posibles, esto es: a las puertas de que el partido de Yolanda Díaz, junto con Izquierda Unida, Más Madrid y los Comunes, reediten su alianza para concurrir juntos de cara a las próximas elecciones generales.
El espacio hasta ahora denominado Sumar, que aglutinaba a estos y otros partidos, previsiblemente pasará a conocerse con un nombre que incluirá la palabra “frente”, según reconocen dirigentes de distintos partidos de este espacio. Hasta ahora, los actos de esta iniciativa se han bautizado con la marca “un paso al frente”.
Estas conversaciones avanzan, pese a las dificultades. Como también avanzan las negociaciones sobre el potencial sucesor -o sucesora- de Díaz como cabeza de lista. Si bien, el partido que la vicepresidenta segunda lideró hasta junio de 2024, tras el fiasco en las elecciones europeas, lleva meses al límite. Desde que en marzo se convocó una reunión del máximo órgano de dirección, adelantada por Artículo14, que sirvió para pactar su tercera Asamblea General. Van al ritmo de un congreso político por año, y ya suman tres direcciones distintas.
El jueves, este órgano (Grupo Coordinador) aprobó que la Asamblea tendrá lugar en algo menos de un mes, el 11 de julio. No se descarta que la portavoz en el Congreso, Verónica Barbero, sea una de las figuras que disputen el liderazgo a Hernández, y así se repite en la mayoría de quinielas internas.
En su entorno prefieren no dar pistas. Pero la carta de Moreno ha hecho aflorar un conflicto en el que Barbero y Hernández son las caras más visibles de dos bandos que se disputan el control orgánico del pequeño partido, que además tiene una escasa representación territorial. Y que se ve alertado por su caída en las encuestas, que se traduce en que habrá menos puestos para repartir en la próxima legislatura.
Inicialmente, Díaz concibió esta fuerza como un contenedor del resto de organizaciones de su espectro político, pero acabó viéndose obligada a aceptar que la suya sería una formación más dentro de la coalición Sumar. La hipótesis de algunos de sus dirigentes es que debe reinventarse y reforzarse para servir como referente de la izquierda alternativa a nivel estatal en su conjunto; un ámbito donde sólo Izquierda Unida tiene representación y militancia.
Con Más Madrid y los Comunes centrados en sus territorios (Madrid y Cataluña), y desde la convicción de que buena parte de su potencial electorado no votaría hoy por IU si la formación de Antonio Maíllo se presentase por separado, la teoría es que Movimiento Sumar puede servir para aglutinar este voto donde no haya otras marcas fuertes y consolidadas. Algunos de sus aliados, no obstante, anticipan que no tendrá futuro más allá de las próximas generales.

Una investigación “interpuesta” por seis dirigentes sobre supuestos comportamientos de Hernández
Las acusaciones de supuesto fraude en un proceso interno o de supuesto maltrato laboral no han sido explicadas por la dirección, que guarda un tenso silencio ante los medios de comunicación. Pero mantiene un ritmo frenético de puertas para adentro. La mayoría de los dirigentes consultados piden tiempo para poder asentar su diagnóstico de la situación. Y todos ellos reconocen que airear sus batallas internas es exactamente lo peor que pueden hacer si aspiran a ilusionar a sus votantes. O, al menos, a contener la sangría de apoyos que padecen, a tenor de las encuestas.
El domingo, Moreno difundió su carta en el grupo del Grupo Coordinador, integrado por alrededor de 80 personas. El lunes, esta misiva había corrido como la pólvora, y sus aliados de otras formaciones políticas ya habían leído sus palabras. Era cuestión de tiempo que ésta trascendiera al público general.
La carga de profundidad con mayor potencia destructiva se encontraba en la última de sus cuatro páginas: “He sufrido un deterioro en mi salud mental por defender un proyecto que, quizá, por encima de mí, casi nadie se creía. Haberlo sabido me habría evitado la ansiedad crónica, la medicación y el tratamiento. Y no soy la única. En este momento, está en marcha una investigación interna interpuesta por seis altos dirigentes institucionales y orgánicos que pudieron observar comportamientos preocupantes de la cocoordinadora hacia algunos trabajadores”.
“Según me trasladaron quienes trabajaban conmigo, les gritó por teléfono o los sometió a silencios prolongados”; “Alguien que dirige de ese modo no debería ser coordinadora, ni candidata, de un espacio político que se pretende abierto, progresista o emancipador”, escribe Duval. Directamente, atribuye “maltrato laboral” a Hernández, y afirma que fue en gran parte responsable de su dimisión como secretaria de Comunicación. La tensión en las filas de Movimiento Sumar es indisimulable.

El desgaste de Gobernar con el PSOE y la vía Rufián
Más allá de la interna, la crisis viene de lejos. Su tesis política del actual momento, plasmada en la ponencia político-organizativa de la Asamblea aprobada el jueves, reconoce la erosión de este partido por la situación política: por la debilidad parlamentaria del Gobierno de coalición, las reticencias del PSOE a impulsar medidas más drásticas o los escándalos que monopolizan los socialistas a raíz de sus casos de presunta corrupción.
“La legislatura viene marcada por un corsé que tenemos que ser capaces de romper para conseguir avanzar hacia el objetivo de revalidar el gobierno. Más aún, el objetivo no puede ser refundar lo que hay, porque lo que hay no es suficiente. Hay que ser capaces de ir más lejos. El orden político está, de nuevo, en crisis. La política no está siendo capaz de ser la máquina de transformación social y producción de derechos y bienestar que debería. Sumar debe hacerse cargo de ésta máxima”, reza la ponencia, que será discutida y enmendada en la Asamblea.
Además, el texto también marca distancias con los partidos independentistas. “No vamos a construir un sujeto común con fuerzas que tienen ideas del Estado diferentes de las nuestras, pero sí podemos construir un programa común y una alianza coyuntural que nos permita disputar esos modelos democráticamente sabiendo que para las derechas estas sutilezas no aplican y todos, todas y todes estamos en el mismo bando, el de los que no caben en su idea de España y deben desaparecer”.
Esta idea no es baladí, toda vez que el portavoz de ERC, Gabriel Rufián, lleva tiempo reclamando forjar una alianza de izquierdas para que en cada provincia sólo se presenten las siglas con mejores perspectivas electorales. Rufián también ha amagado con postularse como candidato del conjunto de la izquierda alternativa, si bien no ha terminado de aclarar sus intenciones. Para distintos dirigentes de Sumar, el portavoz de ERC sólo está peleando por el control de las listas electorales de su partido y otros aspectos, y no tiene interés real por postularse. Otra cosa es que se sirva de su capital mediático para presionar a la dirección de Oriol Junqueras.
El próximo viernes, 19 de diciembre, Rufián protagonizará otro de sus coloquios sobre la unidad y el futuro de la izquierda. En este caso le acompañará la candidata de Compromís a la Alcaldía de Valencia, Mónica Oltra. No tiene previstas más intervenciones similares antes del parón de verano, por lo que este foro puede ser idóneo para que profundice sobre sus intenciones. En Movimiento Sumar, distintos dirigentes admiten que ni siquiera saben en qué estado llegarán a ese viernes.

